Martes, 21 de Septiembre del 2021
Martes, 27 Julio 2021 01:43

México: “Urge trabajar”

México: “Urge trabajar” Escrito Por :   Silvino Vergara

“Encuentra un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar un sólo día en tu vida”. Confucio


 

“¡Buscando trabajo con el ánimo de no encontrarlo!”, es una de las frases más comunes que han existido durante mucho tiempo en México y en América Latina en general. Miles de personas buscaban, los lunes, adquirir un periódico impreso en los estanquillos (que, ahora, son menos en las calles de las ciudades) para enterarse de los empleos disponibles.

 

En esos tiempos, sucedía que llegaban decenas o cientos a solicitar el trabajo a las oficinas, talleres, industrias, con fólder bajo el brazo, poniendo en relieve sus mejores credenciales, diplomas, constancias de estudio, cédulas profesionales, etc. A su vez, los representantes de los empleadores debían atender a todos ellos y filtrar y escoger al ideal para el empleo. Por ello, desde hace unos 20 años se implementaron las empresas que se dedicaban a seleccionar el personal. Claro que, en otros países más desarrollados, se crearon empresas dedicadas a ‘cazar’ personas ideales para algún trabajo, algo que se puso de moda en México con la llegada del gobierno de Vicente Fox, debido a la falta de personal para los cargos públicos en su administración.

 

En esos tiempos, la urgencia era trabajar; en las décadas de los 60 y 80 del siglo XX en México, contar con un empleo era sobrevivir. Había en el ambiente la idea de que el avance de la tecnología y la ciencia cada día sustituía los empleos humanos; lo que hoy es una realidad, pues basta con observar los supermercados, los cajeros bancarios y las sucursales cerradas. Pareciera que las cosas han cambiado dramáticamente en los últimos tiempos y no sólo en México, sino en todo el mundo.

 

En parte, la industria se ha tecnificado cada vez más. Lo que antes hacían 10 empleados ahora lo hace una máquina. El capitalismo productivo se ha transformado en uno financiero, donde se deja en segundo lugar la contratación de personal para lograr ganancias y a favor de la especulación en las bolsas de valores, en las inversiones, en los préstamos, en las ventas de acciones, etc. Además, al final de la Segunda Guerra Mundial, se empezó a dar más importancia a los denominados derechos sociales (sobre todo en los países del primer mundo), entre los cuales están las pensiones para las personas de edad avanzada o para los que tengan limitaciones para poder emplearse; después, estos derechos se extendieron a los estudiantes, a los menores de edad, a las madres solteras, a los desempleados, etc. Todo esto con el buen propósito de que tales derechos eran una obligación de los gobiernos, pero que, en la realidad, se trataban de una forma de mantener la paz social en las naciones. Todo esto provocó que fueran menos los empleos y, con ello, los empleados. Sin embargo, a nivel mundial, se observó que no hay presupuesto que alcance, sea de los países más desarrollados o de los que están en proceso de desarrollo. Con el paso del tiempo la población se hizo más dependiente del gobierno, bajo esa leyenda de que: “Se vive del Estado y no en el Estado”.

 

Hoy, en México, vivimos la bonanza de estas ‘ayudas’ económicas a los adultos mayores, de las que no hay objeción alguna, aunque, posiblemente, a la edad de 65 años es muy pronto para recibirlas. En el caso de los menores de edad o los denominados “ninis”, en el sentido formal y oficial, tales apoyos son con el ánimo de hacer efectivos los derechos sociales entre tanta exigencia constitucional; pero, en el fondo del asunto, el objetivo es que las personas cuenten con un monto de dinero para el gasto diario, con la finalidad de evitar las oleadas de mexicanos que se suman a la migración a Estados Unidos de América y Canadá, es decir:  ¡El trabajo sucio se hace en casa!

 

Pero muy pocos se han puesto a pensar cuáles son las repercusiones de estos apoyos, sobre todo para las personas que son capaces de emplearse y llevar a cabo un trabajo digno. Se ha dicho que “el trabajo dignifica”, pues no es solamente esperar la quincena, la mesada o la semana, sino que se busca dignificar la vida de los seres humanos con el trabajo.

 

Desafortunadamente, en el ambiente empresarial, es un hecho conocido por los empleadores que en estos tiempos y con estos apoyos económicos gubernamentales sin condición alguna, más que un intento de ofrecer una vida digna, se ven menos intenciones de buscar un empleo, preocuparse por trabajar, contar con un patrón y obligaciones; pues a pesar de lo magro que puede ser el apoyo económico, es preferible que preocuparse por un horario, por una responsabilidad, por un empleo. Por ello, hoy se vive un fenómeno poco creíble: a pesar de los estragos que ha dejado la pandemia, existen empleos, pero no empleados. Desde luego que, en parte, se debe a que los salarios son muy bajos; pero también se deben de considerar los altos costos impositivos por el pago de los salarios. En fin, un tema muy polémico, pero, sobre todo, que está causando demasiados estragos en la economía nacional; dado que estos apoyos gubernamentales sin condición alguna no han beneficiado sustancialmente la economía nacional; sin embargo, son un derecho social constitucional, pese a que, evidentemente, no son idóneos y, por ende, podrían resultar inconstitucionales. (Web: parmenasradio.org).

 

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