Martes, 28 de Septiembre del 2021
Martes, 14 Septiembre 2021 01:49

Lloramos o nos metemos debajo de la cama

Lloramos o nos metemos debajo de la cama Escrito Por :   Irma Sánchez

Tras repasar las principales noticias que nos despacha la prensa escrita, no sé si llorar, meterme debajo de la cama para que me alcance el coronavirus o qué hacer ante tantas malas noticias entre inundaciones, deslaves, temblores y locuras políticas en los tres niveles del gobierno.


 

Un grupo de científicos coordinado por Michael Osterholm, director del Centro de Investigaciones de Políticas de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota y además asesor del presidente Joe Biden, asegura que “todos” nos vamos a contagiar pese a ya haber recibido las dos dosis de la vacuna porque finalmente éstas van a ir perdiendo eficacia y las variantes del COVID seguirán multiplicándose de acuerdo con las condiciones de cada país.

 

Ante este pronóstico, qué nos queda, aceptar que “la raya es la raya” y nadie se escapa.

 

Mientras tanto, ha resultado difícil perder a tanta gente y saber que nada frena este fenómeno, a pesar de la disciplina de unos y la irresponsabilidad o ignorancia de otros.

 

¿Para dónde voltear?

 

El fenómeno está comprobado que ha dejado sin trabajo a millones de personas que son temidas por sus empleadores por el hecho de movilizarse en transporte colectivo, en donde pese a las disposiciones la gente sigue viajando sin cubrebocas y amontonándose.

 

El estrés que este contexto desencadena no lo remedia nadie por la falta de programas de salud emocional y psicológica que desde hace un buen tiempo ya deberían existir por el solo hecho de la multiplicación de la sociedad.

 

Y por si fuera poco la sociedad ya cruza los dedos ante la toma de decisiones de sus autoridades que día a día pareciera que se empeñan en fortalecer su rechazo y afianzar su antipatía.

 

Y es que los mandatarios de todos los niveles lamentablemente se han convertido en rehenes de sus equipos de trabajo, quienes están empeñados en hablarle bonito al oído a sus jefes, a los que llenan de buenos comentarios, reconocimientos y aplausos, aunque los gobernados estén haciéndoles recordatorios familiares y el encono comience a generar riesgos de inestabilidad.

 

Así no saldremos nunca del bache y por el contrario, cada vez estaremos más perdidos y sin expectativas.   

 

La pregunta es obligada ¿Qué se avecina?

 

Y es que la sociedad hace un buen que dejó de ser el prototipo del idiota desinformado que se agacha: aspectos que los dueños de los mandatarios esconden y reprimen.

 

¿Por cuánto tiempo?

 

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