Martes, 26 de Enero del 2021
Jueves, 14 Enero 2021 00:39

La diputación de Ajalpan es un tema de seguridad regional

La diputación de Ajalpan es un tema de seguridad regional Escrito Por :   Javier Arellano Ramí­rez

Los escenarios, los paisajes de la Sierra Negra poblana en sus límites con el estado de Veracruz son paradisiacos, idílicos. Montañas, bosques, caminos sinuosos llenos de vegetación y neblina.


Lamentablemente la política se ha encargado de apagar la legendaria tranquilidad de esa región.

 

En el sexenio de Mario Marín ocurrió un episodio de agresión física, golpes, lesiones y amenazas de muerte contra el entonces diputado local José Benigno Pérez Vega, mejor conocido como ‘Pepe’ Momoxpan. Los perpetradores fueron policías municipales de Tlacotepec de Porfirio Díaz quienes recibieron órdenes del alcalde Gorgonio Merino. El edil nunca fue procesado porque era protegido de Mario Montero Serrano, Secretario de Gobernación.

 

Los hechos ocurrieron en 2008; desde entonces Cúpula subrayó la forma en que la delincuencia se iba apoderando de municipios de la Sierra Negra.  

 

Con Marín comenzó la descomposición, pero con el morenovallismo se impulsó a toda una camada de presidentes municipales coludidos con el crimen organizado.

 

El lunes 30 de marzo de 2020 ocurrió un fuerte enfrentamiento armado en el libramiento que une a Ajalpan con Zinacatepec; el hecho exhibió las componendas entre el alcalde Ignacio ‘Nacho’ Salvador y un grupo de la delincuencia organizada. Al día siguiente el edil se esfumó y dejó la presidencia acéfala.

 

Pero en Cúpula señalamos que Nacho Salvador sólo era uno más de los alcaldes coludidos con el hampa. El pueblo de Ajalpan claramente los señaló como “El Cártel de la Sierra Negra”, un bloque de ediles que se apoyan y protegen entre ellos.

 

Ahí está en la primera fila Leoncio González Mendoza, ex alcalde de San Miguel Eloxochitlán; Luis Flores, quien en su paso por Santiago Miahuatlán se cruzó de brazos ante las bandas de asalta-tráilers que tomaron el municipio como una gran bodega o Pablo Pérez Maceda de Tlacotepec de Benito Juárez. Al paso de estos ex alcaldes, la delincuencia se empoderó.

 

Otro de los municipios que sufrió un abrupto y drástico incremento en sus índices delictivos fue Coyomeapan. Así sucedió desde que comenzó el cacicazgo de los hermanos Celestino.

 

Se trata de Araceli y David Celestino Rosas quienes controlan el municipio desde el año 2010. En sus inicios pertenecieron al PRI marinista; luego encontraron protección en el PAN morenovallista y ahora están cómodamente abrigados en Morena.

 

Pero durante su paso han hecho de Coyomeapan uno de los municipios más violentos de la Sierra Negra.

 

Estos son algunos datos que revelan la descomposición. Durante el primer periodo de David Celestino la señora Verónica Aguilar González fue detenida y se le “sembró” un arma de fuego; durante varias horas estuvo retenida y posteriormente fue puesta a disposición de autoridades federales. El litigio duró años, pero finalmente la fémina demostró que ella nunca portó el arma de fuego y que efectivamente policías de Celestino se la habían “sembrado”.

 

En los últimos años han ocurrido crímenes sin esclarecerse. Destaca el asesinato de Esther Pacheco Orozco, quien fue ultimada de dos impactos de bala en la cabeza, el homicida fue escondido en las cabañas de “El Santuario” un sitio ecoturístico propiedad de los hermanos Celestino.

 

Otro poblador, Javier Izúcar Lino, fue sometido, golpeado por elementos policiacos y falsamente acusado de disparar contra un policía. Estuvo recluido durante un año y medio en el Cereso de Tehuacán por un delito que no cometió.

 

Abath Sánchez Saval fue asesinado en la comunidad de Tequitlale, municipio de Coyomeapan. La presión social logró que dos de los homicidas fueran capturados en Loma Bonita. Los gatilleros son de San Sebastián Zinacatepec, pero hasta el momento no han declarado quién ordenó el asesinato. La madre de Abath sostiene que su hijo fue amenazado por David Celestino.

 

La madrugada del viernes 20 de marzo de 2020, en la comunidad de Xochiapa, municipio de Coyomeapan, hombres encapuchados abrieron fuego contra un festejo familiar. Fue una masacre; tres personas murieron y cuatro más resultaron heridas. En el lugar se encontraron casquillos de armas largas y cortas. Hasta la fecha el crimen permanece impune, pero las primeras indagatorias arrojaron un trasfondo político.

 

Hoy la ex alcaldesa de Coyomeapan, Araceli Celestino Rosas, se presenta como aspirante de Morena a la diputación federal por el distrito de Ajalpan.  

 

Detrás de ella están la fortuna que han amasado en los últimos diez años; la presidencia municipal que maneja su hermano David y el respaldo político de todo un grupo de ex alcaldes de la región quienes ven en Araceli a una aliada indispensable. Como diputada federal puede ser una valiosa interlocutora ante la Delegación Puebla de la Fiscalía General de la República (FGR) y otras instancias ministeriales.

 

El tema de la diputación federal por el distrito de Ajalpan va más allá de la puja por una curul en San Lázaro. Se trata de un asunto de seguridad regional.

 

Si hoy se abre la puerta al grupo de alcaldes que han enturbiado la vida de la Sierra Negra, las consecuencias pueden ser terribles. En las comunidades los mismos pobladores lo señalan: estas personas llegaron a corromper la política, la administración, pero sobre todo la seguridad en sus regiones.

 

Se trata de un llamado a tiempo.

 

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