Jueves, 27 de Enero del 2022
Miércoles, 12 Enero 2022 01:40

Lo políticamente incorrecto del caso Liliana Lozada

Lo políticamente incorrecto del caso Liliana Lozada Escrito Por :   Arturo Rueda

Una vez más, CAMBIO desafía lo políticamente correcto y tomamos el riesgo de escribir lo que ya muchos saben, pero no se atreven por el miedo a ser linchados en redes: la hipótesis principal que investiga la Fiscalía General del Estado en el caso Liliana Lozada es una desaparición forzada por una red de trata una vez que la joven no era modelo, sino escort independiente que se contrataba a través de WhatsApp.


 

Lo políticamente correcto se ha convertido en enemigo del periodismo y de la justicia. Así pasa en tiempos de feminismo, de la defensa de las minorías étnicas y sexuales. Cualquier línea es peligrosa y desata una cacería de ruidosos colectivos que inician linchamientos en redes sociales.

 

Y sin embargo, la verdad sigue importando, sobre todo cuando una vida se encuentra en riesgo y la justicia encuentra el obstáculo de lo políticamente correcto para realizar investigaciones que salven esa vida.

 

Una vez más, CAMBIO desafía lo políticamente correcto y tomamos el riesgo de escribir lo que ya muchos saben, pero no se atreven por el miedo a ser linchados en redes: la hipótesis principal que investiga la Fiscalía General del Estado en el caso Liliana Lozada es una desaparición forzada por una red de trata una vez que la joven no era modelo, sino escort independiente que se contrataba a través de WhatsApp.

 

Lo sabían muchos de sus amigos, pues por la crisis económica de la pandemia no encontró otra manera de sostener a su familia. No se trata de revictimizar, sino de lanzar una alerta a muchas mujeres más que enfrentan ese riesgo al dedicarse al sexoservicio sin redes de apoyo.

 

De su casa de Bosques de San Sebastián fue a Atlixco para realizar un ‘servicio’, según nos han contado algunos de sus amigos que decidieron romper la barrera de lo políticamente correcto para ayudar a su amiga y ofrecer pruebas.

 

Han entendido que mentir ante Fiscalía no sirvió, pues ocultar sus actividades de ‘escort’ para presentarla como modelo o edecán solo retrasó más las investigaciones y quizá, dar a tiempo con su paradero.

 

De acuerdo con la FGE ya se ubicó al ‘cliente’ que la contrató, quien exhibió las conversaciones telefónicas con Liliana quien, como es lógico, no se presentaba con su nombre real sino como ‘Sofi’ y en otras ocasiones como ‘Zoé’.

 

Las fuentes nos dicen que comenzó a prestar sexoservicio como resultado de la crisis económica de la pandemia del Covid, como miles de mujeres más comenzaron a hacerlo en todo el mundo.

 

Primero se promocionó en algunas páginas, pero conforme avanzaron los meses decidió ser una ‘escort’ independiente, sin revelarle a su familia sino sólo a algunos amigos a qué se estaba dedicando. Usaba su WhatsApp para contratarse.

 

La principal hipótesis es que una red de trata la contactó y la citó ese 3 de enero de 2022, pero muchas contradicciones dificultaron la actuación ministerial de la Fiscalía.

 

Que si usó un Uber, que si era un amigo taxista, finalmente se confirmó que viajó en la plataforma DiDi, que ya reveló el trayecto a las autoridades. Llegó a destino sin novedad. Y ahí puedo ocurrir la desaparición forzada.

 

Han pasado 9 días desde la desaparición de Liliana Lozada y el principal enemigo de la búsqueda fue el bloqueo de la verdad para no desatar la furia de las feministas que dijeron que Liliana sería objeto de ‘revictimización’.

 

No se trata de eso, sino de darle a las instituciones las herramientas necesarias para ubicarla.

 

Y de alertar a otras mujeres que necesitan redes de apoyo.

 

Ahora puede ser demasiado tarde.

 

Roguemos a Dios que no sea así.

 

Quizá escribir todo esto es políticamente incorrecto, pero es la verdad.

 

Y el periodismo sigue siendo el campo de la verdad.

 

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