Martes, 18 de Mayo del 2021
Jueves, 22 Abril 2021 01:44

En la Angelópolis se decide el 2024

En la Angelópolis se decide el 2024 Escrito Por :   Javier Arellano Ramí­rez

El 2024 ya inició.


 

Los tejidos y destejidos que se hacen en torno a las candidaturas de Claudia Rivera Vivanco y Eduardo Rivera Pérez no están encaminados únicamente al proceso electoral 2021. En realidad está iniciando la puja por el 2024.

 

En días recientes el columnista Ricardo Morales publicó las capturas de pantalla de las conversaciones entre insignes y célebres panistas que conspiran para provocar la derrota de Eduardo Rivera Pérez.

 

Y es que si el avezado panista logra regresar al Charlie Hall será la muerte definitiva de lo que queda del morenovallismo, que hoy se está jugando el todo por el todo. Si Lalo vuelve a la alcaldía de Puebla representará el exilio de Genoveva Huerta y la cancelación de cualquier otro proyecto futurista.

 

El empoderamiento de Rivera trazará una nueva conformación política no solo en la Angelópolis, sino en todo el estado. No se debe olvidar que Eduardo fue presidente del Comité Directivo Estatal; aún tiene contacto con los panistas de todos los municipios de la entidad. Y hay que decirlo, son más los aliados que los detractores.

 

Mientras Genoveva desata todas las furias albiazules, Lalo conserva relaciones cordiales con el panismo del interior.

 

En la otra banqueta, si Claudia Rivera Vivanco llegara a triunfar eso significará el encumbramiento del senador Alejandro Armenta quien tomaría a la alcaldía como su gran trampolín rumbo al 2024. Posteriormente la misma Claudia podría aspirar a un escaño en el Senado de la República o incluso soñar con ser la segunda gobernadora de Puebla.

 

Pero si Rivera Vivanco pierde la contienda arrastrará consigo al legislador; todas las figuras caerán de su tablero y la estocada golpeará al corazón del hombre de Acatzingo.

 

Este proceso electoral 2021 tendrá repercusiones mayúsculas para el futuro de Puebla; realmente se está decidiendo el futuro de la entidad en 2024.

 

Pero sea como sea, en el interior del estado los grandes perdedores son Genoveva Huerta, Carlos Evangelista y Edgar Garmendia. Los tres son igualmente señalados.

 

No importa que Genoveva vaya al Palacio de San Lázaro y los morenistas lleguen al Congreso del Estado; en las regiones y municipios quedaron en calidad de impresentables.

 

Podrán lanzar dardos desde el poder legislativo, pero como operadores políticos quedaron decapitados. No podrán volver a Xicotepec de Juárez o a Ajalpan porque serán señalados como mercaderes de candidaturas.

 

Llevaron a sus partidos a situaciones críticas, incluso dramáticas.

 

El político no sólo tiene que prepararse para ser, sino también para no ser. Para el momento en el que ya no tiene el cargo. Y en cuanto Genoveva, Carlos y Edgar pierdan su membrete de dirigentes partidistas su escasa influencia se va diluir completa y absolutamente. Ya no podrán volver a operar.

 

Por otro lado el caso Saúl Huerta tendrá un efecto determinante en el proceso electoral en la Angelópolis; el frente de ‘Va por México’ no dejará pasar esa oportunidad con la que pueden arrastrar a todos los candidatos a diputados en la capital. La crisis apenas está iniciando; las consecuencias aún no se pueden dimensionar.

 

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