Martes, 03 de Agosto del 2021
Lunes, 19 Julio 2021 02:28

Los generales leales

Los generales leales Escrito Por :   Arturo Rueda

Pero este es el primer problema de la sucesión adelantada que, si profundiza sus conflictos internos al interior de la 4T, le va a provocar un problema a López Obrador en el referéndum del próximo año, porque no a todos sus generales les va a interesar que el presidente se mantenga en el poder. Es la hora en que AMLO necesita fortalecer a sus generales más leales.


 

Para efectos formales, México no tiene en este momento un secretario de Hacienda, sino un encargado de despacho. Rogelio Ramírez de la O, que sustituye a Arturo Herrera, no puede tomar protesta del cargo porque necesita ser avalado por el Senado, que se encuentra en receso y requiere un periodo extraordinario.

 

En la Cámara de Diputados están listos para ese periodo extraordinario, pero en la del Senado no, porque Ricardo Monreal no quiere. Así de simple. El ex gobernador de Zacatecas anda emberrinchado porque el Presidente AMLO no lo ve para el 2024, aunque él sí se ve como candidato presidencial.

 

Y ya dijo que espera serlo por Morena, lo que es una condicional, porque entonces también lo puede ser por otro partido político. O sea, irse a la oposición.

 

El Presidente del Senado está alejado de Palacio Nacional —sólo de momento— y todo tiene que ver con el futurismo. Negarse a sesionar en periodo extraordinario para que el país pueda tener secretario de Hacienda puede tomarse como una asonada, aunque no se sabe si AMLO lo tome así.

 

La situación, pues, es grave. Y todo eso son consecuencias de la sucesión adelantada que dejó correr Andrés Manuel López Obrador, que significa un alto desgaste para el presidente porque en este momento dejó de tener un equipo cohesionado.

 

Y es que en la cultura política de México eso significa la sucesión: el momento de dejar correr las ambiciones futuristas. Y que en esas ambiciones, ya sin las formas del cortesano, demuestran la verdadera personalidad de los suspirantes.

 

“Yo soy el destapador y los demás las corcholatas”, dijo AMLO la semana pasada. “Y elegiré la corcholata que quiera el pueblo”, sentenció.

 

Inmediatamente, Reforma hizo escucha de las corcholatas y les puso rostro: Ebrard, Sheinbaum, ‘Nacho’ Mier. Puede haber varias corcholatas buenas, pero sólo una mala: la que no existe, que es la de Ricardo Monreal que no tardó en quitarse la máscara.

 

Tanto se la quitó que bloquea el periodo extraordinario en el que, también, se tendría que desaforar a Saúl Huerta y a Mauricio Toledo.

 

 

Claro que Monreal no es tan cínico para oponerse así como así al presidente, y argumenta que no puede haber sesiones presenciales en el Senado dado que la CDMX no se encuentra en semáforo verde, y tal sesión debe a fuerza ser presencial.

 

El chiste es que, de momento, el presidente tiene un muro en el Senado.

 

 

Un muro con el que negocia… o derriba.

 

Pero este es el primer problema de la sucesión adelantada que, si profundiza sus conflictos internos al interior de la 4T, le va a provocar un problema a López Obrador en el referéndum del próximo año, porque no a todos sus generales les va a interesar que el presidente se mantenga en el poder.

 

La crisis política ya se ve venir.

 

Es la hora en que AMLO necesita fortalecer a sus generales más leales.

 

Sheinbaum, Ebrard, Delgado, Mier, Batres y su ejército.

 

Porque lo que viene es que muchos quieran desalojarlo del poder.

 

Prevenidos.

 

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