Sábado, 16 de Octubre del 2021
Viernes, 13 Agosto 2021 03:34

¿Depredador sexual o linchado inocente?

¿Depredador sexual o linchado inocente? Escrito Por :   Arturo Rueda

Pero después de la entrevista al hombre que lo perdió todo en cuestión de cuatro meses –reputación, prestigio, candidatura, familia, partido, fortuna–, uno se queda con la duda de quién es en verdad Saúl Huerta, pues con su decisión de presentarse ante un juez y aceptar que será sometido a prisión preventiva oficiosa por la acusación de violación equiparada, y que irá a juicio como única vía para ganar su inocencia, sólo queda afirmar ¡qué güevotes!


 

Tras el desafuero, pensamos que no volveríamos a saber de él. Que sería un prófugo eterno, de esos que se esfuman para nunca volver. Total, tuvo mucho tiempo para preparar su huida, ¿no? Pero ahora nos entra la duda razonable. ¿Es Saúl Huerta el infeliz pederasta violador que todo México piensa, o es un inocente víctima de un linchamiento social nacido en las redes sociales?

 

Ayer, antes de su entrevista con Ciro Gómez Leyva, yo era uno más de los millones que lo imaginan así: un infeliz pederasta violador.

 

Pero después de la entrevista al hombre que lo perdió todo en cuestión de cuatro meses –reputación, prestigio, candidatura, familia, partido, fortuna–, uno se queda con la duda de quién es en verdad Saúl Huerta, pues con su decisión de presentarse ante un juez y aceptar que será sometido a prisión preventiva oficiosa por la acusación de violación equiparada, y que irá juicio como única vía para ganar su inocencia, sólo queda afirmar ¡qué güevotes!

 

¿Es víctima Saúl Huerta de lo que la publicista Ana María Olabuenaga denomina linchamientos digitales en su libro del mismo nombre?

 

El linchamiento es un juicio sumario de una turba a menudo anónima que ejerce violencia a partir de una acusación sin prueba, sólo con base en el señalamiento, turba que impone un castigo corporal basado en una reacción emocional y no un debido proceso legal en el que el acusado pueda aportar pruebas de su inocencia. Y el linchamiento digital es la turba de las redes sociales, en especial del Twitter, cuyo efecto pasa de las redes a la realidad y, en ocasiones, acaba en suicidios como el del músico Armando Vega Gil.

 

Desde el principio de la historia de Saúl Huerta no hubo duda razonable y la condena fue unánime a partir de los audios que presentó la reportera Yohali Reséndiz con Ciro Gómez Leyva, que, en cuestión de horas, no sólo consiguió los audios de la mamá del menor abusado, sino además la descripción del abuso en voz del propio menor con detalles cronometrados que, por lo menos en mí, levantaron el sospechosismo, pero en nadie más.

 

El mismo día del escándalo, entrevisté por la noche a Saúl Huerta, a quien le cuestioné el hecho que lo condena: ¿Qué hacía compartiendo habitación con un menor de edad? No tuve respuesta, pero en eso se centrará la defensa.

 

Después, ya con el linchamiento digital a todo vapor, trascendieron las imágenes del diputado llegando a la recepción del motel Exe Cities, pagando la habitación con su tarjeta. Las imágenes de ambos entrando a la habitación, y horas después, el menor saliendo, la llegada de los policías, los minutos que esperaron afuera del cuarto y la salida del hotel escoltado por los agentes.

 

También comenzaron a amontonarse los testimonios de otros hechos parecidos con víctimas semejantes y mismos modus operandi. Saúl Huerta ya no sólo era un diputado pederasta con afición por los jovencitos, sino un depredador sexual en toda regla.

 

Así transcurrió el linchamiento con sus consecuencias en la vida real. Morena primero lo expulsó de la fracción parlamentaria, luego del partido, le quitaron la candidatura para reelegirse y se echó a andar una maquinaria de desafuero que tardó meses en concretarse porque se emparejó con el de Mauricio Toledo, a quien el PT protege a capa y espada.

 

En estos casi cuatro meses, ni una voz se alzó en defensa de Saúl Huerta. El tipo se volvió un paria social, desapareció del radar público y el linchamiento digital se volcó a la realidad de forma unánime.

 

Por fin, el miércoles pasado se concretó el desafuero con una votación casi unánime de los diputados federales que convivieron y trabajaron con él. 447 votos a favor, dos abstenciones y ni una sola voz en defensa de Saúl Huerta.

 

Todo México daba por prófugo a Saúl Huerta y que no volveríamos a saber de él hasta que fuera detenido. Dijeron que los de Morena querían protegerlo, retardar el desafuero para que se fuera prófugo.

 

Pues resultó que no. Que no se dio a la fuga, y que está dispuesto a entrar a prisión, pues sólo en el juicio penal demostrará su inocencia.

 

Claro que del plato a la boca se cae a la sopa, y una cosa es declarar que irá a prisión y otra entrar a ella, pero con la sola afirmación ya hizo que nos entrara la duda razonable.

 

¡Qué güevotes los de Saúl!

 

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