Sábado, 16 de Octubre del 2021
Jueves, 12 Agosto 2021 03:48

Incongruencias y falsedades de los Vélez en la BUAP

Incongruencias y falsedades de los Vélez en la BUAP Escrito Por :   Arturo Rueda

Pero el problema para los Vélez no es ese, sino que su discurso carece totalmente de credibilidad porque, hasta su renuncia, Guadalupe Grajales condujo y avaló todas las actuaciones del Consejo Universitario en su calidad de secretaria general de la BUAP. ¿Por qué no denunció la ilegalidad del Consejo Universitario cuando desempeñaba ese cargo? ¿Por qué comenzó esa cantaleta luego de ser despedida?


 

Diría AMLO: la oposición en la BUAP está moralmente derrotada, pues el grupo de los Vélez, Paco y su cuñada Guadalupe Grajales carecen de calidad moral para criticar los procesos jurídicos y políticos que impulsan a la Dra. Lilia Cedillo a la rectoría. 

 

En efecto: su vía para tratar de tumbar el proceso electoral en la BUAP es atacar la legalidad del Consejo Universitario bajo el argumento de que el máximo órgano de la universidad concluyó su vigencia desde marzo, sin que se procediera a su renovación.

 

Según los Vélez y Guadalupe Grajales, el primer paso antes de elegir rector sería renovar el Consejo Universitario, pues el actual es ilegal e ilegítimo, por lo que todas sus determinaciones conducirían a un “rectorado espurio”. 

 

El actual Consejo, en su sesión de hace una semana, dejó en claro que la situación de la pandemia impidió la renovación, por lo que se prorrogaba un tiempo más su vigencia.

 

¿Quién tiene la razón jurídica?

 

El asunto quizá llegara a un juzgado, pero la conclusión será simple: el Consejo Universitario, como máxima autoridad de la institución, puede prorrogarse por una situación de emergencia como la pandemia, a fin de que los órganos de representación de los universitarios no queden inexistentes en perjuicio de la propia comunidad.

 

Pero el problema para los Vélez no es ese, sino que su discurso carece totalmente de credibilidad porque, hasta su renuncia, Guadalupe Grajales condujo y avaló todas las actuaciones del Consejo Universitario en su calidad de secretaria general de la BUAP.

 

¿Por qué no denunció la ilegalidad del Consejo Universitario cuando desempeñaba ese cargo? ¿Por qué comenzó esa cantaleta luego de ser despedida?

 

¿Por qué no le incomodó trabajar con un Consejo Universitario ilegal de marzo a julio?

 

¿Por qué no denunció ese hecho a la opinión pública?

 

La académica Grajales, según contó ayer, trató en privado con Esparza el problema del CU, y el rector le dijo que “pensaría cómo resolverlo”, pero contó que después de su destape la despidió para cubrir la sucesión.

 

Aunque nunca lo hizo público.

 

Guadalupe Grajales fue designada secretaria general de la BUAP en enero de 2020 en sustitución de Jaime Vázquez. Según el discurso actual de los Vélez, el CU dejó de tener vigencia en marzo de 2021 y no se renovó.

 

En efecto: desde su puesto como secretaria general, Guadalupe Grajales condujo y trabajó con este Consejo durante todo 2020 y 2021, y además se encargó de las polémicas sesiones en las que se defendió a capa y espada la “autonomía universitaria” como escudo de defensa de Alfonso Esparza Ortiz ante la ola de denuncias y procesos penales.

 

¿Por qué Guadalupe Grajales y los Vélez no denunciaron en ese momento que el CU ya no tenía vigencia, y por tanto, no podía tomar ninguna determinación en favor de Esparza?

 

¿Por qué no acudieron a tribunales?

 

Pues porque en ese momento eran aliados de Esparza y sentían que tenían dominada la sucesión rectoral.

 

Ahora atacan al CU, pero todavía no se atreven a criticar a su benefactor Esparza. ¿Cuánto tiempo durará el respeto que le tienen?

 

Grajales se destapó y fue despedida de la Secretaría General; hasta ese momento se acordó que el Consejo Universitario era ilegal. 

 

De risa loca la incongruencia de estos “académicos” vividores.

 

La razón de que no lleguen al rectorado ni los Vélez ni Guadalupe Grajales es que la comunidad sabe perfectamente lo que son. Sus manejos del Instituto ‘Ponchito’ y de lo conveniente que les resultó la alianza con Esparza durante año y medio.

 

Por eso, ahora sus críticas no tienen eco ni valor: como aliados de Esparza validaron el actual Consejo Universitario, pero despechados por verse fuera de la rectoría argumentan que el máximo órgano de la universidad vive en la ilegalidad.

 

Si lo hubieran dicho en marzo algún valor tendría, pero en agosto de 2021 sólo se ven ardidos. Y por eso carecen de credibilidad.

 

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