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Jueves, 30 Noviembre 2017 03:14

Meade Kuribreña: el Limantour del siglo 21.

Meade Kuribreña: el Limantour del siglo 21. Escrito Por :   Javier Arellano Ramírez

El tema de fondo no es un asunto de partidos políticos; esos órganos hace mucho quedaron rebasados, desbordados por la sociedad. Pero ahora queda de manifiesto que las ideologías partidistas han muerto. La derecha histórica representada por el PAN se alía con la supuesta izquierda del PRD; el octogenario PRI deja atrás todo su legado ideológico y postula a un ciudadano que se dice ‘simpatizante’. Estamos ante la muerte del pensamiento político y el encumbramiento del pragmatismo, donde el fin justifica todos los medios.


José Antonio Meade Kuribreña, aquel que lo mismo realiza funciones administrativas en un gobierno panista que en otro supuestamente priista, no tiene ideologías políticas o partidistas. Él es un tecnócrata, un alfil que sólo sirve a las premisas económicas y a los postulados del neoliberalismo.

 

Hace meses en esta misma Cúpula explicamos que el neoliberalismo es un poder suprasexenal; una tesis que está por encima de Salinas, de Fox o Peña Nieto. Las premisas utilizan a los presidentes de la República como meros operadores, como peones de los poderes que desarticulan y desmantelan al Estado mexicano.

 

Por esa razón en estos años se han entregado la telefonía, la banca, la minería, los ferrocarriles, el petróleo, la Comisión Federal de Electricidad, entre otros rubros torales del país.

 

Los halagos y las alabanzas sobre la persona de Meade llegan por igual de boca de Carlos Salinas o de Vicente Fox. Y no tardarán en sumarse los editoriales de Wall Street Journal y el londinense The Guardian.

 

Meade Kuribreña es el José Yves Limantour del siglo 21 que en caso de ganar seguirá sirviendo a la plutocracia, a los grandes poderes globales. Entregando los bienes nacionales en bandeja de plata a las transnacionales del primer mundo: las petroleras inglesas, las mineras canadienses, los bancos alemanes, los telefónicas estadunidenses.

 

Poseedor de un enorme bagaje tecnocrático José Antonio es el alfil ideal e idóneo, el emisario perfecto del neoliberalismo. Detrás de su sonrisa y sus gestos amables se esconde el mismo monstruo que está despellejando a México desde 1988.

 

El virtual candidato del PRI es la representación de la continuidad excelsa de los gobiernos neoliberales de los últimos 29 años.

 

El México actual es el resultado de tres décadas de medidas tecnócratas.

 

En el rubro de la economía el hipotético gobierno de Meade será exactamente igual al de Salinas de Gortari, incluida la aplicación de algún paliativo social que tendrá el nombre de ‘Solidaridad’ u otro semejante.

 

En el terreno del México violento, del país que se desangra, de las decenas y decenas de miles de mexicanos ultimados o desaparecidos no habrá cambio alguno.

 

En esta etapa que hemos denominado el ‘Holocausto Mexicano’ no habrá otro rumbo.

 

Desde el operativo estadunidense ‘Rápido & Furioso’ el gobierno mexicano solo libra una falsa guerra contra cárteles cuyas estructuras financieras son intocables. Es una guerra de balas en que las bajas son civiles. Pero los tentáculos económicos jamás han sido siquiera rosados.  

 

Si Meade llegara a ganar la elección del 2018 solo habría que esperar quién será el operador del genocidio. Vicente Fox entregó la seguridad nacional en manos de Genaro García Luna; Felipe Calderón aplicó la misma receta fatídica. Una vez incendiado el país, Peña Nieto, Osorio Chong y Renato Sales se sentaron a ver las llamaradas. Por eso octubre de 2017 fue el periodo más violento de las últimas décadas.

 

La estrategia de incendiar un país para someter sus bienes es tan añeja como las prácticas intervencionistas de Washington.

 

El actual genocidio mexicano es una guerra provocada, inducida. Los cárteles fueron armados; se gestó una clase política, desde presidentes de la República y Secretarios de Seguridad hasta gobernadores que se coludieron con el crimen organizado llevando a regiones enteras a un baño de sangre sin antecedente, sin parangón.

 

Esta es la verdad histórica, desde el sexenio de Calderón México fue convertido en un Narco Estado. Entregaron el control de la seguridad nacional a mandos que hicieron de sus alianzas con la delincuencia su actividad central.

 

Ni Calderón, ni Peña Nieto persiguieron a los gobernadores entregados a la narcopolítica porque de una u otra forma ellos los construyeron.

 

Con Meade Kuribreña veríamos la dantesca continuidad del ‘Holocausto Mexicano’. El tecnócrata no entiende de seguridad nacional y tampoco le interesa. Él dejará esa tarea en algún funcionario genocida; algún sujeto del calibre de Genaro García Luna o Renato Sales.

 

El operador es lo de menos; lo importante es someter a un país bajo el yugo del terror, de la violencia desbordada, de la criminalidad arrasadora.

 

Una nación subyugada por la pesadilla criminal seguirá sometida a las futuras medidas neoliberales: la privatización de la universidad pública, la desaparición de los sistemas de salud social; la muerte del IMSS y del ISSSTE, si de esas mismas instituciones a las que paulatinamente han ahogado.

 

Meade Kuribreña no es un hombre de ideas o pensamiento político; mucho menos es un agente con sentido, sensibilidad o compromiso social. En absoluto.

 

Él es el nuevo gerente que los grandes poderes globales han enviado para operar sus intereses en México. Harán lo que puedan hacer para imponerlo. No guardarán las formas, ni les interesa guardarlas. 

 

Meade es el nuevo emisario, el rostro mercadológico de un neoliberalismo que en esta ocasión se aplicó rubor.

 

Como siempre quedo a sus órdenes en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., sin mx.

 

 

     

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