Lunes, 20 de Mayo del 2024
Martes, 28 Marzo 2017 03:26

Gobernadores 2016: la ampliación del infierno

Gobernadores 2016: la ampliación del infierno Escrito Por :   Javier Arellano Ramírez

Aquí en esta Cúpula lo apuntamos días antes del asesinato del periodista Ricardo Monlui Cabrera en Yanga, Veracruz; una semana antes del crimen que segó la vida de Miroslava Breach en la ciudad de Chihuahua. Y lo enfatizamos con todas sus palabras: una abrumadora mayoría de los nuevos gobernadores, de aquellos elegidos en 2016, son incapaces de conducir sus entidades.


México está entrando en una fase extrema de ingobernabilidad; la crisis del sistema penitenciario mexicano es la prueba inobjetable del Estado rebasado. Cuando una entidad gubernamental no puede controlar un penal que esta entre paredes y bajo torres de vigilancia es porque el crimen lo ha rebasado, lo ha desbordado. El desastre que representan los penales de Tamaulipas, Sinaloa y  Nuevo León es la prueba inapelable.

 

La catástrofe es más dramática ahí donde los candidatos a la gubernatura ofrecían y prometían erradicar los vicios de un pasado vergonzoso. Los grandes señalamientos caen principalmente sobre Javier Corral Jurado el incompetente y trivial gobernador de Chihuahua. Luego de los desastres mayúsculos que representaron los sexenios de José Reyes Baeza y César Duarte Jáquez se esperaba que el discurso beligerante y contundente de Corral encontrara en los hechos un eco responsable y sensible. Pero no; nada de eso ha ocurrido.

 

Al contrario el gobernador chihuahuense se ha banalizado, se ha trivializado. Sus críticos lo denuestan exhibiéndolo como un torpe aprendiz de golf, mientras la seguridad de la entidad se cae en pedazos. Y es completamente cierto; en Chihuahua los homicidios crecen de manera alarmante, mientras Corral es incapaz de hilvanar una respuesta congruente.

 

Lo mismo sucede en Sinaloa donde el gobernador Quirino Ordaz Coppel es un cero a la izquierda; exactamente igual ocurre con el panista Martín Orozco Sandoval en Aguascalientes o con Carlos Joaquín González en Quintana Roo.

 

Y aunque los discursos incendiarios son el oficio de Miguel Ángel Yunes Linares la realidad es que el político veracruzano no puede y no quiere enfrentar al monstruo de la delincuencia que azota la entidad jarocha. Yunes es un excelente artífice de polémicas, pero como gobernante es una nulidad; ahí están los hechos que lo confirman.

 

En otras entidades la descomposición es igualmente acelerada. En el corazón del país, en la Ciudad de México se registra el índice más alto en homicidios dolosos en los últimos años. Guanajuato tuvo el número más alto de ejecuciones en febrero de 2017. Guerrero sigue siendo una catástrofe de la cual da testimonio el sacerdote Salvador Rangel Mendoza, Obispo de Chilpancingo.

 

En Nuevo León cada día que pasa se hunde un poco más ese mito de las redes sociales llamado Jaime Rodríguez “El Bronco”; su discurso temerario terminó bajo los números que indican que los cárteles siguen manteniendo una preeminencia en el estado.

 

En estos lugares y regiones sus pobladores ya sufrían el infierno de las extorsiones, los secuestros, las ejecuciones, los cientos y cientos de ciudadanos desaparecidos. Pero con estos gobernadores modelo 2016 estamos ante la ampliación del infierno, el desbordamiento de una tragedia de magnitudes y dimensiones inasibles, incomprensibles.  

 

Hasta el día de hoy solo una entidad puede sustraerse de este desastre nacional; el único estado en donde se enfrenta al crimen es Puebla. Aún falta mucho por hacer, decenas de municipios por limpiar, pero se han dado claras muestras de que existe la voluntad política y la firmeza para responder con mano dura a los embates de la delincuencia.

 

Frente a este contexto nacional destaca la ausencia, la omisión, la desidia de quien se supone debería tener un papel central: el presidente de la República y su gabinete, en especial su Secretario de Gobernación. 

 

El régimen peñista ya abandonó su responsabilidad rectora; todo el aparato federal está volcado en el Estado de México en un papel meramente electorero.  El presidente ya no gobierna el país y tal parece que tampoco le interesa.

 

Aun así tal parece que el aparato sigue sosteniendo la capacidad para entablar enjuagues bajo la mesa y con esto bastará para sacar adelante a su abanderado mexiquense.

 

Al tiempo.

 

Como siempre quedo a sus órdenes en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., sin mx.

 

 

 

 

 

 

 

 

comments powered by Disqus