Domingo, 19 de Septiembre del 2021
Lunes, 25 Enero 2021 04:19

López Obrador le jugó al chingón

López Obrador le jugó al chingón Escrito Por :   Arturo Rueda

AMLO enfrentará el coronavirus como lo que es, un privilegiado, y más vale que no le juegue al valiente, pues de él depende la estabilidad del país. Si algo se le reclama es que nunca tomó la enfermedad con seriedad y no fue el ejemplo que debió haber sido para el resto de los mexicanos


 

Durante más de diez meses, Andrés Manuel López Obrador retó al coronavirus de todas las formas posibles, pero tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe. El presidente anunció ayer que había dado positivo y puso en vilo al país, pues su salud es asunto de seguridad nacional.

 

Con esa forma obsesiva de retar a la pandemia, lo mismo despreciando el uso del cubrebocas que exponiéndose en reuniones públicas y viajando por todo el país, en México deberá ahora discutirse no qué pasará si el presidente se agrava, sino qué ocurriría si tienen que sedarlo para intubarlo.

 

¿Quién se queda al frente del poder, que no de la presidencia? ¿Cuánto tardaría en iniciarse el asalto de los locos radicales de Morena, o en desatarse las ambiciones de los Monreal, los Ebrard y tantos más?

 

Por supuesto que nadie quisiera pensar en ese escenario que, sin embargo, es factible por la edad del presidente y sus enfermedades crónicas. ¿Es posible más no deseable que AMLO se agrave? Es posible, sí.

 

Además de las reacciones de odio de sus enemigos y de devoción de sus simpatizantes, la tercera reacción que encontramos en las redes sociales ayer por la tarde fue el sospechosismo a si AMLO en verdad había enfermado y sólo se trataba de un montaje para mejorar su posicionamiento.

 

Al ciudadano de a pie se le hace imposible que a los hombres y mujeres de poder les acontezcan los hechos comunes que le ocurren a cualquier mortal, pero todos se accidentan, se enferman y se mueren. Y la prueba de ello es Rafael Moreno Valle.

 

Por supuesto, el presidente no es un hombre común y en su enfermedad no padecerá lo que padece un ciudadano común.

 

 

Tendrá a su disposición a un amplio equipo de médicos y especialistas que van a monitorear sus variables de forma exhaustiva.

 

Si necesita oxígeno, tendrá un tanque a la mano y su familia no tendrá que peregrinar para rellenarlo, ni endeudarse para comprarlo y quizá sufrir una estafa. Tampoco le faltarán medicamentos, lo que a millones de mexicanos sí.

 

Si las cosas se ponen peor, a AMLO tampoco le faltará una cama y un respirador artificial, y su familia no tendrá que deambular de hospital en hospital, ni sufrir la angustia de no encontrar un lugar. Mucho menos pagar los costos de una ambulancia.

 

Total, AMLO enfrentará el coronavirus como lo que es, un privilegiado, y más vale que no le juegue al valiente, pues de él depende la estabilidad del país. Si algo se le reclama es que nunca tomó la enfermedad con seriedad y no fue el ejemplo que debió haber sido para el resto de los mexicanos.

 

Nadie en su sano juicio podría querer que el presidente se agrave y tenga que ser intubado. Nadie lo quiere, pero como humano que es, puede ocurrir.

 

Y máxime que en México todo indica que corre libremente la mutación descubierta en Reino Unido que está probado no sólo es más infecciosa, sino más mortal, como ya aceptaron los especialistas.

 

La infección de AMLO, por último, es la suma de todas sus contradicciones en la medida en que tuvo vacunas a su alcance, y seguro las rechazó. Por seguridad nacional, a AMLO debieron darle ya sus dos dosis de Pfizer, así como a su gabinete.

 

Todo indica que eso no ocurrió, porque si el presidente se puso su vacuna y enfermó, eso vendría a confirmar que las vacunas son un mito genial.

 

Por último, queda pendiente de conocerse la auténtica gravedad de los síntomas del presidente, quien contrario a su estilo, no usó una foto o un video para anunciar que había dado positivo.

 

Según la información disponible, el tabasqueño se hacía prueba todos los martes, pero en su gira a SLP comenzó a tener síntomas, se hizo una prueba PCR y salió negativo, pero como persistían, llegando a CDMX volvió a hacérsela y salió en afirmativo.

 

¿Es posible que tenga síntomas graves?

 

México vivirá dos semanas en vilo, no sólo por el contagio del presidente, sino de toda la élite de poder que pudo infectarse en la última semana, no solo los dos últimos días.

 

Todo por jugarle al chingón.

 

 

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