Martes, 21 de Septiembre del 2021
Miércoles, 01 Septiembre 2021 02:18

Fin de ciclo de los Vélez Pliego con ridiculazo incluido

Fin de ciclo de los Vélez Pliego con ridiculazo incluido Escrito Por :   Arturo Rueda

En un artículo de opinión publicado en ese medio, Guadalupe Grajales se duele de los 54 mil apoyos que la Dra. Cedillo presentó ante la Comisión de Auscultación, dudando primero de la veracidad de ellos y luego sugiriendo que se trata de expresiones no libres, sino bajo presión de la Dirección de Recursos Humanos


 

Vividores del presupuesto universitario por décadas, la familia Vélez Pliego cierra un ciclo de ambiciones protagonizando un ridículo monumental en su intentona por llegar a la rectoría cuarenta años después de Alfonso Vélez. La vieron cerca, pero no se les hizo.

 

No se sabe quién está quedando peor: si Paco Vélez, quien se retira avergonzado por recibir apenas ocho apoyos ante la Comisión de Auscultación, o Guadalupe Grajales ―esposa de Roberto―, académica de medio nivel incapaz de argumentar la ilegalidad de la elección y de señalar al responsable: Alfonso Esparza Ortiz.

 

Veamos las posturas de ambos dibujadas en e-consulta, el medio oficial de oposición al proyecto de la Dra. Lilia Cedillo.

 

En un artículo de opinión publicado en ese medio, Guadalupe Grajales se duele de los 54 mil apoyos que la Dra. Cedillo presentó ante la Comisión de Auscultación, dudando primero de la veracidad de ellos y luego sugiriendo que se trata de expresiones no libres, sino bajo presión de la Dirección de Recursos Humanos.

 

“¿Cómo pudieron recabar este número de “adhesiones” en tan poco tiempo? Recordemos que la convocatoria se dio a conocer el 19 de agosto y las postulaciones terminaron el 27, ocho días en total, o sea, obtuvieron seis mil setecientas sesenta (6,760) adhesiones por día, incluido el fin de semana. ¿Cómo le hicieron?

 

“Cada postulación debía contener el nombre, el número de matrícula y la unidad académica en la que estás inscrito, si eras estudiante; o el nombre, el número de trabajador y tu lugar de adscripción, si eras docente o administrativo. ¿Qué dependencias de la universidad tienen esta información? Para el caso de los alumnos, la Dirección de Administración Escolar (DAE). Para el caso de los trabajadores, la Dirección de Recursos Humanos. ¿Cómo o quiénes pudieron acceder a esta información? En una de esas, ni quienes postularon están enterados de que lo hicieron”. Hasta ahí la cita.

 

Esto, por supuesto, suena a un gran ardor y hace merecedora a Lupita Grajales de una dotación de pomada de la campana.

 

Luego, en el mismo artículo, la académica se queja del sistema electoral que priva en la BUAP desde hace décadas: un sistema electoral indirecto consagrado en el estatuto universitario y que opera desde la reforma de los años noventa que liquidó al comunismo de Alfonso Vélez Pliego y compañía.

 

Argumenta Grajales:

 

“Este número de “adhesiones” a la candidatura de la doctora Cedillo era la prueba fehaciente de que este sistema de elección de la rectoría se debe acabar”.

 

“Esta fase de la postulación es la vía ideal para someter a los trabajadores y a los alumnos a la presión brutal del aparato administrativo y de las autoridades para que se “pronuncien” por la candidatura oficial”.

 

“La función de la Comisión de Auscultación es la de nominar a los candidatos/as “idóneos” después de conocer el plan de trabajo y los atributos académicos y personales del postulado/a. ¿Por qué tienen los universitarios que conocer de segunda mano las propuestas que el candidato tiene para ellos? ¿Por qué los nominados/as no pueden ser más de cinco? ¿Por qué la valoración de las cualidades y atributos de los postulados/as tiene que pasar primero por el tamiz de una comisión de 12 personas y no de los miles de universitarios/as que son los que deberían decidir con su voto la opinión que les merece el candidato/a?”

 

“La respuesta es muy simple: este sistema de elección tiene por objeto conculcar los derechos humanos, entre ellos fundamentalmente los políticos, de los universitarios/as”.

 

Ridiculazo y ardor: ¿Por qué nunca antes la académica Grajales se había quejado del sistema electoral en la BUAP cuando ha trabajado ahí en los últimos treinta años? ¿Por qué antes no pero ahora sí se violan los derechos de los universitarios?

 

¿Por qué nunca había expresado que conculcaba los derechos humanos de los universitarios?

 

Leer para creer tremenda cara dura y cinismo.

 

Pero luego llega Paco Vélez que, en un berrinche, se sale de la carrera de la rectoría porque dice nunca quiso entrar y ni se inscribió ante la Comisión de Auscultación.

 

Que “alguien” lo inscribió y sólo consiguió ocho adhesiones de apoyo.

 

En comunicado, afirma: “El académico enfatizó que no promovió o impulsó su nominación al cargo, por lo que denunció que quienes lo realizaron fue sin su consentimiento y obedeciendo a intereses diferentes a los suyos.

 

“Dio a conocer que procedió legalmente contra quienes lo nominaron y se encuentra a la espera de la resolución de los mismos, por lo que reiteró su negativa a participar en procesos que ha cuestionado legal y políticamente”.

 

Desde el cielo comunista, Alfonso debe reír a tambor batiente con el ridiculazo de sus hermanos y parentela política.

 

 

Queda claro que sólo él tenía talento.

 

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