Friday, 18 de January de 2019


Pablo Rodríguez y Los macarras de la moral




Escrito por  Julian German Molina Carrillo
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Después de conocer la postura del diputado local y presidente del PAN municipal, Pablo Rodríguez Regordosa, en contra de las uniones maritales entre personas del mismo sexo, en una conferencia impartida ante estudiantes de la Escuela Libre de Derecho en días pasados —llevar a este tipo de ponentes insulta la inteligencia a los alumnos—, no puedo dejar de externar mi opinión respecto a la postura retrograda, homofóbica e intolerante de tan singular legislador y miembro de los grupos más recalcitrantes de la ultraderecha poblana

Después de conocer la postura del diputado local y presidente del PAN municipal, Pablo Rodríguez Regordosa, en contra de las uniones maritales entre personas del mismo sexo, en una conferencia impartida ante estudiantes de la Escuela Libre de Derecho en días pasados —llevar a este tipo de ponentes insulta la inteligencia a los alumnos—, no puedo dejar de externar mi opinión respecto a la postura retrograda, homofóbica e intolerante de tan singular legislador y miembro de los grupos más recalcitrantes de la ultraderecha poblana, cuyo pensamiento sólo refleja lo que por décadas se han dedicado a defender estos grupos como una verdad absoluta y con una cerrazón, ante el reconocimiento legal de estas uniones que han sido aprobadas en los países más avanzados del mundo, atendiendo a los nuevos escenarios de la sociedad y ante los cambios que ha venido sufriendo el concepto tradicional de instituciones como el matrimonio y las nuevas formas de familias a nivel mundial.No le harían nada mal a nuestro “representante” unas clases de Derecho Civil y Familiar, para ver si así cambia su forma de pensar y es capaz de acercarse a sus representados y a la comunidad lésbico-gay para escuchar sus demandas e intentar devengar el salario que de ellos recibe mensualmente o, por lo menos, con un poco de respeto consultarles acerca de estos temas, cuyo análisis ha sido rebasado de acuerdo a los nuevos tiempos que estamos viviendo.

 

 

Habría que informarle que en el mundo, 16 países —la mitad de ellos en Europa—cuentan con leyes que autorizan el matrimonio homosexual: Holanda, Bélgica, España, Sudáfrica, Noruega, Suecia, Portugal, Islandia, Argentina, Dinamarca, Nueva Zelanda, Uruguay, Francia, Luxemburgo y Finlandia.

 

 

En 37 estados de Estados Unidos, por ejemplo, ya son legales las uniones entre parejas de homosexuales. Alabama fue el último estado de la Unión Americana que dio paso a éstas, a pesar de la oposición del fiscal general, Luther Strange, en una población de tradición conservadora; incluso el Tribunal Supremo de EU analiza en su actual periodo de sesiones si los 50 estados del país deben permitir la celebración de matrimonios entre personas del mismo sexo. Sumado a esto, el presidente Barack Obama ha expresado en forma pública su apoyo a estas uniones.

 

 

En el caso de México, en el Distrito Federal, desde hace más de cuatro años son legales el matrimonio igualitario y la adopción homoparental; además, la Suprema Corte de Justicia de la Nación emitió un fallo donde dio validez en todo el país a las uniones celebrados en la capital mexicana.

 

 

En otros estados como Quintana Roo, su Código Civil no especifica que el enlace sólo pueda ser contraído entre un hombre y una mujer; a la fecha se han puesto otros impedimentos para lograr que se celebren legalmente uniones homosexuales.

 

 

Coahuila fue el primer estado que registró uniones civiles entre parejas del mismo sexo, aplicando el Pacto Civil de Solidaridad que entró en vigor en 2007. Así podemos citar otros ejemplos donde la lucha ha avanzado permitiendo estas uniones: Oaxaca, Colima, Jalisco, Michoacán, Chihuahua, Guanajuato, Estado de México, Morelos, Yucatán, Sinaloa y Nuevo León.

 

 

La corte se ha pronunciado por señalar que, si bien los congresos locales tienen libertad para regular el estado civil de las personas, ésta se encuentra limitada por los mandatos constitucionales y el reconocimiento de derechos humanos desde la Constitución y los tratados internacionales suscritos por México de conformidad con el artículo 1.

 

 

Así, con cada sentencia, la justicia mexicana se pronuncia a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero todo esto es ignorado por Pablo Rodríguez Regordosa, diputado albiazul y fiel representante de “Los macarras de la moral”, como los adjetiva el cantautor español Joan Manuel Serrat.

 

 

 

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