La guerra por el control del PAN llegó a su fin con el triunfo de la dupla de El Yunque sobre la candidata morenovallista, por lo que la ultraderecha poblana vuelve a tener el control total y absoluto del partido, para hacer y deshacer como lo hacían antes de que Rafael Moreno Valle les quitara el membrete en 2011.
Augusta-Marcos terminaron imponiéndose con una cómoda ventaja de ocho por cierto sobre Genoveva Huerta, que se traduce en mil 110 sufragios más.
El marcador deja tranquilo a ‘Lalo’ Rivera y al Yunque, pues es una ventaja bastante sólida que no deja lugar a que se puedan llevar un susto si hay una intentona de impugnación por parte del morenovallismo. A final de cuentas es una ventaja bastante holgada.
Eduardo Rivera, hay que decirlo, se anota su tercer triunfo al hilo sobre Genoveva, Jorge Aguilar Chedraui y demás morenovallistas que han hecho hasta lo imposible por dejarlo fuera del PAN.
La primera fue cuando les arrebató la candidatura a la alcaldía de Puebla, la segunda cuando consiguió un triunfo muy holgado en las urnas el pasado 6 de junio y la tercera, y última batalla ganada, fue quitarles el control del PAN poblano y/o la dirigencia estatal.
Ahora falta por ver si en verdad ‘Lalo’ Rivera les cobrará todas esas afrentas a los morenovallistas y si apostará a desaparecerlo del mapa político en Puebla, ante la cantidad de afrentas que colecciona desde hace 10 años. Porque si no es ahora, ¿cuándo?
A los morenovallistas sólo les quedan dos bastiones, por así decirlo. El primero está en el Congreso local, dónde a través de Eduardo Alcántara lideran a los otros ocho legisladores locales y el otro sería San Pedro Cholula, pues ‘tras bambalinas’ controlan el Ayuntamiento que encabeza Paola Angón, quien en los últimos días dio visos de traición al grupo al acercarse al Yunquismo.
En los próximos días se verá qué pasará con Genoveva y los morenovallistas que intentaron robarle el triunfo a los yunquistas, y no les importó gastar varios millones de pesos. También se verá si Genoveva no intenta vender cara su derrota y pretenda exigir algo para los suyos.
Lo que sí es un hecho es que Eduardo Rivera Pérez pasó su primera aduana con miras al 2024 y se perfila para ser el candidato indiscutible del PAN y del PRI a la gubernatura de Puebla.
Quería el control del partido y ya lo tiene. Ahora se verá si puede con el ‘cochinero’ que le heredaron en el municipio de Puebla y si los poblanos consideran que realiza un buen trabajo. Claudia le dejó la vara muy alta. Esa será la nueva aduana de Rivera Pérez y créame que la elección por la dirigencia, con todo y ‘el choque entre puercos y marranos’, fue un día de campo comparado con el tema de gobernar y dejar satisfechos a todos.
