Sábado, 16 de Octubre del 2021
Viernes, 12 Marzo 2021 03:20

El despido del siglo hasta con fuerza pública

El despido del siglo hasta con fuerza pública Escrito Por :   Arturo Rueda

Lo mismo pasó en la oficina del secretario Aréchiga. Le informaron de los avances de la Carpeta de Investigación en su contra, familiares y algunos de sus funcionarios. Ya le llevaban la renuncia redactada y el diputado federal con licencia firmó voluntariamente y tuiteó su salida. No lo dejaron llevarse ni la computadora ni el vehículo oficial.


 

Por supuesto que uno de los misterios del año será conocer la auténtica razón que motivó el explosivo despido de Guillermo Aréchiga Santamaría como titular de la Secretaría de Comunicaciones. Tan explosivo fue que incluyó el desalojo de la oficina con fuerza pública, la retención de colaboradores y hasta el secuestro de computadoras, tablets y teléfonos celulares.

 

¿Pues qué se robó el diputado federal con licencia para que fuera desalojado de esa manera? ¿En qué lo cacharon con las manos en la masa?

 

Tan grave fue que Barbosa, amante de las buenas formas, de plano perdió toda paciencia. Envió un ejército a la dependencia para resguardar a funcionarios de la Consejería Jurídica, Función Pública y Gobernación que tomaron el edificio de La Paz.

 

Más de siete camionetas de SSP ingresaron por la parte de atrás y otras en las áreas al público. El operativo relámpago tenía como objetivo impedir que los funcionaros despedidos borraran información de sus computadoras o se llevaran documentación alguna.

 

Aréchiga no fue el único renunciado. También sacaron al subsecretario de Movilidad, Carlos Huesca Vigil, así como a toda su estructura de directores, subdirectores, jefes de departamento y hasta analistas.

 

A todos les urgieron firmar sus renuncias, tomar sus objetos personales y abandonar el edificio. Nadie opuso resistencia. Fueron seguidos hasta sus vehículos o resguardados, además de que les quitaron sus gafetes.

 

Lo mismo pasó en la oficina del secretario Aréchiga. Le informaron de los avances de la Carpeta de Investigación en su contra, familiares y algunos de sus funcionarios. Ya le llevaban la renuncia redactada y el diputado federal con licencia firmó voluntariamente y tuiteó su salida.

 

No lo dejaron llevarse ni la computadora ni el vehículo oficial. Tampoco borrar su teléfono oficial, que será entregado a la Fiscalía casi casi como objeto de prueba. Uno de sus hijos pasó por él en un vehículo particular.

 

Los hombres de Consejería, Función Pública y Gobernación se dedicaron a sellar oficinas de la subsecretaría, una práctica forense de la cadena de custodia.

 

Al tratarse de Movilidad, todo indica que el asunto tiene que ver con la modernización del transporte, específicamente la compra de cámaras para conectarse al C5 y los botones de pánico.

 

O sea, la carpeta de investigación es por actos de corrupción.

 

Barbosa, que casi nunca es pródigo en dar a conocer las razones por las que prescinde de sus colaboradores –excepto en el caso de Manzanilla– quizá haga una excepción y nos cuente las razones del despido del siglo.

 

Claro que lo es: no se recuerda a nadie que haya desalojado el gabinete mediante el uso de la fuerza pública.

 

Claro que es el despido del siglo.

 

Y demuestra que la perra es brava.

 

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