Martes, 03 de Agosto del 2021
Martes, 22 Junio 2021 01:26

Esto no ha terminado

Esto no ha terminado Escrito Por :   Irma Sánchez

Con el manejo político con el que México ha tomado decisiones sobre la pandemia, ya se acumula la muerte de 231 mil 187 personas hasta este lunes, y así las expectativas sobre el problema de salud no resultan favorables ni para las personas, ni para los colectivos de la sociedad, ni para el gobierno.


 

Y es que entre la realidad y dimensión del problema y su manejo político se produce un abismo tan profundo como el de ‘nuestro socavón poblano’.

 

Oficialmente se manejan unos datos y tendencias cautos para no asustar a la población, los cuales distan de los reales.

 

Este manejo, hay que admitir, que no es exclusivo de México. En todo el mundo la población quiere y urge a regresar a la normalidad ante los estragos económicos por la paralización de más de un año que ha traído consigo serios problemas económicos, que repercuten y ya pesan en los terrenos social, político, de la educación, y la salud.

 

El riesgo del manejo político es que la sociedad ‘se va con la finta’ y comete muchas imprudencias, desde lo elemental como olvidarse del cubrebocas, amontonarse para hacer fiesta luego de un año de alejamiento y del gel y el lavado de manos, porque la gente ya compra, vende y come de todo lo que encuentra a su alcance en la vía pública.

 

El manejo político incluyó el regreso a clases que provocó el rebote de los escolares a sus domicilios, ante el latente riesgo de contagios que alienten la temida tercera ola a la que todos le tienen miedo.

 

Aquí en Puebla, las decisiones del gobernador Luis Miguel Barbosa han permitido desacelerar el ritmo de contagios, producto de un trabajo congruente fincado en diagnósticos reales por encima de la ficción política.

 

Las decisiones no han sido fáciles.

 

Las presiones han abundado.

 

Pero la sensatez y la congruencia para definir las acciones han permitido llevar por mejor rumbo a Puebla y a los poblanos.

 

Hoy corresponde a los poblanos acatar y cooperar para ir por camino seguro y con mejores resultados, asumiendo que la recuperación será más lenta, pero segura.

 

Se trata de dar el último jalón a un problema controlable sumando voluntad y convicción de que las decisiones están bien tomadas, y que lo que viene, conviene.

 

Sólo así se blinda el riesgo de una tercera ola y de un ‘contagio en rebaño’.

 

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