Lunes, 06 de Diciembre del 2021
Viernes, 12 Noviembre 2021 04:00

La delincuencia organizada en el PAN

La delincuencia organizada en el PAN Escrito Por :   Arturo Rueda

A morir o a matar. A ese nivel llevaron el juego. La revelación de los preparativos para ejecutar un fraude el domingo mediante la falsificación de credenciales electorales, así como la suplantación de miembros activos, ha creado un conflicto político atómico nada sencillo de resolver y que Marko Cortés no tiene cómo desactivar.


 

¿Qué tiene el PAN poblano antes del domingo 14 de noviembre, fecha para elegir a su nueva dirigencia?

 

Un ‘cochinero’ de nivel legendario.

 

¿Qué tendrá el PAN poblano después del domingo 14 de noviembre?

 

Seguro, un larguísimo conflicto electoral y una dirigencia débil, gane quien gane.

 

Una dirigente deslegitimada, con una operación cicatriz imposible.

 

Si triunfa Genoveva, quedará la sospecha del fraude interno, una aberración en el partido con más tradición democrática de México.

 

Si gana Augusta, Eduardo Rivera habrá dado medio paso adelante en la candidatura por el gobierno estatal en 2024, pero habrá pagado un precio altísimo, pues los perdedores se van a radicalizar.

 

Ahora sí, todo es a ‘patria o muerte’. ‘A morir o a matar’. A ese nivel llevaron el juego.

 

La revelación de los preparativos para ejecutar un fraude el domingo mediante la falsificación de credenciales electorales, así como la suplantación de miembros activos, ha creado un conflicto político atómico nada sencillo de resolver y que Marko Cortés no tiene cómo desactivar.

 

La secuencia de acontecimientos revela el verdadero nivel de la trama.

 

La noche del miércoles, sorpresivamente, la Comisión Estatal Electoral integrada por cinco genovevistas, decidió reorganizarse para darle entrada a dos perfiles ligados al grupo de Eduardo Rivera.

 

¡Qué democráticos! Pues no.

 

El objetivo era legitimar esa Comisión y sus decisiones, pero el fraude ya estaba en marcha pese a la negación reiterada del autor y financiador del ‘cochinero’, Jorge Aguilar Chedraui, que aprendió las malas artes del ‘Señor del Valle de las Calacas’.

 

Mientras los dos representantes de la fórmula Augusta-Marcos se sentaban en la Comisión, el operativo del fraude estaba en marcha ya que, según el propio Manual de votación, el padrón con fotografía sólo lo tendría la Mesa Directiva del centro de votación y los representantes sólo un listado.

 

Así Antolín Castro Calderón, de San Sebastián Tlacotepec, llegaría a votar con su credencial de elector, pero no sería el verdadero Antolín, sino alguien más. Un rostro diferente, una persona diferente al verdadero panista.

 

Antonio López de Tepeyahualco llegaría a su centro de votación, pero sería otro Antonio, no el militante real.

 

Y así mil casos, pues mil identidades y datos personales de panistas activos fueron falsificados.

 

Mil votos ilegales que iban a inclinar la balanza por Genoveva.

 

¿Y quiénes podrían reconocer que no era el panista real? La Mesa Directiva del centro de votación. El representante de Augusta-Marcos, con su listado en mano sin fotografía, no podría advertir la suplantación.

 

Aquí se habla ya de la comisión de delitos electorales que desde la reforma de 2019 son graves, es decir, ameritan prisión preventiva oficiosa. A ese primer ilícito de falsificación de credenciales de elector, debe sumarse el robo de datos personales y la suplantación.

 

Cruzaron la línea. Ya no hay regreso.

 

Ayer, en los Súper Troles, Augusta dijo que era delincuencia organizada.

 

Sin estridencia, Giles anunció que denunciaría la falsificación.

 

Genoveva decidió callar y no mancharse.

 

 

Augusta y Marcos pidieron a los panistas suplantados acudir a la Fiscalía Electoral.

 

No se sabe si JACH y Máximo Romero tienen las ‘manos amarradas’ o seguirán adelante. Ya invirtieron muchos millones de pesos.

 

Se dice que Marko Cortés enviará una delegación de 40 panistas del CEN para vigilar y medita enviar equipos biométricos para validar la huella digital a la hora de votar. Es la única manera de medio limpiar el ‘cochinero’ que armaron.

 

Dicen los Genovevistas, en específico Alcántara, que la teoría del fraude fue generada por Augusta y Marcos, porque los votos no les dan para ganar.

 

Y si fuera cierto, la fuente traicionó a los genovevistas.

 

Qué lío.

 

Imposible de arreglar y de limpiar.

 

 

Gane quien gane, el PAN quedará como piltrafa.

 

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