Martes, 21 de Septiembre del 2021
Viernes, 03 Septiembre 2021 03:44

Cedillo trota a la rectoría: el derrumbe de dos mitos geniales

Cedillo trota a la rectoría: el derrumbe de dos mitos geniales Escrito Por :   Arturo Rueda

Con su sistema de inteligencia, es probable que el gobernador haya constatado que Lilia Cedillo no es la “delfina” de Esparza ni su sucesora a modo. Todo lo contrario, se ha confirmado la versión de que Cedillo no recibió ninguna prebenda o nombramiento durante los dos períodos de Esparza, y mucho menos fue beneficiaria de las corruptelas del grupo cercano del rector.


 

De manera casi imperceptible, la sucesión rectoral en la BUAP terminó por resolverse ayer en favor de Lilia Cedillo tras el derrumbe de dos mitos geniales. El camino se encuentra libre y el próximo 20 de septiembre va a arrasar sin el apoyo de Esparza.

 

El primer mito genial que se derrumbó es que Beatriz Gutiérrez Müller estaba comprometida con Paco Vélez para llevarlo a la rectoría en agradecimiento a la plaza académica que le otorgó en el Instituto Ponchito. Ayer, la compañera de AMLO, en su calidad de integrante de la comunidad universitaria, se declaró neutral y afirmó que no apoyará a ningún candidato.

 

Paco Vélez no lo es, pues al final se echó para atrás en la escasez de apoyos, y Lupita Grajales ―la esposa de Roberto Vélez― no tiene condiciones para competir. Así que la compañera del presidente prefirió hacerse a un lado. Al declararse neutral, no comprometió ningún apoyo de Palacio Nacional, pero tampoco se declaró enemiga de Lilia Cedillo como próxima rectora.

 

El mito genial del compromiso de Gutiérrez Müller con los Vélez no fue más que eso: mito genial propagado por ellos mismos y, quizá por Esparza, que encontró esa vía para defenderse momentáneamente de las acusaciones de corrupción y desfalco en el caso de Lobos.

 

El mismo Esparza hizo correr el mito genial cuando designó a Guadalupe Grajales como secretaria general a petición, supuestamente, de la compañera de AMLO. La esposa de Roberto, muchos se la creyeron, sería rectora gracias a la bendición de Palacio Nacional.

 

Pero ahora nos damos cuenta que todo fue humo: Gutiérrez Müller le tiene algún tipo de agradecimiento a Paco Vélez, pero éste no es tanto ni tan fuerte como para embarcar a la 4T en la lucha por la rectoría de la BUAP.

 

Total, Gutiérrez Müller, académica de la BUAP, no metió el hombro ni por Paco Vélez ni por Lupita Grajales, y no ve con malos ojos la llegada de Lilia Cedillo.

 

El segundo mito genial que se derrumbó ayer fue la supuesta intervención de Luis Miguel Barbosa por apoderarse la BUAP. Ni existe ni nunca existió esa intención, como lo afirmó ayer el propio gobernador que avaló el proceso de sucesión, con lo que ratificó al mismo tiempo a la Dra. Cedillo.

 

Con su sistema de inteligencia, es probable que el gobernador haya constatado que Lilia Cedillo no es la “delfina” de Esparza ni su sucesora a modo. Todo lo contrario, se ha confirmado la versión de que Cedillo no recibió ninguna prebenda o nombramiento durante los dos períodos de Esparza, y mucho menos fue beneficiaria de las corruptelas del grupo cercano del rector.

 

Se equivoca Lupita Grajales al señalar a Cedillo como candidata “oficial”, pues lo cierto es que se trata de la candidata de la comunidad universitaria que quiere una vuelta al origen, privilegiar a los alumnos, académicos y trabajadores administrativos.

 

La BUAP entera, durante los últimos 15 años, ha sido testigo del enriquecimiento brutal de las élites ligadas a los rectores. Una burocracia dorada, sin vínculos con la docencia, que utilizaron para hacer crecer sus carreras políticas y sus chequeras.

 

Un caso paradigmático es el del propio Alfonso Esparza que, en más de dos décadas en las que ejerció de contralor, tesorero, secretario general y rector, nunca hizo pública su declaración patrimonial.

 

 

¿Cuánto se enriqueció Esparza, sus cercanos, sus amantes?

 

Por esa razón, Lilia Cedillo es la corrección que nace de la propia comunidad universitaria: una docente sencilla, afable, que tiene por objetivo darle prioridad a los estudiantes, docentes, trabajadores administrativos, y no construir faraónicas Torres de Rectoría mientras hace falta agua en los baños.

 

En ese sentido, Cedillo no es la candidata de Esparza, sino que Esparza tuvo que alinearse a una candidatura nacida en las bases de la comunidad.

 

Y como Cedillo no es la candidata de Esparza, es la rectora con la que puede trabajar Barbosa.

 

 

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