Sábado, 27 de Noviembre del 2021
Lunes, 22 Febrero 2021 04:17

El depredador sexual que se sirve de La Ciudad de las Ideas

El depredador sexual que se sirve de La Ciudad de las Ideas Escrito Por :   Arturo Rueda

En mi generación educada en la masculinidad tóxica, Roemer hubiera sido calificado como un Casanova, como un conquistador. No habría juicio social porque era lo normal. Que un hombre usara su poder, su dinero, para conseguir sexo. Pero en el cambio de los tiempos, un tipo así ya no es visto como Casanova sino como acosador sexual.


 

En pantalla, dialogando con grandes intelectuales o científicos en La Ciudad de Las Ideas, nadie se iba a imaginar que Andrés Roemer —además de acosador sexual— es un onanista profesional que sufre una patología erótica: masturbarse delante de mujeres a las que cita en su casa para ofrecerles trabajo, después acosarlas, para terminar dándose placer con su mano pese a la resistencia de ellas.

 

Las narraciones de sus hasta ahora once acusadoras coinciden en varios puntos que convergen en una narrativa destructiva de la imagen del curador de La Ciudad de las Ideas: el uso del poder mediático, de su poder económico como gancho para atraer a mujeres atractivas para después someterlas, tocarlas, besarlas y e incluso ofrecerles dinero a cambio de sexo.

 

No sabemos cuántas aceptaron el trato, pero desde la semana pasada inició el alud de señalamientos de las que no lo hicieron. En algunos de los episodios de acoso, Roemer muestra una faceta fetichista en la que pide que se compren vestidos o faldas para volver a verlo.

 

Casi todas las acusadoras tienen nombre y apellido. Muy pocas lo hacen desde el anonimato. Todas las narraciones son coincidentes en describir a un depredador sexual. En cualquier momento y oportunidad, ya sea en comidas, eventos sociales, reuniones laborales, Roemer anda a la cacería de víctimas potenciales pese a estar casado con la poblana Pamela Cortés. (Tampoco tiene empacho en afirmar que su esposa conoce de sus correrías pues tienen un matrimonio abierto).

 

Como en ninguno de los casos se habla de que Roemer haya consumado el abuso sexual, lo que lo convertiría en violador, la acusación es que el intelectual hace uso de su sex appeal intelectual, mediático para atraerlas a su guarida. En mi generación educada en la masculinidad tóxica, Roemer hubiera sido calificado como un Casanova, como un conquistador.

 

No habría juicio social porque era lo normal. Que un hombre usara su poder, su dinero, para conseguir sexo.

 

 

Pero en el cambio de los tiempos, un tipo así ya no es visto como Casanova sino como acosador sexual.

 

 

Todo esto sería anecdótico, materia de chismorreo: nada le da más gusto a la plebe que ver caer a un seudo intelectual en el fango de las acusaciones sexuales.

 

Para Puebla, el caso del depredador sexual Roemer es importante porque según muchas narraciones, su modus operandi involucra La Ciudad de las Ideas. Como curador-director del festival, ofrece trabajo a sus potenciales víctimas, a las que atrae a su casa en la colonia Roma para perpetrar sus porquerías.

 

El problema de Roemer es que La Ciudad de las Ideas es un festival financiado con recursos públicos del estado de Puebla desde 2008, cuando TV Azteca se lo vendió a Mario Marín como parte de su campaña de rehabilitación de imagen tras el escándalo Cacho.

 

No niego el valor de La Ciudad de las Ideas —que en las dos últimas ediciones ha mostrado un elenco muy chafa—. Desde ese lejano 2008, el festival sobrevivió y continuó siendo financiado por los gobierno de Moreno Valle, Gali e incluso el interinato de Pacheco Pulido.

 

Con Barbosa se pensó que no seguiría el negocio, pero en vez de eso se le incrementó el presupuesto a 70 millones de pesos para 2021, pues la partida se dobló para el festival y también para Poder Cívico, la asociación civil del depredador.

 

¿Cuánto dinero público ha recibido Roemer en esos doce años?

 

 

Quizá arriba de 500 millones de pesos.

 

Con razón tiene miles de pesos para acallar a sus víctimas, o incluso para ofrecerles 100 o 200 mil pesos para comprarse vestidos y ropa, y así darle gusto a su fetichismo.

 

El cambio de los tiempos obliga al gobierno de Miguel Barbosa a replantearse la inversión del gobierno poblano en Andrés Roemer, pues darle más dinero puede derivar en más mujeres acosadas sexualmente, casi abusadas. ¿Cuántos casos más se conocerán en las próximas semanas hasta que el alud sea imparable?

 

El festival de La Ciudad de Las Ideas ya no puede realizarse, a menos que el gobierno estatal quiera una manifestación de feministas. Ponerse en el dardo de las acusaciones como la ola que sepulta a Félix Salgado Macedonio.

 

Mejor congelar el apoyo y destinarlo a otras necesidades. Cerrarle la llave del dinero público a Roemer.

 

En cualquier caso, el prestigio del sujeto este ha quedado muy abollado, y quizá esta mala fama es la que provocó que cada año el elenco sea peor, muy lejanos de las ediciones entre 2015, cuando científicos verdaderamente reputados vinieron a Puebla gracias a La Ciudad de las Ideas.

 

El gobierno de Barbosa está a tiempo de deslindarse de Andrés Roemer y su modus operandi de acoso sexual usando La Ciudad de las Ideas.

 

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