Martes, 03 de Agosto del 2021
Jueves, 01 Julio 2021 04:22

Cachetadas de payaso no duelen

Cachetadas de payaso no duelen Escrito Por :   Arturo Rueda

Hasta Aristegui tuvo que sumarse a la ridiculización del ejercicio de la crítica periodística desde el poder a manos de una analfabeta funcional.  Gran idea de AMLO, pésima ejecución que terminó en cachetadas de payaso.  Ya veremos si repite el numerito AMLO otra vez, y si Liz Vilchis vuelve a salir a escena.


 

El periodismo es un oficio rudo, porque el que pega, recibe. Lo escribió Julio Scherer en el especial del 30 aniversario de Proceso, rememorando su legendario pleito con Luis Echeverría que le costó la salida de Excélsior.

 

Como el que pega, recibe, el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene derecho a revirar a sus críticos, cuestionarlos y exhibirlos.

 

Hacerlo desde el púlpito presidencial de las mañaneras es asimétrico, quizá injusto, pero es mejor que ordenar su desaparición, auditorías, persecuciones y censuras como lo hacía el viejo PRIAN.

 

Mejor el dedo flamígero, el intento de ridiculización, la satanización por ‘chayotero’, y hasta la ironía. Claro que AMLO tiene derecho, por supuesto. Bienvenido el segmento de las fake news y el premio al ‘pinocho de la semana’.

 

En ese marco, puestos en el intercambio de golpes, hay que tener dinamita en los puños para que los golpes duelan, porque si no se vuelven cachetadas de payaso que sólo provocan risas.

 

Y eso ocurrió ayer en la mañanera: en vez de que AMLO repartiera mamporros, sólo provoco risas porque encargó la tarea de ridiculizar a periodistas y medios a una persona que con los reflectores, tartamudeó, balbuceó, mal pronunció, y se expresó como alguien que tuvo el infortunio de no terminar el quinto año de primaria.

 

¿Por qué el quinto?

 

Porque en ese año es cuando te enseñan que una de las principales faltas gramaticales es mezclar singulares con plurales.

 

 

En unos de sus incontables gazapos, la poblana Liz Vilchis dijo respecto de Riva Palacios (sic) “estos tuits siguen, y siguen teniendo interacción (sic)”.

 

Si Liz Vilchis hubiera acabado la primaria, sabría que sólo hay dos formas correctas para esa frase:

 

O “estos tuits siguen, y siguen teniendo interacciones” o “este tuit sigue, y sigue teniendo interacción”.

 

 

Plural con plural, o singular con singular.

 

Pero “estos tuits siguen, y siguen teniendo interacción (sic)” es una pinche burrada que denota el ínfimo nivel intelectual de la Coordinadora de Redes de Presidencia.

 

O como cuando la poblana dijo “por un conflicto familiar al parecer entre la familia Jenkins”. Ni el filósofo de Güemez lo hubiera dicho mejor: un conflicto familiar de una familia.

 

 

Son un par de perlas de las muchas sandeces, tartamudos, faltas gramáticas y desaciertos mentirosos que la esposa de René Sánchez Galindo tuvo en sus cinco minutos de fama nacional.

 

El show de AMLO, presentado por Liz Vilchis, sólo provocó risas en la comentocracia nacional y no dolor. Los golpes no impactaron.

 

Hasta Aristegui tuvo que sumarse a la ridiculización del ejercicio de la crítica periodística desde el poder a manos de una analfabeta funcional.

 

Gran idea de AMLO, pésima ejecución que terminó en cachetadas de payaso.

 

Ya veremos si repite el numerito AMLO otra vez, y si Liz Vilchis vuelve a salir a escena.

 

Si lo logra, sólo hay dos opciones.

 

Un curso acelerado de gramática y pronunciación.

 

O que alguien le ponga una bola roja en la nariz, peluca y zapatotes.

 

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