Sábado, 27 de Noviembre del 2021
Jueves, 04 Febrero 2021 04:41

Un criminal precioso que fue Dios en el Poder

Un criminal precioso que fue Dios en el Poder Escrito Por :   Arturo Rueda

A sus 66 años, si es encontrado culpable, terminará su vida ahí, en un penal de Quintana Roo. Su apellido siempre será sinónimo de oprobio. Hasta sus nietos y bisnietos sabrán algún día que su origen es el góber precioso. Cargarán ese apellido con vergüenza.


 

Unos dicen que se entregó tras el decomiso millonario de sus cuentas bancarias en Andorra. Que se quedó pobre, por sus prestanombres. Que ya no veía futuro en su huida, sobre todo con las cuentas congeladas por la UIF.

 

Otros, que con la detención del “Precioso” comienza la temporada de caza de la 4T, urgida de quebrar, desgastar la coalición PRIANRD.

 

Los menos, que se trata de la “caja china” que busca distraer la atención pública del caótico proceso de vacunación.

 

Haiga sido como haiga sido, el góber precioso hoy ya duerme en un CERESO de Cancún.

 

Ahí terminó. Un final criminal. O el final de un criminal. El orden de los factores no altera el producto.

 

Como origen es destino, Mario Marín Torres terminó su fuga en una colonia popular en Acapulco, tanto como vivió su infancia en un barrio popular de Puebla.

 

No pudo escapar a su destino, pero todavía será peor.

 

Con mala suerte le pueden dar una sentencia hasta por 30 años de prisión si se le encuentra culpable del delito de tortura cometido en contra de la periodista Lydia Cacho.

 

Por ser un delito grave e imprescriptible, en cuestión de horas lo someterán a proceso. Como estuvo prófugo casi dos años, le darán prisión preventiva oficiosa. Se quedará por lo menos un año, dos, sobrellevando su desgracia.

 

A sus 66 años, si es encontrado culpable, terminará su vida ahí, en un penal de Quintana Roo. Su apellido siempre será sinónimo de oprobio. Hasta sus nietos y bisnietos sabrán algún día que su origen es el góber precioso. Cargarán ese apellido con vergüenza.

 

Por supuesto que el góber precioso no se convirtió en impresentable ayer. Lleva siendo cadáver político, un zombi andante, desde la mañana del 14 de febrero de 2006 que se dio a conocer el audio con Kamel Nacif que lo lanzó a una fama internacional nauseabunda.

 

Sus zalameros, sus PRIciosos, sus periodistas, lo convencieron de que era una tormenta pasajera, un temporal, que su destino político rutilante no se iba a interrumpir. Que iba a ser el Benito Juárez del siglo XXI.

 

Todo lo invirtió para sobrevivir. Cientos de millones para sus periodistas, otros más para su defensa jurídica en la Suprema Corte de Justicia. Unos milloncitos más para comprar votos de ministros en el máximo tribunal.

 

Ahí se salvó con el voto de la ministra Olga Sánchez Cordero. Fue ella quien votó que el audio incriminador era una prueba ilícita que no podía ocuparse para condenarlo. Hoy, en la mañanera en la que suple al presidente, a ver si se acuerda de lo que votó en 2007.

 

Mario Marín se convirtió en un nauseabundo desecho de la política que para salvarse llegó a lo máximo: negociar la entrega del poder en 2010, sacrificar a su ahijado Javier López Zavala, comprometer el futuro legal de la banda de los PRIciosos.

 

Unos cayeron en la cárcel como Alfredo Arango, otros huyeron y se los tragó la tierra como Javier García Ramírez. Los más inteligentes como Mario Montero se retiraron.

 

Muy pocos se escaparon del juicio popular para continuar una vida política útil, como Alejandro Armenta, Ricardo Velázquez. La marca del Precioso, sin embargo, no se borra.

 

Los hechos ocurrieron en el pasado, pero la detención tiene una trascendencia presente y futura.

 

La captura del Góber preso-so abre la temporada de caza de la 4T, urgida tanto de apoyo popular como de quebrar la coalición del PRIANRD que pone en riesgo esa hegemonía. ¿Quién se quiere cargar a Marín en las espaldas?

 

Es un golpe brutal que pone a Genoveva Huerta a nivel de pitonisa: lo que antes eran críticas ahora son alabanzas. A tiempo rompió la alianza.

 

El veneno de los PRIciosos es tan potente que todavía va a arruinar muchas más carreras políticas y cambiar el rumbo de otras elecciones.

 

El efecto Mario Marín, quince años después, pesa.

 

Ya sólo les falta Karam.

 

 

Google News - Diario Cambio
  • LO MÁS LEÍDO

  • Regionales: Minuto a Minuto