Lunes, 01 de Marzo del 2021

De la gravedad del COVID ya ni siquiera quería bañarme: narra Jiménez Merino su enfermedad

Martes, 23 Febrero 2021 09:05
De la gravedad del COVID ya ni siquiera quería bañarme: narra Jiménez Merino su enfermedad

El priista narró su terrible experiencia con el coronavirus, resaltando que todo empezó con estornudos ocasionales, dolor de cabeza y fatiga, síntomas que podrían confundirse con una jornada laboral

José Campos

@josecamp11



En total fueron 21 días de terror los que vivió Alberto Jiménez Merino desde que resultó positivo al Covid-19 hasta que salió del hospital después de ser ingresado por la disminución en la saturación de oxígeno a causa de la enfermedad, fueron tantos los estragos del coronavirus que no quería bañarse por miedo a desmayarse en la ducha.




Todo empezó con estornudos ocasionales, dolor de cabeza y fatiga que podría confundirse con una jornada laboral larga, Jiménez Merino indicó que los primeros síntomas del virus aparecieron el pasado 26 de enero, día que terminó con un escalofrío que inició a las 4 de la tarde y tuvo su mayor intensidad a las 11 de la noche.


En su columna publicada en E-Consulta, el priista narró la experiencia que tuvo durante su proceso de contagio y recuperación de coronavirus, en donde incluso señaló que el virus con el que lidio 21 días “iba con la muerte”.


El día 4 de febrero, cuando recibiría los resultados sobre la prueba que se realizó para detectar el coronavirus, deseo no volver a bañarse en los siguientes días mientras albergaba el virus, pues mientras se encontraba en la ducha estuvo a punto de sufrir un desmayo derivado de la baja saturación de oxígeno en sus pulmones y el impulso de querer terminar de asearse lo más rápido posible ante la percepción de que la enfermedad ya había causado un daño en el sistema respiratorio.


Jiménez Merino atribuyó a la inteligencia emocional el poder controlar el episodio de la ducha para reponerse y no caer al suelo inconsciente, posterior a esto desearía no volver a bañarse ante el miedo de que la escena pudiera repetirse.


Durante su hospitalización, cuenta que le administraron en total 21 dosis por la vía intravenosa de Meropenem además de llevar un tratamiento vía oral, tuvo que apoyarse de un tanque de oxígeno para que sus pulmones no sufrieran un daño ante la baja de la saturación de oxígeno y 21 días después de su tormento salió del hospital, aunque sigue trabajando en recuperar su capacidad pulmonar.

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