Sábado, 16 de Octubre del 2021
Miércoles, 03 Marzo 2021 03:55

De CAMBIO a CAMBIA: queremos romper el pacto

De CAMBIO a CAMBIA: queremos romper el pacto Escrito Por :   Arturo Rueda

Revelar, atacar, derrumbar las estructuras de la masculinidad tóxica patriarcal es un hecho irreversible que, sin embargo, no está exento de contradicciones como todo proceso en marcha. ¿Esas denuncias de acoso valen cuando viene desde el anonimato como formas de atacar, difamar, manchar una carrera o una reputación?


 

Por las malas, los hombres que fuimos educados en la cultura tóxica de la masculinidad patriarcal nos estamos reeducando. O nos están reeducando. La actitud ancestral del abuso y violencia sexual, así como todas las expresiones de la violencia de género, han dejado de ser “normales”. Se acabó esa “normalidad” del abuso. 

 

Y quien no lo entienda lo va a pasar mal en este nuevo mundo que se construye con base en contradicciones, en avances y retrocesos. Pero esto ya nunca va a volver a ser lo que fue.

 

¿Cuántos Andrés Roemer andan sueltos por ahí? Yo creo que cientos o miles. Pero las baterías de sus víctimas enfilaron cañones hasta que lo convirtieron en un impresentable de la vida pública. Tanto fue el peso de la verdad que incapaz de confrontar a las acusadoras, prefirió escapar de la vida pública.

 

Roemer usó su fama, su poder, su dinero, su influencia para convertirse en un depredador patológico sexual que utilizó su última década, además de enriquecerse con el dinero público de Puebla, para asaltar sexualmente a una cantidad indeterminada de mujeres que lo sufrieron… y callaron.

 

Roemer confió durante años en la sumisión y en el pacto patriarcal. La primera denuncia cayó con la bailarina Itzel Schnaas, pero de ahí se dejaron caer en multitud. La mayoría con nombre y apellido. Tanto las que sólo sufrieron sus actitudes de “casanova”, como las que cayeron en sus trampas, sufrieron el abuso y hasta la violación.

 

Roemer ha caído en desgracia, pero otro violador famoso todavía no se sabe: Félix Salgado Macedonio se tambalea pero todavía puede ser candidato de Morena a la gubernatura de Guerrero.

 

En las acusaciones aquí nunca ha habido anonimato, pues la primera víctima interpuso su denuncia por violación. El caso estuvo a punto de ser judicializado pero lo paró el gobernador Astudillo. Gracias a ese paro, el “pacto patriarcal”, Félix pudo llegar al Senado.

 

El alud sobre Félix Salgado no ha hecho “romper el pacto” a Andrés Manuel López Obrador, que ve la forma pero sigue sin entender el fondo. Por eso se ha echado de enemigas a todo el feminismo.

 

Para AMLO, la forma es la disputa politiquera. La amplificación de las denuncias que inició en la contienda interna de la mano de Eréndira Sandoval y su hermano Pablo Amílcar, que perdió la candidatura. Prendida la hoguera, el escándalo se siguió solito.

 

Una vez más, el presidente ve la forma: el conflicto electoral que disminuye a Morena desde el ataque de los conservadores disfrazados de feministas. Según él.

 

El problema de AMLO es que no ve el fondo: la existencia de víctimas reales que denunciaron en su momento, a las que les fue negada la justicia por el poder o el cargo de Félix. Pero el tabasqueño no quiere ver ahí. Sólo quiere ver la politiquería, como le llama.

 

Revelar, atacar, derrumbar las estructuras de la masculinidad tóxica patriarcal es un hecho irreversible que, sin embargo, no está exento de contradicciones como todo proceso en marcha.

 

¿Esas denuncias de acoso valen cuando vienen desde el anonimato como formas de atacar, difamar, manchar una carrera o una reputación? El que acusa, nos enseñan a los abogados, está obligado a probar.

 

En el proceso jurídico es evidente que no vale el anonimato, pero no estamos en un asunto puramente de instituciones que son, precisamente, las que sostienen el pacto patriarcal.

 

No tengo respuesta definitiva, pero creo que es tolerable en la medida en que las víctimas viven con miedo. Ya quien sea acusado, seguro encontrará la forma de defenderse y tirar el anonimato que quiere manchar.

 

Por todo eso, por admiración a las mujeres víctimas que rompieron el pacto del silencio en los casos de Roemer, de Félix y los que vengan.

 

Porque en CAMBIO nos estamos reconstruyendo.

 

Queremos romper el pacto. 

 

Por eso hoy somos CAMBIA.

 

Es nuestra esencia.

 

  • LO MÁS LEÍDO

  • Regionales: Minuto a Minuto