Lunes, 20 de Mayo del 2024
Jueves, 09 Marzo 2017 01:31

Josefina VM y el discurso electoral de terciopelo

Josefina VM y el discurso electoral de terciopelo Escrito Por :   Javier Arellano Ramírez

El Estado de México es un escenario ni más ni menos que dantesco. El poeta Virgilio bien pudo conducir a su pupilo por las tierras escabrosas de Ecatepec, Ciudad Neza o Luvianos para que desde ahí narrara en sus cantos escenarios horripilantes.


La descomposición social del Estado de México va de la mano del crecimiento político del Grupo Atlacomulco. Mientras más ascendían los engendros de ese grupúsculo más se ensanchaba la corrupción política y policiaca; se incrementaban los asentamientos irregulares y se desbordaban todos los vicios y excesos de un anárquico crecimiento urbano.

 

Mientras las fortunas de los ahijados del Profesor Carlos Hank González se incrementaban, al mismo ritmo y en la misma proporción se agudizaban los problemas sociales de los mexiquenses.

 

En el Boom del crimen organizado, precisamente durante los sexenios de los gobernadores Arturo Montiel Rojas y Enrique Peña Nieto, el Estado de México se convirtió en la tierra de nadie y el feudo de todos. Pero fue hasta el gobierno del frívolo y banal Eruviel Ávila Villegas cuando la entidad tomó las dimensiones de catástrofe humanitaria.

 

En el Estado de México confluyen y cohabitan todos los cárteles. Absolutamente todos. Ahí mueve cocaína el Cártel de Sinaloa; ahí operan a sus anchas los resquicios de lo que alguna vez fue la Familia Michoacana; los Rojos y Los Ardillos utilizan sus municipios como bodegas de goma de opio; los Zetas le pegan a la extorsión y controlan la venta de piratería en regiones enteras y el grupo de los Beltrán Leyva sabe que puede vivir en sus ciudades sin ser molestados.

 

Esta amalgama criminal se traduce en el hecho de que el estado tiene el índice más alto en feminicidios de todo el país. Y uno de los mayores en materia de secuestros.

 

La delincuencia urbana que azota al Estado de México no se compara con ninguna otra. Simplemente es imposible de igualar con otras ciudades. Zonas como Chalco, Ecatepec, Naucalpan o Ciudad Neza tienen índices de criminalidad y delincuencia que triplican los de la Ciudad de México, Monterrey o Ciudad Juárez.

 

Frente a este contexto, repetimos, dantesco ¿Qué hace el gobernador Eruviel Ávila Villegas?

 

Y la respuesta la tienen los niños, los adolescentes de Toluca o Texcoco: el frívolo mandatario nada hace.  Simplemente no hay estrategia alguna, ni siquiera un discurso beligerante que busque encubrir una administración genocida.

 

Eruviel no opera, no piensa, no se excusa, no rebate. Simplemente es como si no hubiera gobernador.

 

En este marco la familia del Mazo también exhibe muestras de debilidad, de un claro agotamiento, de una inocultable languidez. El clan ya no es aquel emporio de los años cuarenta con Alfredo del Mazo Vélez, ni de los ochenta con Alfredo del Mazo González. Hoy Alfredo del Mazo Maza es una patética caricatura de aquella poderosa dinastía; un débil e inocuo expresidente de Huixquilican, municipio donde dejó magros y grises resultados.

 

Pero la pregunta central de esta contienda electoral es la siguiente: ¿La candidata panista Josefina Vázquez Mota utilizará este momento de debilidad extrema del Grupo Atlacomulco para lanzar misiles incontenibles?

 

De ninguna manera. Ni remotamente embestirá al grupo hegemónico.

 

Miguel Ángel Yunes Linares hizo de su promesa de procesar a Javier Duarte el centro de su campaña electoral. Lo mismo sucedió en su momento con las encendidas arengas de Jaime Rodríguez “El Bronco” sobre la gestión de Rodrigo Medina. Caso semejante se observó en Quintana Roo donde el candidato Carlos Joaquín González ofreció llevar a los tribunales al corrupto Beto Borge.

 

¿Prometerá Josefina derrocar al Grupo Atlacomulco y llevar a su frívolo gobernador Eruviel Ávila y  socios a prisión?

 

En absoluto. Desde este momento podemos adelantar que Josefina solo llega a jugar el rol de comparsa; como ya lo hizo en la contienda presidencial. Su discurso tibio y parco recuerda sus simples peroratas en la campaña de 2012. Ahora como entonces solo lanzará ataques de terciopelo.

 

Josefina no tiene ni la estatura, ni la beligerancia, ni las agallas para enfrentar a los dinosaurios del Grupo Atlacomulco. Y esto queda de manifiesto en los pocos días que lleva de campaña. El mismo escenario habremos de ver en los siguientes meses.

 

Al tiempo.

 

 

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