Lunes, 24 de Enero del 2022
Viernes, 05 Noviembre 2021 04:24

¡Hagamos negocios derechos!

¡Hagamos negocios derechos! Escrito Por :   Anabel García Morales

Una sociedad que no respeta los principios de convivencia, los recursos de alguien más, que pasa por encima de quien sea para conseguir sus propios intereses de forma ilegal; es una sociedad que tiene como destino, la desintegración y el rezago.


Que lamentable lo sucedido la madrugada del pasado domingo, donde una persona perdió la vida, 17 resultaron fuertemente lesionadas y miles más, damnificadas tras las explosiones de una toma clandestina en San Pablo Xochimehuacan.

 

Un hecho que nos lastima, y más, porque no se debió a un desastre natural o un accidente, sino al resultado de prácticas comerciales ilícitas que desde hace mucho, han cobrado vidas.

 

Desde las primeras manifestaciones de comercio en el mundo, que podríamos decir que sucedían cuando se intercambiaban alimentos, animales, espacios de territorio, productos o actividades por cualquier otro bien, se tiene registro de acciones que trataban de sacar mayor ventaja por alguno de los involucrados; de abusos por parte de quienes poseían la mayoría de los recursos, las conquistas que violentaban a otros pueblos, la presencia de grupos organizados como los piratas y muchos más con tal de perseguir mayor poder o bien, riqueza a costa de la vida de alguien más.

 

Miles de años han transcurrido y pareciera que las enormes experiencias de las que hemos sido testigos, no terminan de hacernos reflexionar sobre lo que, el exceso de valor que le damos al dinero puede destrozar a su paso.

 

Y no quiero sonar romántica, pero sí es importante mostrar todo lo que afectan y descomponen las malas prácticas en todos los ámbitos.

 

Una sociedad que no respeta los principios de convivencia, los recursos de alguien más, que pasa por encima de quien sea para conseguir sus propios intereses de forma ilegal; es una sociedad que tiene como destino, la desintegración y el rezago.

 

Por ello es muy importante que comencemos a modificar poco a poco esta estructura que ha soportado por miles de años el hacer de muchas partes del mundo.

 

Cuando lo trasladamos de lo macro a lo micro, podemos darnos cuenta que en muchas ocasiones, el primer eslabón de la cadena es, por una parte, el consumidor que demanda productos a precios accesibles sin importar su origen y por el otro, quienes lo ofertan e incitan al consumo aun sabiendo su procedencia.

 

En otras palabras, si no hay mercado para un producto, dejará de haber oferta y al revés.

 

Tal vez resolver problemas tan arraigados pueda verse imposible, pero la verdad es que, si hacemos conciencia, poco a poco podríamos ir modificando la realidad.

 

Te invito a que seamos factores de cambio, que comencemos por ser lo más justos posibles en nuestras transacciones, que no consumamos productos de dudosa procedencia por el único hecho de parecer más económicos, puesto que no sabemos qué o quiénes están detrás de ello; no realicemos prácticas que ahoguen al mercado y de paso, a quienes las ejecutan por tomar malas decisiones.

 

Más vale basar nuestros negocios y proyectos en valores sólidos, y no subir como la espuma a costos altísimos, que no sólo tienen que ver con temas económicos, sino de equilibrio ecológico, social, de no más pérdidas humanas inocentes.

 

Si todos nos sumamos, poco a poco nos convertiremos en un país donde haya condiciones para que todos crezcamos, que podamos sentirnos seguros y confiados de que podemos crecer y avanzar sin estar todo el tiempo temerosos de lo que pueda pasar.

 

Es momento de hacer distintas las cosas, mejor, o de lo contrario, nos perderemos en la selva que estamos generando donde sólo sobreviva el más fuerte, aunque no el mejor.

 

Construyamos una nueva era, de más y mejores… UNIVERPRESARIOS.

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