Miercoles, 16 de Junio del 2021
Lunes, 31 Mayo 2021 03:27

Un debate sin dinamita en los puños: ni a cuatro manos pudieron

Un debate sin dinamita en los puños: ni a cuatro manos pudieron Escrito Por :   Arturo Rueda

Total, Claudia pegó sin dinamita y ni siquiera la presencia del Fake ayudó. Con cuatro manos, no conectaron. Con juego de piernas, Lalo Rivera esquivó los golpes cruzados que sólo hacían aire. En ningún momento estuvo en riesgo. Contra dos rivales, hizo un round de sombra. El candidato Fake, eso sí, se llevó algo de notoriedad por asumir el papel de golpeador


 

En un universo paralelo, Eduardo Rivera por fin se encontró cara a cara con Eduardo Rivera con el riesgo de que el cosmos explotara.

 

Fue un cártel engañoso, porque lo que Puebla deseaba ver era el rematch del 2018. Sin embargo, un frijol se coló en el arroz. Un candidato fake bendecido por una homonimia feliz. Fue un estorbo o un incentivo al pobre espectáculo según la perspectiva.

 

Lalo Fake inició el día con una promesa de ensueño: 50 millones de pesos a cambio de declinar en favor de Claudia. El trato estaba amarrado, el escenario puesto al lado de Gerardo Islas, pero todo se cebó a partir de la filtración.

 

Lalo Real inició el día como puntero con amplia distancia de su rival, Claudia Rivera, y lo terminó igual: un debate intrascendente en el que le tiraron de todo y nunca le conectaron ningún golpe. Los afectó el mal de la intrascendencia.  

 

Se fue a dormir con la confianza de quien se metió a la cueva del lobo y salió entero, pues el nado sincronizado del Fake y la alcaldesa para atacarlo a cuatro manos no produjo nada.

 

 

Intrascendente el ejercicio del debate, pero no el pos debate, pues el diablo está en los detalles.

 

Mientras Lalo Rivera festejó arropado por candidatos de todos sus colores, así como simpatizantes y dirigencias, hasta cantando con mariachi, a Claudia Rivera la acompaña la sensación de la soledad repugnante, de quien nadie quiere tomarse una foto con ella para evitar contaminarse con su toxicidad.

 

Claudia festejó sólo con su familia y media centena de brigadistas pagados, muy bien pagados, para gritonear ¡Viva Claudia! ¡Viva Claudia! ¡Viva Claudia!

 

Ya lo dijo Sartre que entre el ser y la nada, la nada es nada.

 

En su pico de rating y sumando todas las plataformas del IEE y medios de comunicación, alrededor de 6 mil poblanos lo vieron en tiempo real en un padrón electoral de un millón 400 mil electores, 700 mil probables votantes se calcula.

 

En el mejor escenario, solo el 1 por ciento de los potenciales votantes vio el debate.

 

El desinterés es resultado de que aquellos que han decidido ir a votar, ya definieron el sentido de su voto y lo que se dijera en unos minutos no lo iba a cambiar. Así de claro.

 

Quien ha decidido ejercer un voto de castigo contra Claudia Rivera Vivanco por su mal gobierno no iba a cambiar en sentido de su voto por dos o tres frases.

 

Encaramado en la cima de las encuestas, Eduardo Rivera Pérez pudo haber utilizado ese debate para rematarla, pero se mantuvo a la defensiva con extrema prudencia. Quizá sea un error no haber completado el trabajo, pero existía el riesgo de ayudarle en su papel de víctima justo en el momento en que no puede quitarse que ella es la revictimizadora de Karina N y protectora de Andrés García Viveros.

 

Incluso Lalo fue clemente, pues no le champó ni sus audioescándalos, ni el acoso sexual, ni los ‘moches’ a los constructores. Mierda había de sobra para aventar, pero decidió ser higiénico.

 

Total, Claudia pegó sin dinamita y ni siquiera la presencia del Fake ayudó. Con cuatro manos, no conectaron.

 

Con juego de piernas, Lalo Rivera esquivó los golpes cruzados que sólo hacían aire. En ningún momento estuvo en riesgo. Contra dos rivales, hizo un round de sombra.

 

El candidato Fake, eso sí, se llevó algo de notoriedad por asumir el papel de golpeador, aunque se duda que le paguen los 50 millones que ya sentía en su bolsillo. Algo le recompensarán.

 

Así, Claudia perdió su última oportunidad de darle a los poblanos argumentos nuevos, nuevas razones de voto por ella. Ahora que se quedó sin coordinadora de campaña, pues Liza ya ratificó su renuncia a la planilla, viaja a la deriva, sólo espera que la ola de Morena la impulse a llegar a la otra orilla.

 

Por eso Lalo Rivera estaba eufórico. Tan eufórico que hasta quiso cantar con mariachi y dijo en público la palabra “chingón”.

 

Así de feliz estaba porque sabe que saltó la última trampa.

 

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