Sábado, 16 de Octubre del 2021
Jueves, 13 Mayo 2021 03:06

Que se lleven a todos a la Fiscalía

Que se lleven a todos a la Fiscalía Escrito Por :   Arturo Rueda

Pero en la segunda parte del audio, Ollin, en presencia de Roberto, embarra tanto a Claudia como a Andrés García Viveros, pues afirma que ambos estaban al tanto de los acuerdos. Lo dice para justificarse ante el empresario ‘CJ’ que no es la cauda del incumplimiento, y que no le falta voluntad para cumplir, pero el problema es Andrés


 

Ni un minuto más debe de pasar para que alguna autoridad se ponga manos a la obra para esclarecer la ‘red de moches’ del Ayuntamiento de Claudia Rivera. Y eso pasa porque Fiscalía abra una carpeta de investigación y cite a declarar a todos los implicados. A todos, incluida a la candidata.

 

Ollin Rivera Moreno, pieza clave de la ‘red de moches’ del Ayuntamiento, oficialmente es no localizable por el momento. Algunos dicen que se fue del país luego de renunciar a su cargo como Jefe de Oficina en agosto de 2020. Otros dicen que vive en Veracruz. Pero el teléfono que usó duramente muchos años se encuentra inactivo. Fuera de servicio.

 

Con el audioescándalo a cuestas, los personajes localizables de la trama y requeribles por la justicia de forma inmediata son Roberto Zatarain  —novio amasio de la alcaldesa—, la propia Claudia Rivera Vivanco y el jefe de Oficina que todavía labora en el Ayuntamiento, Andrés García Viveros, involucrado en la segunda parte de la conversión que hoy presenta CAMBIO.

 

El empresario ‘CJ’, según me ha dicho, ya presentó una denuncia penal en Fiscalía a la espera de ratificarla.

 

No tiene miedo porque puede acogerse al criterio de oportunidad: denunciar una serie de hechos delictivos e involucrar a más personas a condición de llegar a un acuerdo con el ministerio público y el juez, una modalidad del nuevo sistema de justicia penal.

 

De momento, todo son dichos de unos contra otros con un audio de por medio.

 

Claudia reaccionó sin descalificar el audio, pues ya sabía de su existencia. Por esa razón, se dice, corrió a Ollin y a Ángel Soto, su secretario particular, en agosto de 2020.

 

La existencia de este audio era conocido en el grupo compacto de la alcaldesa. Habría sido la razón por la que alguien honorable como Javier Palou se bajó del barco claudista el año pasado para no verse inmiscuido en tramas de corrupción dominadas por personajes de baja calaña. Hace meses no cruza palabra con Claudia, a la que ya no reconoce.

 

Como ya conocía el audio, la única salida fue deslindar en los interlocutores —Zatarain y Ollin— la responsabilidad. “Si alguien se equivocó que asuma sus errores”.

 

Zatarain quiso aplicar la fuga preciosa: es mi voz pero no es mi voz. Dice que su voz fue suplantada con un doble. Yo la escucho con claridad, pues lo conozco desde hace años, pero tiene derecho a probar que no lo es, si es que es requerido por la Fiscalía.

 

Pero en la segunda parte del audio, Ollin, en presencia de Roberto, embarra tanto a Claudia como a Andrés García Viveros, pues afirma que ambos estaban al tanto de los acuerdos. Lo dice para justificarse ante el empresario ‘CJ’ que no es la causa del incumplimiento, y que no le falta voluntad para cumplir pero el problema es Andrés.

 

Este es un lío de corrupción muy gordo, y como dijo Barbosa, no debe quedar en el escándalo mediático. Debe ir al ámbito legal.

 

Todos, absolutamente todos los involucrados, deber ser requeridos por la Fiscalía.

 

Es lo que pidieron los dirigentes de los partidos del PRIANRD.

 

Es lo que pidió el contrincante de Claudia, Lalo Rivera.

 

Y es lo que pide todo Puebla.

 

Que se esclarezca la ‘red de moches’.

 

Pero la pieza clave es Ollin Rivera y nadie sabe dónde está.

 

Sin embargo, los otros, sí son localizables.

 

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