Viernes, 07 de Mayo del 2021

Lydia Cacho narró el infierno que vivió por 20 horas en su traslado de Cancún a Puebla

Viernes, 05 Febrero 2021 03:54
Lydia Cacho narró el infierno que vivió por 20 horas en su traslado de Cancún a Puebla

Gracias a la transcripción textual que salió a la luz 14 años después de que ocurrieron los hechos, se identifica la versión que Lydia Cacho dio a las autoridades de Quintana Roo

José Campos

@josecamp11



Su detención en Cancún y las 20 horas de camino en automóvil con amenazas y golpes no fue lo último que sufrió Lydia Cacho tras la órden que dio Mario Marín para intentar silenciarla en complicidad con Kamel Nacif: en los separos fue acosada sexualmente durante todo el proceso de detención, así como agredida físicamente y denostada por los policías que la recibieron, según lo relató la propia periodista.  


La sentencia con el expediente 26/2018 del ex director de Mandamientos Judiciales de la PGJ de Puebla, Juan Sánchez Moreno, dio la oportunidad de hacer un bosquejo de lo que pasó en la aprehensión de la periodista Lydia Cacho en Cancún el 16 de diciembre del 2005 gracias a las declaraciones de al menos cinco personas que no son identificadas por la protección de datos personales.


Sentencia Juan Sánchez MorenoSentencia Juan Sánchez Moreno


Gracias a la transcripción textual de lo que dicen los comparecientes, que salió a la luz 14 años después de que ocurrieron los hechos, se identifica la versión que Lydia Cacho dio a las autoridades de Quintana Roo, en donde se evidencia una serie de actos de corrupción que la llevan a vivir dos días enteros de abusos de la autoridad que culminan en su liberación después de haber pagado una fianza de 70 mil pesos. 


Operativo digno de un capo


Uno de los hechos en los que coinciden la afectada y las autoridades poblanas es que un convoy de dos camionetas, una blanca del 2005 y una negra de 2004, es donde se trasladaron los agentes y posteriormente Lydia Cacho en la travesía de Cancún a Puebla para que fuera procesada por el delito de difamación después de que se giró una orden de aprehensión a raíz de una denuncia de Kamel Nacif, ‘El Rey de la Mezclilla’.


En esos días, la periodista tenía una escolta de agentes federales debido a que había sido amenazada de muerte en diversas ocasiones a raíz de la publicación de su libro “Los Demonios del Edén”, pero los agentes poblanos ubicaron una ventana de oportunidad al encontrarla sola en una Procuraduría de Quintana Roo para efectuar su aprehensión.


El trámite para la colaboración entre las procuradurías de dos estados, que normalmente tardaba días según las declaraciones del documento en poder de CAMBIO, se realizó en escasos minutos, y debido a las condiciones de salud de Lydia Cacho al salir de un cuadro de pulmonía, se le realizó un examen médico, el cual no fue entregado a los agentes poblanos.


Los agentes de la PGJ de Puebla sacaron a Lydia Cacho por la puerta trasera de la dependencia de Quintana Roo sin permitirle ir por sus medicamentos y un abrigo, a sabiendas que tendría un traslado de 20 horas, el cual se convertiría en su infierno.


20 horas de terror psicológico


Lydia Cacho fue trasladada en una camioneta en compañía de cuatro agentes de la PGJ, durante el viaje no se le permitió realizar alguna llamada a sus conocidos o abogados, sólo se le dio un alimento y una bebida para todo el traslado, tampoco se le brindó un abrigo pese a su condición de salud y mucho menos se le permitió ir al baño.


A lo largo del camino, los agentes le contaron a la periodista diversas de sus ‘anécdotas’, en la que destaca una en que presumían que un detenido pidió ir a hacer “sus necesidades” y al bajar del vehículo le dispararon, justificando después el homicidio señalando que el detenido intentó escapar.


También le contaron a Lydia Cacho que sabían que la habían amenazado de muerte varías personas, que querían visitar el mar de noche mientras le preguntaban si sabía nadar y le hacían un recuento de las personas que habían sido reportadas muertas ahogadas en el mar al meterse a nadar en la noche.


Aunado a esto, el trato déspota de los agentes y las ofensas verbales que le decían a la periodista e insinuaciones a ser tocada la hicieron recorrer el infierno en un traslado de 20 horas que terminó con la promesa de que se extendería su sufrimiento en la cárcel, donde le advirtieron que violaban a las mujeres que hacían denuncias sobre pederastas.


Marín es informado de la detención, manda a escoltas mujeres para disimular maltratos


Los agentes de la PGJ notificaron que se efectuó la orden de aprehensión con éxito antes de salir de la Procuraduría de Quintana Roo; en su declaración en su calidad de director de la Policía Judicial, Adolfo Karam Beltrán aceptó que recibió una llamada del gobernador Mario Marín Torres, donde le preguntó si habían detenido a una periodista, pues existía entre el gremio de la prensa el rumor de que se trataba de un secuestro.


Al notificarle que se efectuó la detención con éxito, ‘El Góber Precioso’ ordenó que se presentaran dos agentes mujeres para escoltarla “por si se le ofrecía algo o tenía necesidades”, y se reforzara la seguridad ya que Lydia Cacho tenía guaruras federales; según lo que escuchó la periodista al interior de la camioneta, es que el cambio de agentes masculinos por femeninos obedecía a que habían reportado a la prensa que el operativo fue efectuado con mujeres.


El intercambio de tripulantes en la camioneta se realizó en la caseta de Esperanza, la última antes de ingresar Puebla, en donde se encontraron con un comandante identificado como ‘Rocha’, quien dio indicaciones a los agentes, quienes prosiguieron con el traslado de la periodista.


La Cámara Hassel


Tras la llegada de Lydia Cacho a la PGJ y bajo el pretexto de no tener espacios disponibles por el papeleo de fin de año de la dependencia, fue trasladada a un cuarto en los pisos inferiores de la dependencia estatal, el cual indicaron los entrevistados como “La Cámara Hassel".


Al estilo de las películas hollywoodenses, la Cámara Hassel, de aproximadamente cuatro por tres metros, contaba con una banca en forma de escuadra que ocupa dos paredes de éste y una pared que tenía un gran cristal que impide la vista de quien está adentro pero sí la vigilancia de quien está del otro lado.


Ahí, Lydia Cacho esperó incomunicada por varios minutos en donde no recibió la atención de ninguna persona hasta que ingresó una mujer que se identificó como su abogada, dos agentes y una persona que se identificó como un representante de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.


Agentes abusan de Cacho hasta en su procesamiento


Como parte de los procesos estipulados por la Ley, Lydia Cacho tuvo que ser examinada por un médico de la PGJ; la periodista explica en su declaración que el chequeo lo realizó un médico masculino, en un cuarto con un cristal que permitía ver del otro lado a varios agentes que observaban cómo la revisaban completamente desnuda mientras hacían comentarios entre ellos y reían.


Posteriormente pasó al cuarto de registro, en donde no le tomaron las huellas pero la persona que estaba a cargo de tomarle la foto la ofendió verbalmente en diversas ocasiones, también removió un abrigo que llevaba sobrepuesto entregado por su pareja antes de que entrara a la PGJ para dejar al descubierto sus senos.


Colgó del abrigo el número de expediente que le fue designado y realizó la foto mofándose de su persona, para posteriormente recargarla contra la pared de forma agresiva y amenazándola sobre todo lo que le pasaría al interior de la prisión, como ser violada por ‘las locas’.


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