Martes, 03 de Agosto del 2021
Miércoles, 30 Junio 2021 03:57

La banda de los Abdala volvió a traicionar

La banda de los Abdala volvió a traicionar Escrito Por :   Arturo Rueda

Abdala le entregó a Eukid toda la paquetería electoral de Morena para dejar a Barbosa sin elementos de defensa ni impugnación. En su estilo mamoncito, el entonces diputado federal le respondió al candidato que su obligación sólo era defender el triunfo de Andrés Manuel López Obrador. Que el resultado de la elección a gobernador no era su problema.


 

Nunca hay crimen perfecto porque el criminal siempre regresa al lugar del delito para volver sobre sus pasos. Es lo que le ocurre a la banda de Rodrigo Abdala y compañía: como su traición a Morena en 2018 no tuvo consecuencias sino hasta premio, en 2021 lo volvieron a hacer.

 

¿Qué volvieron a hacer? Vender las estructuras de defensa del voto para dejar en indefensión a los que ellos consideran sus enemigos políticos.

 

Lo mismo que Abdala le hizo a Luis Miguel Barbosa en 2018 cuando le vendió a Eukid Castañón la estructura de la defensa del voto para dejarlo indefenso en el llamado fraude electoral de ese año.

 

La traición del súperdelegado fue la razón por la que el candidato de Morena no pudo exhibir sus propias actas para hacer el recuento de los votos. Denunció el fraude, pero no tuvo pruebas. Y luego el pleno del Tribunal Electoral federal le dio el triunfo a Martha Erika Alonso.

 

Abdala le entregó a Eukid toda la paquetería electoral de Morena para dejar a Barbosa sin elementos de defensa ni impugnación. En su estilo mamoncito, el entonces diputado federal le respondió al candidato que su obligación sólo era defender el triunfo de Andrés Manuel López Obrador. Que el resultado de la elección a gobernador no era su problema.

 

Desde ese día, Abdala y Barbosa no han vuelto a cruzar palabra ni a reunirse en privado. El gobernador no olvida que el súper delegado fue cómplice del fraude de 2018.

 

Y aunque lo denunció en diversas instancias del partido, Abdala no fue castigado, sino premiado con la súper delegación como plataforma para que algún día llegue a la gubernatura. AMLO lo estima, aunque sabe que es un cero a la izquierda.

 

Tras la renuncia de Gabriel García a la coordinación de Programas Sociales, y los pésimos resultados electorales en la zona conurbada de Puebla capital, la cabeza de Abdala pende de un hilo. Pero ni así su banda dejó de hacer tropelías.

 

En 2021, el clan del súper delegado decidió que los Mier eran sus enemigos, y que había que aliarse con los enemigos de estos: el PSI, Inés Saturnino y la alcaldesa de Tecamachalco, Marisol Cruz.

 

Uno de sus operadores regionales en el distrito de Ajalpan, de nombre Jesús Castro Solís, quiso ser candidato a diputado por ese distrito, pero no lo logró. Acusó a Carlos Evangelista y la Comisión de Elecciones de favoritismo, pero nadie lo peló.

 

A través de Iztac Hernández, consiguió un pequeño premio: adjudicarse la estrategia de la defensa del voto y controlar las claves para ingresar en el sistema los nombres de acuerdo con las solicitudes de los candidatos y su estructura.

 

Jesús Castro Solís fue algo así como el subdelegado regional en el Distrito federal de Ajalpan, coordinador de los Siervos de la Nación en la zona, con el objetivo de llegar a una diputación, pero ni lo voltearon a ver.

 

En venganza, y de común acuerdo con sus jefes, se propusieron descarrilar no sólo a los Mier en Tecamachalco, sino fortalecer al PSI, y en acuerdo con la alcaldesa Marisol, poner la carne al asador para que Inés Saturnino ganara.

 

 

Por supuesto la triquiñuela no funcionó, pues para que el secuestro de las actas sea eficiente es necesario un resultado cerrado. Pero no fue así porque Ignacio Mier Bañuelos ganó por 13 puntos.

 

¿Y de dónde aprendió esas mañas el tal Jesús Castro Solís?

 

¿Quién lo autorizó a sustituir y secuestrar esa estructura?

 

Pues la oficina de Abdala.

 

El criminal siempre regresa a la escena del crimen

 

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