Martes, 15 de Junio del 2021
Martes, 01 Junio 2021 01:13

¿Oclocracia o democracia?

¿Oclocracia o democracia? Escrito Por :   Silvino Vergara

«¿Alguien sabe exactamente qué es lo que quieren conservar los conservadores y hacia qué futuro pretenden dirigirnos los progresistas?». Daniel Innerarity


 

Estando en vísperas de las elecciones federales denominadas intermedias, las estadísticas oficiales han anunciado que serán las más votadas, que son donde más electores están inscritos y que posiblemente, sean, entonces, las que tengan mayor número de participantes. Sin embargo, el problema estriba en varias consideraciones; la más importante es que no se conocen los cargos públicos que están en juego ni, menos aún, los candidatos y qué pueden hacer en esos cargos públicos; la otra de las problemáticas es la crisis de identidad en que se encuentran los partidos políticos y con ello el riesgo, con estas elecciones, de que no sea la democracia la victoriosa, sino la oclocracia.

 

Respecto al primer problema es que cuando se habla de diputados, la incógnita es ¿para qué sirven? ¿Cuál es su función? sobre todo porque unos son diputados del orden estatal y otro del orden federal; por lo cual, en la generalidad desconocemos cuál es la materia o el ámbito de sus funciones local y federal. Más importante todavía, es la utilidad de esos diputados en las necesidades del día a día de la población. Esto hace que se desconozca cuáles son los candidatos en cada Distrito del orden federal y del orden local; es más, la población desconoce cuál es el Distrito que corresponde y cuál es el espacio geográfico de cada Distrito. Hay un generalizado desinterés, entonces, en esas elecciones.

 

El otro factor son los partidos políticos, que lo único que los distingue es el color del partido, porque, respecto de sus ideologías, ya no existe cómo distinguir uno de otro. Por lo cual, se corre el riesgo de elegir al alguien por el simple color e imágenes del partido y no por otro factor. Además, los miembros de los partidos políticos un día aparecen en un partido y otro en otro. Por lo cual, es claro que esa no es una forma de hacer una clara distinción entre unos y otros, menos en el ideario de los partidos, que no queda claro que exigen y combaten unos y porque luchan otros.

 

Sin embargo, estos dos problemas mencionados no son sólo en México, es mundial. Hay una clara crisis identidad política en los partidos políticos desde hace muchos años, sobre todo desde la caída de la URSS, del muro de Berlín, cuyo último clavo lo dieron los atentados en Estados Unidos de América en 2001, en la estación de metro en Inglaterra y España. Con estos tres acontecimientos se fue perdiendo la preocupación por la ideología de cada uno de los partidos políticos a nivel mundial y sólo quedó la preocupación de cómo combatir la inseguridad pública; razón por la que —por poner toda la atención en ello— se han descuidado sectores, materias e investigación en otros factores que, indirectamente, podrían disminuir el problema de la inseguridad pública.

 

Finalmente, el problema que hay con estos inconvenientes es que se terminen estas elecciones y que en vez de que gane la democracia, termine venciendo la oclocracia. En términos muy sencillos, se ha sostenido que la democracia significa gobernar con el sentido común del pueblo, pero sin perder de vista las decisiones de los técnicos, es decir, la tecnocracia. Por su parte, la oclocracia consiste en el gobierno de las masas, donde, por el tumulto, por las condiciones extremas, las decisiones son tomadas de forma acalorada, sobre las rodillas, es decir, irracionalmente.

 

Muestras y ejemplos de lo que puede suceder con las elecciones hay muchos e inminentes. Basta con observar que las campañas políticas se hacen sin los políticos, a causa de la pandemia o por la inseguridad pública, así como por los riesgos que existen por estar en la vía pública. Además, aun existiendo las redes sociales en la actualidad, no hay más que enfrentamientos y acusaciones entre todos, no existen ideas claras de propuestas, cambios o transformaciones; porque unos hablan de ésta última y otros están en contra de la transformación, pero unos no dicen en qué consiste y por qué hay que defender, mientras los otros tampoco sostienen en qué consiste la oposición. Con todo, lejos de preocuparse por ello, pierden su tiempo en acusaciones, bajezas, provocaciones y hasta en conciertos de canto en plenas campañas electorales. Bien se debería decir y anunciar que así como estas elecciones del 6 de junio de 2021 son las más multitudinarias, son, también las que mayor ausencia de ideas y propuestas tienen en toda la historia del México. Y esto es con lo que se enfrenta el ciudadano de a pie. (Web: parmenasradio.org).

 

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