Wednesday, 24 de April de 2019


Feliz día del Padre hermanos policías del mundo




Escrito por  Guillermo Alberto Hidalgo Vigueras
foto autor
Hoy queremos reconocer a todos los Policías de Puebla, México y del mundo, que son Padres o aquellos que ya se nos adelantaron pero que siempre dieron el corazón, su trabajo e ideales para sacar adelante a sus hijos por medio de su trabajo y entrega, mismos factores que no pocas veces evitaban dedicar atención que normalmente se puede para con nuestros hijos.

            Comprendidos unas veces y otras veces no, lo cierto es que no es sencillo ser policía y jefe de familia viviendo día a día con la severidad del pensamiento que nos dice que cada ocasión puede no llegar uno a casa con vida, dejando en indefensión nuestros hijos y esposa con la esperanza de que sepan que sus padres descansan en el cielo con el honor de la labor cumplida.

 

 

            Hoy como otros años y con el apoyo de quienes nos brindan su apoyo en este medio, nos permitimos hacer llegar a todos una carta anónima que fue hecha con todo el sentimiento de un guardián del orden a su hijo que representaba toda la esperanza y el amor de su vida.

 

 

A MI HIJO:

Si hijo mío,  soy policía…

mi trabajo es modesto… tú lo sabes y apenas nos da para vivir,

pero dentro de su modestia tiene mucha satisfacciones,

somos los malos de una sociedad que nos necesita y tan mal que nos paga;

 pero créeme hijo, da gusto servir a los demás y nos sentimos importantes cuando salvamos una vida o protegemos a un inocente,

nuestra profesión es ingrata,

todos nos arrojan ofensas e insultos cuando cumplimos con nuestro deber,

todos quisieran que la ley se cumpliera solo para los demás y no para ellos,

la gente nos humilla cuando  nos ofrece una dadiva para que no cumplamos con nuestro deber y si lo aceptamos nos dicen deshonestos.

 

Tu sabes hijo mío, que cuando salgo de la casa, no se si  volveré a verte

porque nuestro trabajo, es de riesgo constante en donde va la vida de por medio; 

Así es, a veces tenemos que morir defendiendo la vida y la propiedad  ajena,

mientras tú me esperas inútilmente para darme ese beso que a diario me das de bienvenida y entonces hijo, 

me duele decírtelo pero, ya no volverás a verme

porque habré entregado mi vida por una ingrata sociedad que tanto nos exige y poco o nada nos da.

y que ni siquiera es capaz de pedir que nos retribuyan con un sueldo, o prestaciones  decorosas para que tu  y todos los hijos de los policías  puedan estudiar una carrera que les ayude a servir orgullosamente a los demás, como lo hago yo…

 

Si  a veces no te veo, 

porque en este ingrato, pero emocionante trabajo no tenemos horarios,

ya que si bien  es cierto, deberíamos trabajar doce horas,

pero a veces por una necesidad del servicio, nos doblamos en horario de trabajo, entonces, lo siento hijo,

pero nosotros nunca decimos que no cuando sabemos que otros nos necesitan para su seguridad,

porque bien es cierto que cuando la sociedad descansa o duerme,

nosotros estamos de pie y vigilando,

es entonces que  quisiera poder estar a tu lado,

velando tus sueños, mirándote crecer, sonriendo conmigo,

pero me conformo con verte de vez en cuando; de todas maneras siempre estoy contigo, pensando en ti porque nunca te olvido;

ahora, estudio para ser mejor policía y eso también me impide verte  mas tiempo, perdóname  hijo,  me gusta ser policía y  lucho  con mis compañeros porque  tu y otros niños, jóvenes y adultos, se puedan desarrollar  con  seguridad  y puedan  caminar  por la calle y  llegar a la escuela libre de sobresaltos y miedo,

para eso estoy aquí, por eso soy policía, no importa que todos nos ataquen y que la gente nos acuse de golpear o matar.

 

Si supieras hijo mío, con que clase de gente nos enfrentamos diariamente,

drogadictos, borrachos, asesinos e influyentes, todos ellos irrespetuosos y agresivos,

y nosotros tenemos que tratarlos como gente de verdad;  esto es lo que más nos lastima y nos humilla, que no sepan y no se den cuenta, que también somos seres humanos,

y que nos duelen los insultos y las agresiones  y....“demonios”, que crean que estamos obligados a aguantar todo porque somos policías que solo no nos olvida Dios;

Hijo mío, quiero que comprendas y que sepas que por ser policía no puedo atenderte como lo  mereces y  darte lo que necesitas.

 

Hoy, solo puedo dejarte como herencia:

mi honor, mi orgullo y mi dignidad de hombre.

          

 Recibe un  abrazo con mucho cariño y con el, todo mi corazón.

 

Atentamente: . . . . . . . . .  Tu  padre. . . . . . . . . . .

Un   Policía,  orgulloso de su Profesión.

ANONIMO

 

Bello y lleno de amor…

 

 

¿O no?

Juzgue Usted

 

 

 

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