“Nos quisieron matar”


Tras ser vapuleado por media docena de policías municipales de Tlacotepec, que lo aventaron a un barranco, Pepe Momoxpan reapareció para contar su infierno: “Estamos vivos de milagro”


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Con los ojos morados, la cara hinchada, la camisa ensangrentada y los zapatos enlodados reapareció el diputado del Partido del Trabajo José Manuel Pérez Vega, mejor conocido como Pepe Momoxpan, en el restaurante La Lonja en Tehuacán, minutos antes de las nueve de la mañana, después de ser golpeado, esposado y casi asesinado por elementos de la Policía Municipal de Tlacotepec de Porfirio Díaz.


“Estamos vivos de milagro” dijo Pepe Momoxpan con la voz cortada y los ojos al punto de las lágrimas: “Nos quisieron matar, esto es inhumano, nos trataron como animales, es inhumano lo que nos hicieron”.


A unos 10 metros del diputado, Hugo Isaac Arzola Muñoz, director de la Policía Judicial, veía a los tres agredidos y por fin respiraba por ver al diputado local en pie.


En conferencia de prensa, José Manuel Pérez Vega acusó al alcalde de Tlacotepec, Esteban Gorgonio Merino y a su hijo Antonio Merino, de ser los autores intelectuales de la agresión que sufrió él y sus asesores Hervey Rivera y Rafael García Salas el pasado domingo.


Pepe Momoxpan comentó que él y sus asesores viajaron a Tlacotepec de Porfirio Díaz para platicar con las víctimas políticas del alcalde, entre ellas el regidor del PRD, quien desde hace dos meses no cobra su sueldo como funcionario del Ayuntamiento y fue amenazado de muerte por el edil por negarse a ser parte de una serie de actos de corrupción.


Al llegar al río Tonto, el diputado y sus asesores se toparon con un retén de la Policía Municipal y uno de los agentes le dijo al legislador: “Si entras, no sales vivo”.


Fiel a su estilo, Momoxpan siguió de largo su camino en compañía de unos pobladores de Tlacotepec pero a escasos metros del retén observó que los vecinos que le acompañaban estaban siendo agredidos física y verbalmente por unos civiles.


El legislador y sus asesores viajaban en una Nissan Verde metieron reversa e intentaron huir del lugar: “Es una emboscada”, sin embargo, las dos patrullas que conformaban el retén los comenzaron a perseguir.


A la altura de la comunidad de El Crucero, la camioneta en la que viajaba el diputado y sus asesores fue interceptada. Ahí, los bajaron del vehículo y los esposaron.


Hervey Rivera, Rafael García y Pepe Momoxpan fueron esposados, golpeados, cacheados, esculcados y cacheteados por los municipales, quienes se burlaban del diputado y le decían: “Te tenemos bien identificado Benigno”.


A 10 metros del lugar donde fueron interceptados, los tres infortunados fueron arrojados a una barranca sumamente peligrosa que tiene más de 60 metros de altura y está repleta de maleza.


Momoxpan y García fueron arrojados al mismo tiempo, mientras que Rivera fue aventado minutos después. Al tiempo de arrojarlos, sonó una ráfaga de unos 30 disparos.


García y Momoxpan cayeron muy abajo en la barranca y siguieron caminando para huir de los policías, mientras que Hervey Rivera caminó solo sin rumbo hacia Eloxochitlán.


El diputado y Rafael García fueron los más golpeados. Hervey Rivera solamente sufrió de una rociada de gas lacrimógeno y unos cuantos golpes en la cara.


Pérez Vega y García Salas fueron pateados, golpeados y cacheados en la cabeza.


Según el relato de García Salas, Pepe Momoxpan tuvo muchos problemas para moverse y por tramos estuvo a punto de desvanecerse por la intensidad del dolor.


Ambos se escondieron un rato en la maleza y llegaron hasta un arroyo, donde se lavaron el gas lacrimógeno y bebieron agua.


Ahí encontraron a un campesino llamado Pablo Olivares, mismo que horas más tarde los ayudaría a escapar del lugar y los llevaría con Francisco Martínez, juez de Paz de Tlacotepec de Porfirio Díaz, quien los trasladó hasta el Palacio Municipal de Ajalpan.


Con el dinero que recibieron de los campesinos de Eloxochitlán, el diputado y Rafael García se hospedaron en un hotel en Tehuacán y desde ahí se comunicaron con algunas personas para reportarse vivos.


En tanto, Hugo Isaac Arzola y una veintena de judiciales rondaron Ajalpan y Tehuacán en búsqueda del diputado y de su asesor, ya que Hervey Rivera había aparecido en la ciudad a las 10 de la noche y en la madrugada ya estaba rindiendo su declaración ante el Ministerio Público.

 

 

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