Sábado, 16 de Octubre del 2021
Viernes, 26 Febrero 2021 03:31

La vacunación es una pesadilla interminable

La vacunación es una pesadilla interminable Escrito Por :   Arturo Rueda

Lo de San Andrés fue una rebatinga. Y así luce todo lo que viene. Los gandallas vacunados, detonando aglomeraciones que se reproducirán en cualquier otro lugar, pues el temor a que las vacunas se acaben va a detonar la paranoia. En las zonas urbanas, especialmente en Puebla capital, esa rebantinga se volverá inmanejable


 

Nadie sabe cuántos abuelitos de la zona de San Andrés Cholula se quedaron sin recibir vacuna. Esperaron horas a la intemperie, durmieron como vagabundos, se expusieron al contagiadero, pero para cientos fue inútil.

 

“Se acabaron, váyanse a su casa” les dijo un médico malcarado protegido por la Guardia Nacional. No importó cuántas horas estuvieron ahí, si se habían registrado previamente. No hay más.

 

Nadie sabe cuándo volverá a programarse otra oleada para el mismo grupo poblacional del mismo lugar. Habrá que trabajar doble.

 

Y tampoco nadie sabe si poblanos de otros municipios, de otras zonas, volverán a presentarse para agandallar las vacunas de San Andrés. Y otra espera a la intemperie, otra vez dormir como vagabundos en la calle, servirá de algo.

 

De momento, parece una oportunidad perdida. Una estafa, una tomadura de pelo a los que compraron ese rayo de esperanza que les vendió la 4T para ganarse sus votos.

 

El problema es complejísimo porque implica un dilema ético que el Dr. Martínez abordó en la mañanera de Barbosa: si todos los mexicanos tienen derecho a la vacuna, a nadie se la podían negar aunque no fuera de Cholula.

 

 

Así se procedió. La aplicaron sin discriminar si eran de la zona o no. No fue criterio.

 

 

Por lo menos la mitad de los vacunados eran gandallas de otro municipio, aunque en la lucha por la supervivencia gana el más fuerte o el más rápido.

 

Lo de San Andrés fue una rebatinga. Y así luce todo lo que viene. Los gandallas vacunados, detonando aglomeraciones que se reproducirán en cualquier otro lugar, pues el temor a que las vacunas se acaben va a detonar la paranoia.

 

En las zonas urbanas, especialmente en Puebla capital, esa rebantinga se volverá inmanejable pues la Guardia Nacional tendrá que ser desplegada para proteger los centros de vacunación. Para frenar conatos de bronca, encabronamientos colectivos, cuasi motines.

 

En vez de perseguir delincuentes, tendría que llegar a hacer lo que no puede la Brigada Correcaminos de la secretaria del Bienestar y su mirrey inútil.

 

El caos será total, absoluto si se continúa en esa línea de no negarle a nadie la vacuna aunque no sea del municipio programado. Ya veo excursiones a Tehuacán para el domingo. Las filas comenzarán tres días antes. Zafarranchos y golpes en busca de ella.

 

 

Si la vacunación era la luz de esperanza para que la sociedad y la economía volvieran a la normalidad, el proceso para la vacunación nos la ha quitado.

 

Si todo lo que viene es como pasó dos días seguidos en San Andrés Cholula, con la negligencia operativa de las brigadas Correcaminos, olvídenlo: no habrá ninguna normalidad.

 

Si creyéramos en las cifras del Gobierno federal, a finales de febrero apenas 1.1 millones de mexicanos han recibido sus dos dosis y alrededor de 800 mil abuelitos la primera. Casi 2 millones de personas en un país de 130 millones.

 

En Puebla, se le ha otorgado la primera dosis a casi 51 mil abuelitos. Nada más faltan otros 710 mil. La logística es imposible en los términos planteados. No es sólo que no hay vacunas. Si no que cuando haya, el proceso será un infierno.

 

A ese ritmo, vacunar a 100 millones de mexicanos va a tomar una década. Pero ese no es el problema, pues existen dos amenazas. La primera es que nadie ha probado cuánto tiempo dura la inmunidad, pero a lo más es un año.

 

Si vamos a tardar años en vacunar, los primeros tendrán que ser re vacunados y será una historia de nunca acabar.

 

El segundo problema es que en una década, nadie sabe cómo se comportará el virus, cuántas mutaciones tendrá. Ya hasta se descubrió una variante mexicana que es muy contagiable, según contó ayer el INDRE.

 

La vacunación va a ser una pesadilla. Nos volveremos apestados internacionales, pues los países que logren vacunar a su población completa en poco tiempo, nos van a cerrar la puerta, pondrán condiciones estrictas y pasaportes nuevos para poder entrar.

 

Vaya pesadilla. Y pensar que AMLO imaginó que la vacuna le daría los votos que le faltaban. Así, no se ve cómo.

 

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