Sábado, 16 de Octubre del 2021
Martes, 09 Marzo 2021 03:50

Las razones de la furia: mirar la causa y no el efecto

Las razones de la furia: mirar la causa y no el efecto Escrito Por :   Arturo Rueda

Lo importante no son los vidrios rotos de la Fiscalía, ni los coches destrozados, ni las puertas quemadas, ni los paraderos de RUTA vandalizados, ni el atrio de Catedral pintarrajeado, ni la fuente de San Miguel devastada, ni los devotos de Cristo Rey zangoloteados. Lo importante son las razones de la furia. Esa es la causa, lo demás el efecto


 

No conozco de furias legítimas o ilegítimas. Los arrebatos propios de la naturaleza humana son, a secas. Arrebatos de los que se ha escrito desde el comienzo de la humanidad. La cólera no se puede calificar de correcta e incorrecta. Simplemente es.

 

¿No es La Ilíada, la epopeya de Homero, el relato de los arrebatos de cólera de Aquiles el pélida y de sus funestas consecuencias? ¿Alguien pensó que la Ilíada se trataba de la guerra de Troya? Se equivocó.

 

Todo lo que ayer vimos en el Día de la Mujer, en Puebla y en México, son arrebatos de furia expresados en caos, vandalismo, golpes, pintas, agresiones. Los videos son elocuentes y no necesitan mucha narración.

 

Mujeres cargando vallas para destrozar los cristales de la Fiscalía General.

 

Mujeres derrumbando a golpes la valla circundante del Palacio Nacional. Mujeres enfrentándose al contingente de mujeres policías que acudió a cerrar la brecha que habían abierto.

 

Mujeres prendiendo fuego a mujeres policías en la batalla del zócalo capitalino.

 

Mujeres prendiendo fuego a la puerta del Congreso poblano. Mujeres tratando de quemar las puertas de los edificios aledaños para ingresar al recinto legislativo, sabe Dios con qué intenciones.

 

Mujeres frustradas en actitud simiesca golpeando, vandalizando automóviles que no saben a quiénes pertenecen, pero hacen objeto de su furia destruyendo parabrisas, medallones.

 

Mujeres llorando porque uno de esos automóviles vandalizados es de su propiedad. Trabaja en el Congreso, quizá no imaginó que la marcha llegaría por ahí a hacer destrozos y ahora gime por su patrimonio lastimado.

 

Es la mujer que quizá ha sufrido violencia de género, violencia o acoso sexual, pero ahora también es víctima de las justicieras del feminismo.

 

Mujeres que se atreven y no se atreven a enfrentarse con la cadena humana que protege a la Catedral poblana del vandalismo. Que como cristianos de los primeros siglos, resisten estoicos a enfrentarse a los leones.

 

Mujeres que rompen la tensa calma. Jalonean a los devotos de Cristo Rey, los pintarrajean, les rompen la ropa mientras laceran su espíritu gritándoles que el aborto va, que va a ser legal. Los devotos de Cristo Rey cumplen más o menos su función.

 

Mujeres que vandalizan la Fuente de San Miguel, la pintarrajean, pero que antes las vallas que envuelven el Palacio Municipal extrañamente se vuelven dóciles como el Lobo de Gubbia ante Francisco de Asís.

 

Vallas a las que no hacen el mínimo intento de retirar, vandalizar, pintarrajear. Las violentas, radicales, furiosas, ante el Palacio Municipal se dan la vuelta como humildes corderitas. Las paredes de Claudia que no tocaron ni un con mínimo spray de pintura.

 

Para la noche, la secretaria de Gobernación se estrena cargando contra las furiosas. Afirma que habrá investigaciones, que saben que fueron influenciadas por burócratas del Ayuntamiento de Claudia.

 

Los medios más genuflexos comienzan la búsqueda de las furiosas, sin entender las razones de furia, de los arrebatos de cólera que tendrán consecuencias legales ante la Fiscalía.

 

Lo importante no son los vidrios rotos de la Fiscalía, ni los coches destrozados, ni las puertas quemadas, ni los paraderos de RUTA vandalizados, ni el atrio de Catedral pintarrajeado, ni la fuente de San Miguel devastada ni los devotos de Cristo Rey zangoloteados.

 

Lo importante son las razones de la furia.

 

Esa es la causa, lo demás el efecto.

 

No entender las razones de la furia es lo que llevó a AMLO a convertirse en enemigo del feminismo, y que sus verdaderos enemigos, los PRIANRD, se monten en las razones de esa furia legítima de las mujeres.

 

Homero inventó la épica con la cólera de Aquiles y sus funestas consecuencias.

 

Esta épica de las mujeres, con su furia desatada, es una historia que apenas se escribe y que falta mucho por terminar.

 

Porque consecuencias habrá. Siempre las hay.

 

La cólera del pélida Aquiles ganó multitud de batallas, hasta que se encontró una flecha en su talón.

 

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