Domingo, 28 de Noviembre del 2021
Martes, 05 Octubre 2021 01:39

A 20 años del inicio de la Guerra de Afganistán: ¿Se equivocó Huntington?

A 20 años del inicio de la Guerra de Afganistán: ¿Se equivocó Huntington? Escrito Por :   Francisco Baeza Vega

La generación de nuestros padres no supo de otras guerras más que las de la Guerra Fría; durante medio siglo, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, hasta la caída del Muro de Berlín, en 1989, prácticamente todas las guerras mundiales estuvieron influenciadas por la rivalidad ideológica entre el capitalismo y el comunismo. Imponiéndose en esa carrera de fondo Estados Unidos a la Unión Soviética, Samuel P Huntington puso sobre la mesa la cuestión que despertaría la imaginación de los grandes intelectuales de la época: ¿qué motivaría los conflictos del futuro?


 

En “The crash of civilizations?” (1993), texto publicado originalmente en Foreign Affaires y expandido, luego, a best-seller, Huntington pronóstico que finalizada la era de las ideologías, el mundo entraría en una nueva era caracterizada por las rivalidades culturales y religiosas. No sin cierta pedantería, agrupó a la población mundial en nueve grandes civilizaciones en cuyos límites, auguraba, se derramaría sangre: Africana (Sudáfrica), Budista (Tailandia), Hindú (India), Islámica (Arabia Saudita, Irán y Turquía), Japonesa (Japón), Latinoamericana (Brasil, México y Venezuela), Occidental (Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania), Ortodoxa (Rusia) y Sínica (China).

 

Tres décadas después, el tiempo no le ha dado la razón; al menos, no totalmente. La teoría huntingtoniana del choque de civilizaciones ayuda a explicar los actuales conflictos de Birmania y de Sudán y Sudán del Sur, o la Guerra del Alto Karabaj, pero no el enfrentamiento intraislámico entre Arabia Saudita e Irán ni el buen rollo de China con Rusia y con Alemania. Tal parece que al insistir en explicar los conflictos mundiales desde esa graaan idea del choque de civilizaciones, Huntington minimizó otros factores que últimamente los ocasionan. ¿O me equivoco y en esta nueva era hemos agotado todos los pretextos para pelearnos con nuestros vecinos excepto aquellos concernientes estrictamente nuestro idioma, nuestras costumbres o nuestra historia?

 

Especialmente, no coincido en que la rivalidad entre las civilizaciones Occidental e Islámica explique la Guerra contra el Terror, el gran conflicto de nuestra generación: observo que ni la cruzada ni la yihad están motivadas tanto por razonamientos culturales o religiosos como por otros eminentemente políticos; no me parece que los gobiernos occidentales tengan más interés en imponer su sistema de valores que en apropiarse de los recursos estratégicos de los países que invaden ni que a los talibanes o a al-Qaeda o a su agresivo primo hermano Daesh les entusiasme más la idea de montarse una orgía con setenta-y-tantas vírgenes que liberar a sus países de las fuerzas de ocupación y de los gobiernos títeres que respaldan. Si un país musulmán (Afganistán) no produjera el 90 por ciento del opio del planeta, de otras guerras estaríamos hablando, ¿verdad?

 

A Huntington, sin embargo, se le utilizó tramposamente para legitimar la mal llamada Guerra contra el Terror, las guerras emprendidas por Estados Unidos en Afganistán, en 2001, y en Iraq, en 2003 y 2014, y sus intervenciones en Libia, Pakistán o Yemen. Si efectivamente el choque de civilizaciones fuera consecuencia del devenir histórico y, por lo tanto, tales guerras fueran inevitables, las atrocidades cometidas in nomine Domini a fin de preservar nuestros valores, nuestras creencias y nuestro estilo de vida estarían moralmente justificadas... pero, si no lo fuera, entonces ¿cómo justificaríamos la tortura, las ejecuciones extrajudiciales o los bombardeos indiscriminados en países de incierta ubicación geográfica?

 

¿No será simplemente que, so pretexto de que la historia nos empujaba a un choque de civilizaciones como de trenes, a un callejón sin salida donde los pobrecitos occidentales tendrían que defenderse de hordas de musulmanes que se lanzarían cúter en mano sobre sus yugulares, los amos del mundo se inventaron el negocio de su vida? ¿El business de la venta de armamento, de la reconstrucción de países y de la privatización de la guerra y del espionaje habrá valido la pena? ¿Soy muy mal pensado?

 

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