Sábado, 16 de Octubre del 2021
Viernes, 06 Agosto 2021 03:23

Claudia toca fondo a 70 días

Claudia toca fondo a 70 días Escrito Por :   Arturo Rueda

La gente de Claudia decide a quién contratar, y le deja a Lalo la obligación de pago. No hablamos de unos millones de pesos, sino la friolera de 2 mil millones de pesos en tres meses. Antes de cerrar la cortina, en su última aparición pública como tesorero municipal, reconoció que quiere dejarle a Lalo Rivera algo así como 585 millones para sus dos meses y medio. Las cuentas no cuadran: es el ocho por ciento del presupuesto anual contra 21 por ciento de ejercicio temporal de gobierno.


 

Con su necedad de acabarse el presupuesto municipal en cuestión de semanas para dejar en estado famélico las finanzas municipales a Eduardo Rivera Pérez, Claudia Rivera hizo explotar lo poco que quedaba de su gobierno. Sobrecalentó las turbinas del gasto y con ello provocó el despido o renuncia del tesorero Armando Morales, quien recomendó una y otra vez frenar el dispendio acelerado.

 

A 70 días de entregar el Ayuntamiento, se quebró el poco margen entre la alcaldesa y su tesorero, que ayer en la mañana llegó a la conferencia de prensa con el cargo y salió sin puesto.

 

Cada quien tiene su versión sobre si se trató de un despido o de una renuncia. Según las fuentes municipales, ambos ya habían conversado sobre la pertinencia de la renuncia ante los desacuerdos abiertos. Claudia quería seguir gastando hasta secar las cuentas bancarias y Armando Morales había advertido que los tiempos ya no daban para ejercer el gasto.

 

Lo que no había conversado era la fecha o el momento idóneo para la salida, hasta que la alcaldesa, previo al arranque de su mañanera, le anunció que ese era su último día y que lo cubriría con que había recibido una “invitación”. Armando Morales, que ya no quería seguir ejerciendo el poder de su firma, aceptó que el ciclo había concluido a 72 días de llegar a puerto.

 

La razón de fondo es la obsesión por gastar el dinero del erario, cuando el ciclo gubernamental ya no da los tiempos. Y lo digo en sentido técnico, pues el gasto gubernamental implica una serie de fases que comienzan con un requerimiento de las dependencias y organismos, y culmina con la entrega a satisfacción de los bienes, servicios u obras construidas.

 

Pero entre uno y otro punto, existen numerosos actos presupuestales, jurídicos y administrativos que comienzan con las suficiencia presupuestal, pasan a la fase de licitación o adjudicación, el fallo de los concursos, la firma de los contratos, la entrega del anticipo, y el tiempo necesario para que la compra se materialice, la obra se construya o los bienes adquiridos se entreguen a satisfacción.

 

En los casi 2 mil millones de pesos que Claudia quiere comprometer –o ya comprometió en junio y julio, más lo que se avecina en agosto– no hay tiempo suficiente para cumplir todos los tramos del ejercicio del gasto. La gente alrededor de Claudia quiere firmar los contratos, que se entreguen los anticipos y dejarle a Lalo Rivera los finiquitos en compromisos de pago pendiente.

 

La gente de Claudia decide a quien contratar, y le deja a Lalo la obligación de pago. No hablamos de unos millones de pesos, sino la friolera de 2 mil millones de pesos en tres meses.

 

Antes de cerrar la cortina, en su última aparición pública como tesorero municipal, reconoció que quiere dejarle a Lalo Rivera algo así como 585 millones para sus dos meses y medio. Las cuentas no cuadran: es el ocho por ciento del presupuesto anual contra 21 por ciento de ejercicio temporal de gobierno.

 

Por supuesto, es algo suicida. Así de simple. Una aberración financiera que dejará al filo de la cárcel a varios, y a casi todos los secretarios en manos de la Contraloría de Eduardo Rivera, así como de las observaciones de la ASE que no dudará en interponer denuncias penales.

 

El tesorero municipal renunció al cargo, y aunque escurre el bulto a 70 días de entregarle el gobierno a Eduardo Rivera Pérez, lo hace después de sobrecalentar las turbinas presupuestales con las compras de pánico de Claudia Rivera Vivanco y la licitación millonaria de obras que no van a terminarse ni entregarse.

 

 

Si Armando Morales se bajó del barco, lo hizo tarde, pues su responsabilidad administrativa, penal y civil llega hasta el día de ayer. Es decir, su firma obra en las compras de pánico, y en su caso, los adelantos de los contratos de obra que haya pagado.

 

Leobardo Rodríguez Juárez entra como apagafuegos, de igual manera que lo hizo a mediados de mayo, cuando Liza Aceves renunció a la coordinación de campaña para irse al Gobierno federal. Se pone en la primera línea de fuego, pero le da un poco de vida artificial a los 70 días que le quedan a un gobierno fallido.

 

Con el tesorero municipal, trascendió, se van los directores de egresos, ingresos, contabilidad y jurídico en un acto de lealtad con Armando Morales.

 

Las finanzas del municipio ya colapsaron, la entrega-recepción se encuentra en riesgo.

 

Dicen que Leobardo llega a apagar las turbinas del gasto descontrolado, la razón de fondo por la que se fue Armando Morales.

 

Claudia ya sabe que se encuentra en un agujero muy profundo.

 

Y todavía faltan 70 días.

 

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