Lunes, 15 de Agosto del 2022
Miércoles, 13 Abril 2022 01:41

De clima de complacencia a clima de complicidad

De clima de complacencia a clima de complicidad Escrito Por :   Arturo Rueda

Ese clima de complacencia —o de complicidad— no puede atribuirse a Casa Aguayo ni a la leyenda urbana de que es el candidato del gobernador Barbosa a sucederlo, porque quedó claro que es eso: una leyenda urbana. En sus actos y en sus dichos, queda claro que ese escenario no existe de ninguna manera


 

Concluimos ayer que la paupérrima votación que recibió Andrés Manuel López Obrador en Puebla capital, 178 mil votos, tiene una correlación directa con la desastrosa gestión de Claudia Rivera como alcaldesa, quien recibió 182 mil sufragios en su intento de reelegirse. Pero también hay otra lógica: el clima de complacencia en la que se mueve la gestión de ‘Lalo’ Rivera pese a los coscorrones que le han propinado desde Casa Aguayo.

 

Las únicas voces que se alzan para desgastar al edil, en su incipiente pero igual desastrosa gestión, son Leobardo Rodríguez desde la coordinación de regidores —los de Morena son mayoriteados— y el diputado Iván Herrera. Esporádicamente, lo hacen Nora Merino y Roberto Solís desde el Congreso.

 

Todos los demás de la 4T guardan silencio ante la ola de inseguridad y de negocios que el edil ejecuta sin rubor dominado por una voracidad sin par.

 

La 4T permite maniobrar con complacencia a ‘Lalo’ Rivera sin oponerle un frente político. Hay diputados más interesados en las invitaciones que les hace el edil para tomarse la foto, por ejemplo, ‘Toño’ López —supuestamente del PT— pero que en varias mesas ya se autodenomina candidato a edil por MC. Por algo también se vio a Fernando Morales ahí haciendo el caldo gordo al panista.

 

Otra diputada que ganó por la capital es Xel Arianna Hernández, quien tampoco ha dicho ni pío para criticar al edil prianista. Parece más interesada en que el Yunque se haga de Casa Aguayo, sin entender que cuando busque la reelección se tendrá que enfrentar a un panista.

 

Ese clima de complacencia —o de complicidad— no puede atribuirse a Casa Aguayo ni a la leyenda urbana de que es el candidato del gobernador Barbosa a sucederlo, porque quedó claro que es eso: una leyenda urbana. En sus actos y en sus dichos, queda claro que ese escenario no existe de ninguna manera.

 

De entrada, no procedió la iniciativa del edil de cobrarle a los poblanos el alumbrado público. Si alguien pensaba que eso era la bendición, se equivocó porque la madrugada del 24 de diciembre quedó claro que el gobernador mostró su desacuerdo con ese atraco.

 

Luego, vinieron declaraciones en cascada, como esa de que los parquímetros son un esquema recaudatorio —lo que ya se confirmó al analizar las bases de una licitación teledirigida— y luego, ya con más fuerza, cuando descalificó acremente la intención de concesionar por una década los espacios publicitarios del Ayuntamiento, un asunto sin resolver porque la licitación se encuentra pausada sin que haya esquemas de acercamiento político ni con el Congreso ni con Casa Aguayo.

 

Se entiende que el PRIAN sea complaciente con Eduardo Rivera, pues Jorge Estefan y Néstor Camarillo hace tiempo que adoptaron al edil como un priista más y lo ven como la opción más fuerte para encabezar la alianza en 2024. Lo mismo pasa con tricolores de todos los niveles que aman a ‘Lalo’.

 

Pero, ¿Morena? ¿Por qué Morena le brinda ese clima complaciente que les impide recuperarse en el termómetro electoral de la Angelópolis?

 

Es inexplicable, sobretodo, porque hace tiempo que ‘Lalo’ no tiene ningún aura protectora. Y temas sobran, por lo que su falta de posicionamiento es inexplicable. Hasta parece que muchos Morenos sí lo ven como su proyecto político a la gubernatura. De ahí se deriva que el clima de complacencia es de complicidad.

 

Ahí está el caso de los parquímetros: la privatización de la vía pública resultará un negocio brutal como revelan las propias bases de la licitación que establecen para la empresa ganadora un mínimo de cinco mil infracciones al mes, sobre la base de 300 diarias. Es decir, lo mínimo serán cinco mil infracciones y lo máximo nueve mil al mes. ¿Cuánto dinero va a dejar eso?

 

Pues muchísimo más que la propia recaudación por parquímetros cuyo máximo son 7.5 millones al mes.

 

Entre infracciones —la pechuga— más el propio uso de la calle, ‘Lalo’ Rivera va a recaudar al mes alrededor de 25 millones de pesos. Por los 29 meses que dura la concesión hablamos de más de 700 millones de pesos.

 

Con eso ya se recuperó de lo que perdió en el DAP. Y para evitar riesgos, entregará la concesión sólo por el periodo para el que fue electo.

 

¿Va a tolerar Morena este expolio a los poblanos sin que se articule una estrategia opositora?

 

Con ese dinero, cuando quieran reaccionar, ‘Lalo’ Rivera y los prianistas van a estar disparados rumbo a Casa Aguayo en 2024 y nos les va a dar a los Morenos cómplices más que las migajas.

 

Advertidos.

 

 

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