Sábado, 16 de Octubre del 2021
Miércoles, 24 Febrero 2021 04:36

El Chelís es la jugada de Sheinbaum: la traición de Garmendia

El Chelís es la jugada de Sheinbaum: la traición de Garmendia Escrito Por :   Arturo Rueda

Es probable, una vez que se detectó que el principal promotor del Chelís es el tal Aristóteles Belmont, incrustado en el Comité estatal como avanzada de Claudia Sheinbaum —quien hasta el momento no tenía piezas colocadas en la entidad— se descubrió el juego traicionero de Garmendia, quien se convirtió en una ficha muerta. ¿De qué sirve un dirigente acusado de vender candidaturas?


 

Edgar Garmendia estuvo cerca de debutar en el primer plano de la política poblana como un mañoso consumado, pero se le chingó una rodilla. Fue descubierto en su juego de triple traición. Era previsible que los odiadores del gobernador Barbosa se apuñalaran entre ellos mismos. El festín ya comenzó y veremos cuántos tiempos tiene el menú.

 

El secretario general en funciones de Morena, de manera temeraria, quiso jugar una carambola de tres bandas. Su juego más visible: la lealtad a la dupla Carlos Evangelista-Alejandro Armenta, quienes lo colocaron, lo fortalecieron ante la dirigencia nacional de Mario Delgado.

 

También estableció un pacto con Claudia Rivera para mantener amarrados a los pocos consejeros estatales que controlan Eloísa Vivanco y familia para hacer frente a la amenaza de Bracamonte.

 

Hasta ahí, sin novedad en el frente.

 

Pero Garmendia reservó una carta de su juego. Una carta inesperada que revela su participación incipiente en la construcción del proyecto presidencial de Claudia Sheinbaum en Puebla a través de un sujeto llamado Aristóteles Belmont, a quien designó secretario de Organización del Comité Estatal. Este sujeto, afirman, es la avanzada de la jefa de Gobierno de la CDMX.

 

Y es precisamente Aristóteles Belmont el brazo que construye la candidatura a la alcaldía de José Luis Sánchez Sola, ‘El Chelís’, por instrucciones de Claudia Sheinbaum, que no quiere quedarse cruzada de brazos ante los avances de Marcelo Ebrard y de Ricardo Monreal en la sucesión de AMLO.

 

En ese juego, la lealtad de Garmendia al senador Armenta —delegado de Monreal en el estado— quedó en entredicho, pues a quien se pensaba títere resultó que quería tener vida propia. No se lo permitieron.

 

Hace un par de semanas llamó la atención un tuit del senador Armenta que alertaba sobre el uso de su nombre para vender candidaturas a alcaldías y diputaciones, por lo que se deslindaba de esos actos irregulares, por lo que pedía presentar denuncias penales en la Fiscalía para Delitos Electorales de FGR.

 

Parecía un dato aislado, una ocurrencia, hasta que sobrevino la filtración del audio que hundió a Edgar Garmedia. Su hermano Roberto sorprendido in franganti en la venta de la candidatura de la alcaldía de su municipio oriundo, San Gabriel Chilac, no a cambio de una cantidad en metálico, sino en porcentajes de techos financieros de obra. Voracidad absoluta.

 

Edgar Garmedia ensayó varias salidas al escándalo de venta de candidaturas que protagonizaba su hermano. La mejor idea que tuvo fue negar que tuviera un hermano, no la venta de la candidatura. Sus asesores le pidieron desistir de ese absurdo.

 

Desde la filtración, a Edgar Garmendia se lo tragó la tierra. Aunque ya fue denunciado ante la Comisión Nacional de Honor y Justicia de Morena, es la hora en que no da la cara ni una versión. Andaba muy gallito y le cortaron la lengua. En pocas palabras, le dieron un tiro limpio. Tanto que no pudo ni meter las manos.

 

¿Quién le tendió la cama a Garmendia y filtró el audio? ¿Por qué un día antes Armenta advirtió que ya se estaba dando la venta de candidaturas? ¿Le cobraron la traición en el estilo de los criminales?

 

Es probable, una vez que se detectó que el principal promotor del Chelís es el tal Aristóteles Belmont, incrustado en el Comité estatal como avanzada de Claudia Sheinbaum —quien hasta el momento no tenía piezas colocadas en la entidad— se descubrió el juego traicionero de Garmendia, quien se convirtió en una ficha muerta.

 

¿De qué sirve un dirigente acusado de vender candidaturas? ¿En qué tipo de debate público puede participar, si de por sí su legitimidad es bastante cuestionada?

 

¿Es la precandidatura de Chelís a la alcaldía una jugada de Claudia Sheianbaum, operada por el tal Aristóteles Belmont y tolerada por Garmendia?

 

 

Todo indica que sí. Que Garmendia se quiso pasar de marrullero y le dieron una lección al estilo mafioso, exhibiendo sus negocios desde la dirigencia, inhabilitándolo y dejando a Carlos Evangelista como único manejador de las candidaturas en Morena.

 

Edgar Garmendia ya duerme con los peces.

 

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