Sábado, 16 de Octubre del 2021
Lunes, 17 Mayo 2021 01:37

La reelección está prohibida para los impopulares

La reelección está prohibida para los impopulares Escrito Por :   Arturo Rueda

Si los poblanos están convencidos de que Claudia no hizo nada, ¿Por qué querrían escuchar sus promesas de campaña hoy? Arrastra en su frente la etiqueta de incumplimiento. Por eso, su único discurso es que pagó la deuda histórica del municipio, pero eso no le interesa la ciudadano de a pie, sino la seguridad y la prestación de servicios públicos. Por eso la bajan en las combis, como ocurrió ayer en La Margarita: a nadie le interesa escuchar qué va a hacer, cuando ya tuvo la oportunidad y no hizo.


 

Una frase adecuada para los tiempos reeleccionistas es la que escribió el poeta español Francisco de Quevedo en el siglo de oro español: “Las buenas personas nunca llegan prometiendo; siempre llegan demostrando. Son esas en las que debes confiar y a las que debes cuidar”.

 

A la camada de políticos novatos que llegaron al poder en 2018, en su arranque, les pasó por alto que las nuevas reglas de la política les permitirían volver a presentarse en las urnas para revalidar su cargo. De todos los diputados federales, locales y ediles que ganaron en la ola de AMLO, se les olvidó que tendrían la oportunidad reelegirse.

 

 

Que serían los primeros en la historia de la política mexicana que tendrían ese privilegio.

 

 

Esas nuevas reglas tenían por objetivo acabar con uno de los males endémicos de la política mexicana: las campañas llenas de promesas. Los candidatos demagógicos, verborreicos, que podían prometer cualquier cosa, cumplir su encargo sin preocuparse de cumplir a sus votantes.

 

Los viejos políticos la tenían sencillo: terminar ese encargo con los bolsillos llenos, sin cumplir esas promesas, y regresarse a sus casas muy orondos o saltar a otro cargo si es que las cosas se habían hecho medianamente bien.

 

En Puebla, muy pocos lo vieron así. Por eso del Congreso local apenas un puñado de diputados busca la reelección, y de Morena, excepto Karina Pérez Popoca, Norma Layón, Carlos Peredo y ‘Toño’ Teutli, se les fue el avión y ahora sufren las consecuencias. Tanto de no cumplir promesas como de no cuidar su relación con los medios de comunicación, que son los que cuidan su imagen pública.

 

En el PAN el único que lo hizo fue Guillermo Velázquez, y en el PRI, ‘Lupita’ Vargas y Luis Márquez, quien decidió no ir por un tema de privilegiar su salud tras enfermar dos veces de COVID.

 

Todos los mencionados tienen una buena posibilidad de reelegirse. No han ganado ni la tienen segura, pero pueden salir a la calle a pedir el voto con base a lo que ya hicieron, no a promesas vagas. Porque de eso se trata esta elección: de que los candidatos reeleccionistas tienen que presumir lo que ya hicieron pues las promesas vagas en ellos ya no son razón de voto.

 

 

Una lección es importantísima: los funcionarios impopulares no pueden presentarse a buscar el voto otra vez. Aquellos que apostaron por acciones impopulares tampoco. Dos o tres ejemplos bastan.

 

Gustavo Vargas abrió su trienio en Huachinango ocupando el recinto ferial como basurero municipal. La gente no se lo perdonó. Y luego, en plena pandemia, continuó la construcción de su hotel en el Centro pese al decreto de suspensión de actividades. Tan nefasto que Morena ni siquiera le dio chance de reelegirse.

 

En Tecamachalco, la alcaldesa Marisol Cruz derrumbó la secundaria Reyes Heroles para construir ahí un mercado o un centro comercial. Eso la volvió impopular.

 

Ciudad Serdán vivió un trienio de oscuridad con Carlos Tentle. Felipe Patjane en Tehuacán sólo gobernó un año, se comprometió con una funcionaria de su gobierno a la que exhibió sin pudor, se peleó con todos los regidores y terminó en la cárcel.

 

En los municipios pequeños es muy fácil percibir la impopularidad. En el primero tramo, Norma Layón fue retenida en una tortería y pasaron horas para que pudieran liberarla. Iba en camino a ser odiosa, pero cambió la dirección de su gobierno.

 

En las ciudades más grandes, hay instrumentos para la toma de decisiones: encuestas y aplicaciones de escucha digital para entender la conversación en redes sociales. La tecnología al servicio del buen gobierno.

 

Claudia Rivera nunca quiso hacer uso de ningún instrumento de navegación. Se fue hundiendo en las encuestas. Primero apareció entre los 10 peores alcaldes del país, hasta que llegó Magaly Herrera y la ubicó como la peor en los rankings de diferentes encuestas.

 

Por supuesto, se olvidó totalmente de sus promesas. Ni siquiera tuvo el cuidado de pavimentar la calle en la colonia La Guadalupana en la que grabó un spot en 2018 donde lanzó un programa semejante al de las “mil calles” de ‘Lalo’ Rivera. MTP Noticias acudió ahí y constató que Claudia Rivera nunca regresó y menos pavimentó esa vialidad.

 

Si los poblanos están convencidos de que Claudia no hizo nada, ¿Por qué querrían escuchar sus promesas de campaña hoy? Arrastra en su frente la etiqueta de incumplimiento.

 

Por eso, su único discurso es que pagó la deuda histórica del municipio, pero eso no le interesa la ciudadano de a pie, sino la seguridad y la prestación de servicios públicos.

 

Por eso la bajan en las ‘combis’, como ocurrió ayer en La Margarita: a nadie le interesa escuchar qué va a hacer, cuando ya tuvo la oportunidad y no hizo.

 

Por eso ahora tiene que protegerla un escudo humano de 400 brigadistas pagados con recursos probablemente del erario.

 

Una alcaldesa impopular que nunca entendió las reglas de la reelección.

 

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