Viernes, 07 de Mayo del 2021

Halconcitos del Huachicol amenazan de muerte a maestros

Halconcitos del Huachicol amenazan de muerte a maestros
Lunes, 06 Marzo 2017 00:47
Elvia Cruz / @cruz_elvia

Alumnos de la Telesecundaria Luis Donaldo Colosio Murrieta, ubicada en San Francisco Tláloc –perteneciente San Matías Tlalancaleca–, que trabajan como halcones para los chupaductos en la región han amenazado de muerte a sus maestros por exigirles la tarea o reprenderlos por no asistir a clases. Incluso, algunos de ellos ofrecen hasta 5 mil pesos a los docentes para no reportarlos con sus padres.



María renunció a ser maestra de segundo grado en la Telesecundaria Luis Donaldo Colosio Murrieta, ubicada en la comunidad San Francisco Tláloc —perteneciente al municipio San Matías Tlalancaleca— a finales de junio pasado, luego de haber sido amenazada de muerte por uno de sus alumnos, a quien le había llamado la atención por no entregar tareas y asistir a clases.


El menor, primero le ofreció 5 mil pesos en efectivo para que no citara a sus padres para reportar su mala conducta y faltas. Ella se negó y no entendía cómo un adolescente cargara esa cantidad en su mochila. Después, se enteró que no era el único de sus alumnos que trabajaban como ‘halcones’ de una banda de huachicoleros, encabezados por una mujer apodada ‘La Negra’.


CAMBIO platicó con algunos docentes de dicha escuela y padres de familia de esta localidad, quienes reconocieron que lo mismo ocurre en la primaria Lázaro Cárdenas. Los niños de sexto grado asisten de manera esporádica a clases. En ocasiones los observan con sus uniformes y mochilas en las calles o cerca de los ductos que cruzan en la zona.


“A veces están (los menores de edad) en la entrada de la comunidad con sus celulares. Otros, en las veredas que lleva a los ductos de Pemex. Todos echan aguas por si se acercan militares o policías de la estatal o municipal”, dijo una de las madres de familia.


Para realizar estas labores, los menores –principalmente hombres– reciben un pago mensual de 8 mil pesos y un teléfono celular.


Apenas el martes de la semana pasada, el propio gobernador Antonio Gali Fayad reconoció la existencia de esta problemática. Las bandas de ladrones de combustible reclutan cada día a más menores de edad para que les sirvan en labores de vigilancia con pagos de hasta 12 mil pesos, en el caso de los municipios que conforman la zona del Triángulo Rojo como Palmar de Bravo.


Por el momento, ocupan un celular en sus tareas de ‘halcones’, pero en el caso de Tláloc, existe la preocupación en que pronto vean a sus hijos con armas en las calles.


Una telesecundaria en donde maestros temen a sus alumnos


San Matías Tlalancaleca, el municipio al que pertenece San Francisco Tláloc, se ubica al otro extremo del Triángulo Rojo. A diferencia de las comunidades en donde los habitantes se enfrentan con los militares para defender a los chupaductos, en dicha región, no los quieren. Desde mayo del 2016 existen guardias comunitarios, armados con escopetas, palos y piedras para ‘ahuyentar’ a los ladrones de combustible. Sin embargo, poco ha servido ante falta de apoyo de las autoridades.


En un recorrido en la localidad, CAMBIO charló con algunas madres de familia, quienes preocupadas narraron que ya no tienen control sobre sus hijos adolescentes. Han sido reclutados por bandas de huachicoleros, principalmente por la que encabeza ‘La Negra’, una joven mujer a quien la mayoría conoce pero no se atreve a revelar mayores detalles.


“La maestra que se fue (María) me citó una vez para pedirme de favor llamarle la atención a mi hijo. No sabía que no iba a clases. Después me enteré lo que pasaba y le pedí a los maestros que hablaran con él, que lo hicieran entrar en razón, soy madre soltera y ya no me obedecía, pero mi sorpresa fue que en la escuela me dijeron que eran varios los muchachos que los tenían amenazados para no hablar con los papás”, contó una madre de familia, quien pidió reservar su nombre.


Otra de ellas confirmó que la ‘maestra nueva’ que intentó ‘enderezar’ a los adolescentes huachicoleros, lo único que recibió fueron amenazas de muerte, hasta que abandonó la localidad. Los demás profesores prefieren callar y no meterse más en las decisiones de sus alumnos por miedo.


“La maestra (que se fue) me contó que les llamó la atención, (para) invitarlos a corregirse y lo único que le dijeron fue: ‘cuando se vaya tenga cuidado de una camioneta negra, la va seguir. Cuando la vea, mejor písele, porque si la alcanzan, quién sabe cómo le va’”.


Otra de las madres de familia supo que su vecino de 11 años de edad llegó un día con su profesor a aventarle 10 mil pesos a su escritorio para que lo aprobara. “Todos sabemos quiénes son (los menores ‘halcones’) pero nadie se atreve a señalar”, dijo.


El huachicol, un negocio que ha crecido en 937 % en el municipio


Fue el 30 de mayo del 2016 cuando los habitantes que no están inmiscuidos en el negocio del ‘huachicol’ intentaron linchar a dos sujetos que habían retenido, luego que éstos llegaran a disparar contra la presidencia auxiliar como parte de su venganza debido a que días antes les habían confiscado 20 unidades con bidones, de los cuales, quemaron cuatro.


Desde entonces, los padres de familia se han organizado a fin de impedir más ordeñas a los ductos de Pemex, pero el esfuerzo ha servido de poco. El año pasado, el municipio cerró con 75 tomas clandestinas, un 937 por ciento más en comparación con los 8 casos registrados en 2012, cuando la demarcación figuró por primera vez en el mapa de este delito, según información obtenida vía transparencia.


Algunos habitantes creen que el problema ha crecido gracias al apoyo de los menores de edad, ya que incluso los acusan de ‘filtrarse’ en las reuniones comunales que sostienen para plantear estrategias contra los chupaductos.


“Hay menores que vienen a ‘orejear’ para conocer los acuerdos que tomamos para combatir a estas bandas”, dijo uno de ellos.