Tuesday, 23 de April de 2019


¡NO ES POSIBLE!




Escrito por  Irma Sánchez
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¿Usted fue de esos mexicanos que escuchó, vio, o leyó el mensaje del presidente Peña Nieto?  

¿Le creyó?

 

 

Yo tampoco.

 

 

Tal pareciera que vivimos en países distintos, o que todos vivimos en los Pinos, desde donde la vida tiene otro ritmo, otro enfoque, otro sentido.

 

 

O que bien, el presidente retomó párrafos del machote que hay que leer a través de un telepronter cada inicio de año en que hay que mencionar por ejemplo “el México que todos queremos, justo, incluyente, prospero y en paz”.

 

 

Frase que lo mismo se escucha en la plaza pública en una campaña que en Año Nuevo.

 

 

La verdad es que a todos nos encantaría disfrutar de un país en el que la justicia verdaderamente fuera un principio y un orgullo, no instrumento de poderosos.

 

 

Un país incluyente en el que las oportunidades fueran por igual para todos, para estudiar, para recibir servicios médicos, para hacer efectivo el acceso a la educación que por la intervención de los comités de padres de familias en algunas escuelas se vuelve inaccesible.

 

 

Un país en el que se garantice la seguridad para cada uno sin necesidad de que nos pongan un policía a cada ciudadano.

 

 

En el que las oportunidades de trabajo se den para todos, sin distingos de ninguna especie.

 

 

Con estos aspectos garantizados, entonces si podemos encaminarnos hacia la prosperidad de todos, no sólo de los que viven en Los Pinos y alrededor, o mas bien en torno a los habitantes de Los Pinos.

 

 

Alcanzados estos aspectos del México justo, incluyente, y prospero, entonces si reinaría la paz y en México todos estaríamos avanzando señor presidente.

 

 

En nuestro mundo real, apenas comenzaron a caminar las manecillas del reloj después de las 12 de la noche del 31 de diciembre del 2014, y el encarecimiento comenzó a acumularse y a multiplicarse en el número de pobres.

 

 

Desde los primeros minutos de este 2015 con el pretexto de un impuesto nuevo a la gasolina, el combustible volvió a encarecerse y los precios se ajustaron de tal forma que muchas familias comenzaron a dejar artículos de primera necesidad en el mostrador de las tiendas.

 

 

Y los artículos que se comenzaron a dejar fueron desde leche, azúcar, huevo, y qué decir de otros como carne, atún, pan y hasta detergentes para lavar la ropa que se vuelven un lujo en el presupuesto de muchas familias.

 

 

¿Cuál es el futuro de estos mexicanos?

 

 

Desde luego que estos no aplaudieron las palabras del presidente Peña Nieto quien ni cuenta se da de que el reto para la subsistencia es real en millones de familias que hoy tendrán que sacrificar aún más para comprar un tanque de 20 kilos de gas que desde el uno de enero ya cuesta 282 pesos con 80 centavos porque el precio del kilo del combustible se decidió encarecerlo 27 centavos.

 

 

¿Qué estarán pensando estos mexicanos?

 

 

Desde luego que descarte usted de que en sus mentes corra la idea de llegar a vivir a la famosa “casa blanca de Sierra Gorda” en donde hay que asentarlo, la vida es gratis y de primera, además de que docenas de miembros del Estado Mayor Presidencial pagados con nuestros impuestos la resguardan.

 

 

Por lo pronto para comenzar el año aquí en Puebla además de comenzar con muchas ganas, con escasas armas, hay que reconocer una epidemia de padecimientos bronco respiratorios y una plaga cuesta arriba que se denomina “verificación de vehículos” sobre la que externo mis respetos a la paciencia de docenas de automovilistas que llegan dispuestos a formarse horas para cumplir con la disposición oficial a un verificentro.

 

 

Desde luego que hay quienes tienen un pendiente menos, porque no tienen vehículo.

 

 

 

 

 

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