Sunday, 19 de May de 2024


Puebla: ¿Estado fallido?




Escrito por  Dr. Guillermo Deloya Cobián
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Al igual que en el año 2009 a nivel federal, ahora en Puebla, a partir de los sucesos de Chalchihuapan, en donde lamentablemente el menor José Luis Alberto Tehuatlieperdió la vida, se puede hablar de un Estado fallido.

Este concepto, que fue acuñado por diversos líderes de opinión para describir la incapacidad de un gobierno para asegurar las condiciones básicas y sean respetadas las garantías individuales de los ciudadanos.

 

 

Una de las premisas básicas del Estado moderno, es que la autoridad respete y coadyuve a dos bienes básicos que posee el ciudadano: su vida y la seguridad en la propiedad de sus bienes.

 

 

No fue un logro sencillo, ni rápido; primero los monarcas o reyes, y después los mandatarios titulares de los poderes ejecutivos tuvieron que entender que respetar al ciudadano y evitar abusos no era un capricho, una moda o una ocurrencia.

 

 

En Puebla, durante muchos años, se ha propuesto la modificación de la Ley Orgánica Municipal del estado, porque la dinámica de estas poblaciones dio lugar a diversas exigencias, tales como la necesidad de que algunas juntas auxiliares se convirtieran en municipios por su crecimiento, o viceversa ante el fenómeno migratorio que siguen viviendo como expulsoras de mano de obra ante la falta de oportunidades de trabajo y progreso.

 

 

Otra exigencia, que surge de los fenómenos del crecimiento demográfico y de la urbanización, es la extinción de la figura de las delegaciones municipales en la ciudad de Puebla, demanda que sigue pendiente desde hace más de veinte años.

 

 

También se ha solicitado que el Registro Civil se modernice y labore de manera eficiente, en especial en aquellas oficinas que ofrecen estos servicios en las juntas auxiliares de todo el estado; en este sentido, las deficiencias, los abusos y la corrupción están documentadas.

 

 

Es lamentable que ante todo este panorama de necesidades y exigencias municipales añejas, la respuesta que se dio fue obtusa y de corto plazo, ya que sólo buscó centralizar y controlar la operación y los ingresos que las oficinas del Registro Civil tienen en toda la entidad.

 

 

La paradoja es que fue el mismo gobierno estatal quien les quitó los servicios, provocando el malestar; no les ofreció una solución viable y eficiente; ya que desde el 15 de mayo pasado los presidentes auxiliares dejaron de prestar el servicio del Registro Civil, no hay papelería y tampoco se ha expedido un nuevo reglamento en la materia.

 

 

Imagínese estimado (a) lector (a) la preocupación de nuestros conciudadanos que buscan tramitar un acta de nacimiento, de matrimonio o de defunción y se ven obligados a salir de su comunidad.

 

 

Esta ausencia, que ya es una falta administrativa grave, fue una de las causas de los hechos lamentables de Chalchihuapan que todos conocemos, mi solidaridad para la familia del menor José Luis Alberto Tehuatlie.

 

 

Este hecho quedará escrito en la historia de Puebla, por ello es necesario deslindar responsabilidades a través de los cauces legales y aclarar la cadena de irregularidades que desembocaron en una muerte lamentable e innecesaria.

 

 

Por ello, no es menor el tema de terminar con los malos gobiernos, por ello al hablar del PRI, mi partido, en Puebla enfrenta un gran reto por superar: llegar unidos a la próxima elección y ello implica que deje de ser un partido de grupos para convertirse en un partido de y para la ciudadanía.

 

 

Los escenarios son propicios para el PRI, que demuestre a la sociedad que quiere hacer bien las cosas, con la responsabilidad de construir paso a paso un mejor futuro, una economía fuerte, con lo que se dará certidumbre social.

 

 

No requerimos liderazgos o políticos voraces, necesitamos estadistas de verdad, que al velar por las necesidades y expectativas ciudadanas por vocación, no podrán equivocarse.

 

 

 

 

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