Thursday, 25 de April de 2019


Y que hablan de México




Escrito por  Irma Sánchez
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Pese a todos los boletines oficiales del gobierno mexicano que lanza alegres números de progreso y avance, ya es un escándalo todo lo que se dice de este país en el extranjero.

En lo personal me impactó que el papa Francisco se refiriera “al riesgo de la mexicanización” de Argentina en donde comienzan a darse brotes de inestabilidad.

 

Que el papa lo refiera… es que lo que trasciende sobre nuestro país es un escándalo, pero sobre todo una preocupación para el líder pacifista.

 

La cita me recordó a mi amigo Felipe Flores, que fue la misma que en 1988 se escuchó en México de un procurador de Colombia que asistió a una reunión de procuradores de la región en la que alertó a tener cuidado y precaución para no colombializarse.

 

Esto lo citó en el justo momento en el que en su país se habían soltado todos los males —como los que hoy vivimos en México— por el avance del narcotráfico que pretende controlarlo todo, las corporaciones de seguridad, autoridades a las que quita y pone, olas de secuestros, asesinatos y magnicidios cuando encuentra obstáculos a sus intereses.

 

Pues bien, todos estos males se le han juntado a nuestro país, agravados por la caída en los pecios internacionales del petróleo que han obligado a frenar otra vez el crecimiento económico en un contexto de rezago y necesidades de una población castigada con una ascendente pobreza y sin opciones más que lamerse sus propias heridas imposibles de sanar.

 

¡Pobres mexicanos!

 

En todo esto sólo veo un riesgo, el que estamos cayendo una vez más en la autocompasión, y con un sentimiento así a las espaldas, nos vamos a autoboicotear como históricamente ha ocurrido.

 

Tenemos que echarle todas las ganas para salir adelante.

 

Con autocompasión este país se seguirá hundiendo.

 

De tal forma que hay que echarle todas las ganas conscientes de que “lo que no hagamos por nosotros mismos, nadie lo va a hacer”.

 

Agachados ante las figuras de paternidad que localizamos en las estructuras gubernamentales, nos quedaremos en la loma de nuestra pobreza económica, psicológica, emocional y sin perspectivas.

 

Históricamente ya recorrimos ese camino sin ningún beneficio.

 

¡A ponerle ganas! con todo y la corriente en contra.

 

Que nuestra decisión sea nuestro motor.

 

 

El cineasta

 

A la referencia del papa hay que sumar también el mensaje que emitió desde la ceremonia de los Oscar el cineasta mexicano —hoy colgado de los cuernos de la luna— Alejandro González Iñárritu, al lanzar su voz de esperanza para que “México encuentre el gobierno que merece”.

 

Ay señor González Iñárritu, esto después de que el presidente se tomó unos segundos para digitarle un mensaje de felicitación por el vuelo que ha tomado su carrera cinematográfica.

 

El presidente estaba tan engolosinado con el triunfo de un mexicano en el extranjero, que hasta iba a proponerle a la UNESCO declararlo “patrimonio intangible de la humanidad” y mire usted cómo echó el gozo —del presidente— al foso.

 

Aunque ya hay una corriente tricolor de comentarios en el sentido de que la fiesta de los Oscar ya se politizó porque todos los galardonados lanzaron mensajes políticos y sociales que nada tienen que ver con el espectáculo.

 

¿Será?

 

Qué es primero, ¿el guión o la película?

 

¿De dónde se deriva la película?

 

 

 

 

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