Domingo, 28 de Noviembre del 2021
Viernes, 19 Febrero 2021 02:01

Es casi un hecho la confirmación de Eduardo Rivera para Puebla

Es casi un hecho la confirmación de Eduardo Rivera para Puebla Escrito Por :   Gabriel Sánchez Andraca

La confirmación de la candidatura de Eduardo Rivera, PAN, es casi un hecho. Será el abanderado de la alianza PRI, PAN, PRD y otros partidos pequeños.


 

            Hubo problemas internos en el PAN para designar a Rivera como el candidato de ese partido, pero al final se impuso la orden de la dirigencia nacional y el grupo morenovallista poblano tuvo que doblar las manos.

 

            “Lalo”, como suelen llamarlo los panistas, muy dados a utilizar diminutivos para designar a sus figuras más destacadas para dar la impresión de confianza, de familiaridad, ya fue presidente municipal de la capital en el primer trienio del gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas como gobernador del estado, pero éste desde el principio hizo todo lo que pudo para minimizarlo, como ya hemos comentado en este espacio. Y lo logró.

 

            Al final lo acusó de malversación de fondos y a punto estuvo de meterlo a la cárcel. Esto se evitó por las protestas airadas incluso de Josefina Vázquez Mora, ex candidata a la presidencia de la república; de Ana Teresa Aranda Orozco, que fue figura destacada del panismo durante varios años y llegó a ser secretaria de Desarrollo Social en el gabinete del presidente Fox y de otros personajes nacionales del PAN.

 

           Rivera Pérez, pues, no pudo demostrar ante la ciudadanía su capacidad política, administrativa y su sensibilidad social por el freno que le impuso el primer gobernador panista de la historia de Puebla, aunque se ganó el aprecio de muchos trabajadores del ayuntamiento por su don de gentes y el esmero que puso en solucionar los problemas que le exponían. El gobernador no lo dejó ser; prácticamente le arrebató el puesto, pues se dedicó más a ejercer como presidente municipal de la capital que a atender los graves problemas de la entidad que supuestamente gobernaba.

 

          UNA MUESTRA DE LO ANTERIOR FUE el hecho de que el crecimiento del huachicoleo y asalto a transporte público de pasajeros y de carga en las carreteras poblanas fue exponencial.

 

          Se culpaba al secretario de Seguridad Pública del Estado, Facundo Rosas, muy amigo del secretario nacional del ramo, Genaro García Luna, ahora preso en los Estados Unidos por tráfico de drogas y algún acuerdo debió haber entre ellos, pues el que fue el encargado de la seguridad en Puebla en tiempos del morenovallismo está buscando un amparo para librarse de las órdenes de aprehensión que, se dice, hay en su contra por parte de la Fiscalía General del Estado.

 

         Don Eduardo Rivera no pudo demostrar, pues, sus dotes de político, su honestidad y su sensibilidad social, porque en el “democrático” primer gobierno estatal panista, nadie podía sobresalir políticamente más que el gobernador.

 

         Sólo falta la aceptación del PRI para que el candidato panista sea el candidato de la alianza de los que fueron los tres partidos más importante de la oposición, en el pasado reciente: es el gallo del PAN, ya declarado como tal. El PRD de hecho ya lo ha aceptado, según afirmación de Arturo Loyola, como dirigente de la comisión estatal perredista, y el PRI dijo que no participaría con candidato propio en 38 municipios de la entidad, incluyendo el municipio de Puebla.

 

         EN UNOS DÍAS MÁS, EL 22 DE ESTE MES, se celebrará el día del agrónomo en todo el país. Una profesión que va en decadencia por las políticas neoliberales de Carlos Salinas de Gortari cuando fue presidente.

 

         La agronomía era una profesión de Estado, pues los ingenieros agrónomos eran los encargados de asesorar a campesinos mexicanos, sobre los cultivos necesarios para la alimentación del país, a fin de obtener productos de calidad y a buen precio.

 

         La Secretaría de Agricultura contrataba a los agrónomos y médicos veterinarios que salían de las escuelas y universidades que tenían esas carreras, para apoyar al campo. Llegó el remolino del neoliberalismo y los ‘alevantó’. Al señor presidente de aquel entonces se le ocurrió que, como en los Estados Unidos, los pequeños productores, los ejidatarios, pobres por tradición, deberían pagar la asistencia técnica de esos profesionales y eso provocó el desplome de la producción agrícola y ganadera en país y el desempleo, del que no han podido reponerse los profesionales capacitados para ese tipo de trabajos.

 

         Hasta los primeros años sesenta sólo había tres escuelas superiores de agricultura: la oficial de Chapingo, que era militarizada con todos sus alumnos internados y que solo aceptaba a 200 nuevos estudiantes por año; la Superior de Agricultura Antonio Narro, de Coahuila y la Escuela Superior de Agricultura de los hermanos Escobar, de Ciudad Juárez Chihuahua. Pero en los años sesenta se abrieron escuelas o facultades de esta especialidad en numerosas universidades de provincia y el número de profesionales se incrementó.

 

        Después de la genial idea del señor de Gortari, de que como los campesinos gringos, los campesinos mexicanos pagaran su asesoría, muchos agrónomos quedaron en la calle sin ninguna posibilidad de empleo y ahora miles de ellos trabajan en otras cosas, pero no en lo que deben trabajar de acuerdo a sus estudios. Y ahora hay agrónomos dedicados al pequeño comercio, a algunas pequeñas agro-empresas, algunos trabajan como taxistas, como burócratas o andan metidos en la política. En las dependencias agropecuarias, del medio ambiente, etcétera, hay profesionistas de otro tipo, pero no agrónomos, tampoco hay médicos veterinarios impulsando las actividades pecuarias destinadas a la alimentación. Se calcula que en Puebla, hay 700 ingenieros agrónomos, desarrollando trabajos de diversos tipos, incluyendo al ejercicio de su profesión.

 

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