Domingo, 19 de Septiembre del 2021
Martes, 26 Enero 2021 04:16

Quieren que el Chelís sea el Cuauhtémoc Blanco de Puebla

Quieren que el Chelís sea el Cuauhtémoc Blanco de Puebla Escrito Por :   Arturo Rueda

El trío Garmendia-Evangelista-Armenta ha orquestado un disparate para Puebla capital: José Luis Sánchez Solá como candidato de Morena a la alcaldía. Lo han reclutado por dos “cualidades”: es famoso por venir del mundo del fútbol. Y es manejable por su ignorancia.


 

Si alguien busca explicación a la guerra de dirigentes de Morena a unos días del arranque del proceso electoral tiene que buscar no en la dirección de Edgar Garmendia o Mario Bracamonte. Los fusiles apuntan hacia el juego de marionetas que protagonizan Carlos Evangelista y Alejandro Armenta para apoderarse de las candidaturas en Puebla.

 

Dicho de otra manera: Edgar Garmendia es la marioneta de Carlos Evangelista, y éste, a su vez, es la marioneta del senador Alejandro Armenta.

 

En sus alocados planes, el trío Garmendia-Evangelista-Armenta ha orquestado un disparate para Puebla capital: José Luis Sánchez Solá como candidato de Morena a la alcaldía.

 

“Va a ganar la encuesta sin broncas, es una máquina”, afirman del ex técnico recién reclutado no por tratarse de un hombre honorable, preparado o que represente los valores de la 4T.

 

Lo han reclutado por dos “cualidades”: es famoso por venir del mundo del fútbol. Y es manejable por su ignorancia.

 

O sea, el Chelís es la nueva versión aldeana de un Cuauhtémoc Blanco. Ignorante, famoso y manejable. Grandes “cualidades” para el trío que aspira a manejar Morena.

 

El problema no es que el Chelís apenas tenga una fracción de la fama del histórico “10” de la Selección Mexicana, o que sea tan ignorante como él, o incluso tan supuestamente manejable.

 

El problema es que esos planes se sabe cómo inician, pero no cómo terminan.

 

Cuando los hermanos Yáñez reclutaron y pagaron a Cuauhtémoc para postularlo como candidato a la alcaldía de Cuernavaca, lo hicieron solamente como una apuesta para mantener el registro de un partidito local, el PSD.

 

Con eso se daban por bien servidos los hermanos Yáñez, y para eso le pagaron 7 millones de pesos e incluso firmaron contrato en el que no importaba el resultado. Mantener el registro era un buen negocio para ellos, y los 7 millones a Cuauhtémoc una buena inversión.

 

El contrato estableció que el ex futbolista debía cumplir cláusulas como tener horario fijo de trabajo, ser cordial y carismático, en particular con las mujeres, a quienes debía saludar de beso y tomarse fotos y firmar autógrafos ilimitados. Toda una actuación.

 

Pero la política, como la vida, no es previsible y contra pronóstico, el ex americanista ganó y se convirtió en alcalde de Cuernavaca. Jugadón para los hermanos Yáñez que se sacaron la lotería, pues del registro pasaron a apoderarse de la capital de ese estado.

 

Después de unos meses transitables en los que el ex futbolista se dejó manejar por los hermanos Yáñez, los bajó del barco para construir su postulación a la gubernatura.

 

Entonces vino el pleitazo, los Yáñez quisieron descarrilarlo exhibiendo el contrato de la postulación, el pago de los 7 millones y mucho más. Pero era demasiado tarde: Cuauhtémoc había cobrado vida propia, tenía el presupuesto de Cuernavaca a su disposición y ya estaba encarrilado a la gubernatura de Morelos.

 

Ahora, los morelenses lo sufren, pues el ex futbolista se encuentra unánimemente calificado como el peor gobernador del país. La fama puesta al servicio de las elecciones, sin contenido, resultó un desastre.

 

 

En Puebla capital no puede ocurrir algo así después de Claudia, así que las expresiones de Morena se pusieron de acuerdo para derribar a Garmendia, que es lo mismo que derribar a Evangelista, que es lo mismo que cortarle la mano a los siniestros planes de Armenta.

 

 

Nadie sabe ni nadie entiende cómo y por qué Carlos Evangelista se convirtió en el Gran Elector de Morena en Puebla aprovechándose de la encomienda de Mario Delgado, quien inexplicablemente lo sostuvo como delegado nacional pese a que su encomienda nació en la dirigencia interina de Ramírez Cuéllar.

 

Ahora conocen la explicación de porqué el Consejo Estatal decidió recuperar a Bracamonte y defenestrar a Garmendia, que se aferra al puesto para colocar candidatos.

 

Es eso, o que las locuras e intereses del trío Garmendia-Evangelista-Armenta hundan a Morena en Puebla.

 

En toda regla, es un rescate del partido.

 

E hicieron bien. Ojalá la movida prospere en el TEPJF.

 

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