Lunes, 10 de Mayo del 2021

El Callejón del Muerto, una leyenda que te hará temblar de miedo

Viernes, 23 Abril 2021 11:46
El Callejón del Muerto, una leyenda que te hará temblar de miedo

En el callejón ubicado en la 12 Sur, entre 3 y 5 Oriente, mejor conocido como el barrio de Analco, por las noches un “muerto deambula por los pasillos”.

Redacción Diario Cambio

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Puebla cuenta con un sin fin de historias y leyendas, como la Leyenda del Callejón del Muerto, la cual pone los pelos de punta y la piel de gallina a algunos poblanos, pues en el callejón de la 12 Sur, entre 3 y 5 Oriente, dicen que espantan en la noche, debido a que un ‘muerto deambula por los pasillos’.


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Se dice que una noche tormentosa de 1875, doña Juliana Domínguez comenzó con labores de parto a las tres de la mañana.


Ante esto, su esposo, don Anastasio Priego, no dudó en tomar su sombrero, su capa y su espada para ir en busca de doña Simonita, la partera.


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Ya de camino, don Anastasio tomó rumbo hacia la Parroquia de Analco y cruzó entre el lodo hacia la calle de Santo Tomás, hoy 5 Oriente,alumbrado solo con una lámpara de aceite.


Cuando llegó al antiguo callejón de Yllescas (12 Sur, entre 3 y 5 Oriente), fue sorprendido por un hombre que lo amenazó para entregar su oro o perder la vida.


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“¡Ni lo uno, ni lo otro!”, respondió a don Anastacio, quien para mala fortuna del asaltante, era reconocido en Puebla por sus habilidades en el arte del esgrima y pocos se atrevían a retarlo.


Así, don Anastacio desenfundó su arma y atravesó el corazón del malhechor, quien quedó tendido a media calle.


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Con el paso del tiempo, la gente aseguraba que si alguno caminaba por ahí a altas horas de la noche, el espíritu en pena del asaltante se aparecía.


El tiempo pasó y el fantasma del ladrón siguió en el sitio hasta que una tarde de agosto, un hombre se acercó al padre Francisco Ávila en el templo de Analco, le tomó del brazo y le rogó que le confesara.


Al día siguiente, el padre Francisco estaba gravemente enfermo de tifo y sumamente alterado.


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El párroco decidió confesar al sacerdote, quien aseguró que había dado la absolución a un hombre muerto desde hacía mucho tiempo, que “venía con permiso de Dios” a buscar perdón y descanso eterno.


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Al día siguiente, el sacerdote murió por la impresión de haber visto desaparecer a tal hombre, pero su acción le dio paz al alma del asaltante, quien no volvió a aparecerse más.


Sin embargo aunque aseguran que su alma consiguió el descanso, el lugar de su fallecimiento sigue conociéndose como el callejón del muerto.


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Con información de: Poblanerías 

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