En el choque entre Genoveva Huerta y Eduardo Rivera Pérez ambos tienen mucho que perder y poco que ganar a estas alturas del partido.
Ambos grupos mantienen posiciones intransigentes. Genoveva porque exige el 25 por ciento de las plazas del Ayuntamiento y ‘Lalo’ por intentar hacerse de la dirigencia estatal del PAN.
Es un despropósito que los genovevistas quieran llegar al gobierno municipal como una imposición de su dirigencia.
Pero también es otro despropósito de lalistas querer hacerse de la dirigencia para ‘asegurar’ la candidatura a la gubernatura en 2024, si ni ha empezado en la alcaldía.
Pero vamos por partes.
Genoveva Huerta queda muy mal parada con esa necedad de que le entreguen 130 puestos en el municipio, pues deja la impresión de que ve el Ayuntamiento como una agencia de colocaciones y que es real que sólo quiere beneficiar a su gente.
Salvo Karina Romero y Silvia Tanús, las demás designaciones del alcalde electo son para panistas también ¿no?
Hasta donde sabía Miriam Arabián, Augusta Díaz de Rivera, Enrique Guevara y Matías Rivero, por mencionar algunos, son militantes del PAN, o porque no son de su grupo no los cuenta.
¿Qué méritos hicieron para merecerse un cargo los ‘cuates’ de Geno? ¿Estuvieron en la campaña? ¿Aportaron su esfuerzo para que ganara ‘Lalo’? ¿Recorrieron las calles con el candidato? ¿Fueron promotores al voto para el alcalde electo? Porque buena parte de sus operadores se fueron a los municipios de la zona conurbada y operaron ahí las campañas. ¿Deben ser premiados con un puesto en la capital?
Esa terquedad de la dirigente panista para que cumpla ‘Lalo’ genera sospecha.
Por donde se vea ese acuerdo, no queda ‘bien parada’ Genoveva. Habría que preguntar a los demás candidatos a alcaldes si también les pidió su cuota para sus ‘cuates’.
Ahora bien, la terquedad de Eduardo Rivera de imponer a un panista de su grupo en la dirigencia estatal del PAN para ‘allanarle’ el camino para el 2024 también suena muy desproporcionado.
¿De verdad cree el alcalde electo que debe perder su tiempo en pelear la dirigencia del PAN? ¿Y todos los problemas de la ciudad que va a gobernador en 13 días no merecen todo su tiempo y energía?
¿En serio cree que va a tener un trienio de ensueño? ¿De verdad está tan seguro de que saldrá airoso como alcalde?
¿Y todo el desmadre financiero-administrativo que ya detectaron en el Ayuntamiento se va a arreglar ‘por arte de magia’? ¿Las decenas de carencias de los poblanos las va a corregir en sus tres años? Porque la ciudad está ‘inundada’ de baches, calles mal hechas, inseguridad, falta de empleo y pésimos servicios públicos.
Ahí tiene la prueba con Claudia que dijo siempre que era muy honrada para justificar que no hizo nada importante a favor de la ciudad, pero a los electores les importó poco y la castigaron en las urnas. Quién le asegura al alcalde electo que no siga esa misma suerte si no se pone a hacer su trabajo, en lugar de pensar en el futuro.
De lo que haga como alcalde de Puebla dependerán sus aspiraciones a la gubernatura, no si tiene o no la dirigencia estatal del PAN. Si logra ser el mejor, seguro nadie le podrá arrebatar la candidatura en el partido y partirá como el gran favorito.
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