Sábado, 04 de Diciembre del 2021
Martes, 23 Noviembre 2021 01:59

Casus beli en el Bosque de Bialowieza

Casus beli en el Bosque de Bialowieza Escrito Por :   Francisco Baeza Vega

Lo primero que hay que saber de la crisis humanitaria que estos días se desarrolla en aquel bosque dantesco es que ésta es el colofón de un conflicto que viene agravándose desde la reelección de Aleksander Lukashenko.


 

Históricamente, la frontera oriental de Polonia ha sido una de las más inestables del planeta; después de siglos de extenderse y contraerse dramáticamente, sólo después de la Segunda Guerra mundial logró estabilizarse prácticamente sobre la demarcación de la Línea Curzon, extendiéndose a lo largo de mil kilómetros, frente a las ex repúblicas soviéticas de Lituania, Bielorrusia y Ucrania. Los cerca de 400 km de frontera que comparte con la actual Bielorrusia constituyen, además, los límites de la Unión Europea con la esfera de influencia de Rusia, motivo por el cual son de importancia estratégica.

 

La mayor parte de la frontera polaco-bielorrusa cruza por el bosque de Bialowieza, el principal bosque virgen de Europa, antiguo coto de caza de los Romanov y hoy, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Una ‘googleada’ rápida arroja como dato de interés que en él habitan alces, ciervos o jabalíes, además de los últimos bisontes europeos. Últimamente también pernoctan entre sus árboles perennes, pasando frío, hambre y miedo, decenas de miles de iraquíes, sirios, afganos ¿Cómo llegaron ahí? Pues...

 

Lo primero que hay que saber de la crisis humanitaria que estos días se desarrolla en aquel bosque dantesco es que ésta es el colofón de un conflicto que viene agravándose desde la reelección de Aleksander Lukashenko, el año pasado, mediante un proceso electoral de dudosa legalidad, y la consiguiente imposición, no sólo por parte de la falaz Unión Europea, sino de los no menos fariseos Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá de una serie de sanciones económicas contra Bielorrusia, que le han provocado pérdidas cercanas al 7.5 por ciento de su PIB. Las últimas de éstas, que entrarán en vigor a finales de año, afectarán directamente a la estatal Belaruskali, la empresa responsable de la producción de potasa, uno de los ingredientes esenciales para la fabricación de fertilizantes.

 

Bielorrusia es el segundo mayor productor de potasa a nivel mundial; anualmente, sus minas producen cerca de seis millones de toneladas de estas sales, las cuales normalmente se exportan vía el puerto lituano de Klaipeda, pero que después de la entrada en vigor de las sanciones deberán hacerlo vía el ruso de Murmansk, más alejado. La comercialización de la potasa ingresa en las arcas bielorrusas más de $3 mil millones de dólares al año, lo que la hace uno de los pilares de la economía y la eleva a dimensiones de recurso natural estratégico; el llamado ‘oro rojo, además, es a ese país lo que el petróleo a México, el litio a Bolivia o el fútbol a Argentina: un motivo de orgullo nacional.

 

En represalia a las sanciones impuestas contra la principal industria del país, Lukashenko tomó la decisión suicida de ‘abrir de par en par’ las compuertas de Bielorrusia para, según dijo, “inundar la Unión Europea con migrantes”. Resuelto en pasar a la historia como un sinvergüenza; durante el verano, las empresas turísticas controladas por su gobierno comenzaron una intensa campaña de promoción turística en países mediorianteles, a fin de atraer a todos aquellos que anhelaran un futuro mejor en Europa; a los ingenuos aspirantes a refugiados les dieron visas de turistas e indicaciones precisas de cómo eludir guardias fronterizos, y les montaron en los aviones de Belava Airlines que los condujeron a su destino. Una vez ahí, ¡Pospiechau! ¡Buena suerte!

 

Evidentemente, el objetivo del so called, ‘último dictador de Europa’, recientemente doblado en vulgar traficante de personas, no es otro que forzar mediante chantaje el levantamiento de las sanciones que debilitan, no sólo económica, sino política y diplomáticamente a su régimen. Es un pulso en el que todos pierden; sin embargo, pierde él porque termina de deslegitimarse frente al mundo y pierden los europeos, porque un pedazo de su supuesto espíritu humanista muere con cada uno que perece congelado en sus narices.

 

Google News - Diario Cambio
  • LO MÁS LEÍDO

  • Regionales: Minuto a Minuto