Lunes, 08 de Marzo del 2021
Martes, 26 Enero 2021 04:08

Continúan las bajas por el COVID

Continúan las bajas por el COVID Escrito Por :   Irma Sánchez

El mortal bicho de importación China, imparable sigue llevándose a mucha gente, ahora se llevó a mi amigo el padre Froylán González, a quien comencé a tratar como secretario del arzobispo Octaviano Márquez y Toriz, después con monseñor Ernesto Corripio y finalmente con don Rosendo Huesca.


 

Su trabajo siempre lo cumplió con esmero y eficiencia, con la discreción que la responsabilidad exigía.

 

A lo largo de su vida supo sumar amigos de todos los sectores y darle brillo a las encomiendas que recibió, como la parroquia de La Candelaria que rescató, restauró y puso en valor, apoyado por amigos que no negaron el patrocinio a su obra.

 

Vio por los más pobres, por los hijos de mujeres que tenían que dejar a la deriva a sus vástagos para ir a trabajar. Por los ancianitos olvidados, a los que no les falló con su comida caliente, obra para la que reunió a un grupo de voluntarias que llamó de Yermo y Parres, al frente del cual sumó el apoyo y la vocación de servicio de una gran dama, Luz María Martínez, que se desplazaba a la central de abasto y las tiendas de autoservicio para recoger alimentos para hacerlos llegar a los más necesitados.

 

Cumpliendo con su vocación de auxilio espiritual “el padre Froy”, como le decíamos sus amigos, se contagió, y las últimas dos semanas de su vida las pasó en el Hospital Universitario, en la unidad COVID, en cuidados intensivos. El sábado me notificaron que este lunes comenzarían a desintuvarlo y ¡oh sorpresa! el arzobispo don Víctor Sánchez Espinosa a primera hora dio la noticia de su fallecimiento que de inmediato se regó como pólvora en todos los círculos.

 

Las condiciones sanitarias restringen la posibilidad de despedirlo, pero el partió de este mundo rodeado del afecto y las atenciones de quienes sabía que lo apreciaban y siempre estaban listos para apoyar desde su tradicional ceremonia del viernes santo, su estancia infantil, el comedor de ancianitos, y las obras de mantenimiento del templo de Xonaca que fue el escenario favorito para los bautizos, bodas y todas las ceremonias religiosas de sus amigos, gente de trabajo, del capital y de la política.

 

Descanse en paz Froy, siempre lo recordaremos por su espontaneidad para estar presente en los momentos en los que era necesaria su voz consoladora, y con los que compartimos momentos de gozo, como cuando visitó Puebla el papa Juan Pablo Segundo y se reunieron en Puebla los cardenales y obispos de todo el continente americano.

 

¡¡¡Hasta luego Pather!!!

 

  

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