Martes, 03 de Agosto del 2021
Lunes, 05 Julio 2021 02:01

La sucesión adelantada de AMLO: el destape de Sheinbaum

La sucesión adelantada de AMLO: el destape de Sheinbaum Escrito Por :   Arturo Rueda

¿Qué hubiera pasado si en 1991, en un evento priista, se le hubiera gritado ¡candidato, candidato! a Colosio, Camacho, o Aspe? ¿Cómo hubiera reaccionado Salinas, el presidente en funciones? ¿Habría sobrevivido el destinatario de tales aplausos? Lo primero que hubiera pasado es que al destapado lo hubiera puesto de patitas en la calle por desafiar al presidente


 

La sucesión presidencial es en esencia una ruptura. El momento en el que un sol se apaga y otro se enciende. El punto más alto del cénit y a la vez, el arranque del ocaso. Era la regla del oro del sistema político mexicano, hasta que se quebró en 1988 y ya nunca se pudo reparar.

 

Una cosa es que el mecanismo se haya quebrado, y otra es la insubordinación abierta de las bases de Morena que impulsan una sucesión adelantada. Las bases del partido que el jueves pasado destaparon abiertamente a Claudia Sheinbaum como próxima candidata presidencial de Morena… en el aniversario tres de la victoria de AMLO.

 

¿Qué hubiera pasado si en 1991, en un evento priista, se le hubiera gritado ¡candidato, candidato! a Colosio, Camacho, o Aspe? ¿Cómo hubiera reaccionado Salinas, el presidente en funciones? ¿Habría sobrevivido el destinatario de tales aplausos?

 

Lo primero que hubiera pasado es que al destapado lo hubiera puesto de patitas en la calle por desafiar al presidente. ¿Ah, quiere que ya me vaya? Pues primero te vas tú.

 

El despido, el ostracismo, la inhabilitación, hubiera sido la consecuencia primera de la falta de disciplina al interior de su propio partido. Algo como lo ocurrido el jueves pasado en el Auditorio Nacional, hubiera sido impensable por imposible en una clase política ilustrada en los rituales.

 

Pero Morena no es una clase política ni mucho menos ilustrada. Son monos incontrolables, sin disciplina ni valores políticos.

 

¿Qué pensará AMLO de la sucesión adelantada que traen los promotores de Claudia Sheinbaum?

 

¿Le enojará que ya piensan en su sustituto cuando apenas va en el año tres de su victoria y todavía queda por delante la revocación de mandato?

 

¿Tanto luchó 18 años por llegar a Palacio Nacional, para que en tres años los Morenos ya estén pensando en sustituirlo por Sheinbaum?

 

Pero el que calla otorga y quizá Claudia Sheinbaum sí sea la tapada destapada. La que habita en su corazón y quien, en su íntima intimidad, lo convence de que es a quien puede legar la Cuarta Transformación.

 

Pero ninguna sucesión adelantada ha sido exitosa: porque la lucha de ambiciones es brutal, y una vez que ha sido destapada, hay un largo camino para hundir al favorito. En 1994 hasta mataron al destapado.

 

Por eso una de las reglas del mecanismo sucesorio es que siempre había tres tapados para poder repartirse los golpes entre todos ellos. El costo de romper esa regla es que sea devorado.

 

 

Ahora, todos los golpes tienen una sola dirección: la jefa de Gobierno de CDMX. Hacia allá debe dirigirse la guerra sucia de los desplazados con esa decisión que no son otros que Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal.

 

Ahora ellos son monigotes. Ebrard andaba en misión diplomática en el extranjero. Monreal no acudió al Auditorio Nacional para no sufrir el linchamiento de los abucheos que sí se llevó Mario Delgado pese a ser el dirigente nacional.

 

Lo más sospechoso es que, según algunas fuentes, AMLO estaba confirmado de acudir al evento y de plano ya no llegó quizá informado de lo que se avecinaba…o para dejarle la pasarela a la jefa de gobierno.

 

Todo esto son las consecuencias inevitables del destape provocado por la insubordinación de las bases de Morena.

 

Cualquier fifí lo podría decir: a López Obrador hasta los de Morena ya se le subieron a las barbas.

 

Para Puebla, las consecuencias de la sucesión adelantada en favor de Sheinbaum tendrían como beneficiaria natural a su tocaya Claudia Rivera Vivanco, pero su posicionamiento negativo y derrota escandalosa en la reelección la sacaron de la jugada. No tiene ninguna posibilidad de jugar la sucesión de Barbosa.

 

La separación de la órbita de poder de Palacio Nacional de Ricardo Monreal, de momento, también saca de la jugada a su ujier Alejandro Armenta, que por ello comenzó de manera desbocada su carrera por Casa Aguayo hasta sembrando arbolitos y publicando libros sobre nutrición. Le gana su desesperación.

 

Claro que López Obrador tendría una solución momentánea: desautorizar el destape de Sheinbaum con algún movimiento que la sancione. Pese a ello, el daño está hecho: es ella la tapada.

 

Y ahora viene la guerra para bajarla.

 

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